Mara Sedini: “Los indultos a carabineros fueron un compromiso y al Gobierno se le está acabando el tiempo para definirlo”
La exvocera del Gobierno del Presidente José Antonio Kast analiza un nuevo aniversario del 18O y llama a cumplir lo prometido sobre carabineros que fueron detenidos en el marco del estallido social. "Yo creo que el Gobierno llegó con altas expectativas de la ciudadanía, y pensando en los tiempos actuales, la ciudadanía ya tiene menos paciencia para que se vayan cumpliendo algunos hitos", asegura la periodista. Además, analiza los problemas comunicacionales del Ejecutivo: "Si un vocero sale, entra otro, y siguen estando los mismos problemas, tal vez el problema no es el vocero, es el modelo".
Por Martín Browne 18 de Octubre de 2026
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Para Mara Sedini, exvocera de gobierno y actual conductora de “Sin Filtros”, hay un momento en la historia de Chile que fue un punto de inflexión y que generó su salto a la política: el estallido social del 18 de octubre de 2019, hace exactos siete años.
“Para mí fue un punto de quiebre decir de qué lado de la historia vamos a estar y qué vas a hacer por tu país a partir de hoy, frente a una situación que es un punto de inflexión”, dice Sedini en el estudio de The Clinic.
La exvocera -que dejó su cargo hace cinco meses- se ve tranquila, sonriente. Habla con más naturalidad de lo que se le vio en el Gobierno del Presidente José Antonio Kast y todavía reflexiona sobre el desempeño comunicacional del Ejecutivo. También, se refiere a “la batalla cultural” que da día a día desde su sector político y a una de las promesas más emblemáticas de campaña, que tiene relación con el estallido social: los indultos a carabineros que fueron detenidos en el marco de las protestas.
“Yo creo que todo el mundo sabe lo que pienso en esta materia. Frente a escenarios de violencia como se vivieron, hubo carabineros que pagaron frente a una debilidad institucional importante. Y los compromisos hay que cumplirlos, claro. Y ahí hay un tema que tiene que ver con las promesas, más allá de lo que yo crea que hay que hacer; tiene que ver con los compromisos que se hacen y del por qué la gente te vota”, asegura Sedini.
—¿En qué crees que está esa promesa?
—La respuesta del Gobierno es que van a analizar caso a caso. Y yo creo que esa es una de las promesas de campaña que está en el límite de tiempo de decir se va a hacer o no se va a hacer, porque evaluar caso a caso también debería llegar a una respuesta, es decir, ya tienes que haber leído algunos casos, para decir sí o no. Yo creo que más allá de saber cuántos o quiénes, la ciudadanía, al menos los que esperaban los indultos, ya están pidiendo que haya una determinación o haya una señal más clara. Los indultos a carabineros son un compromiso que hay que cumplir y al Gobierno se le está acabando el tiempo para definirlo.
—¿Debería dar una señal clara en los próximos meses o semanas?
—Yo no sé lo que vayan a hacer. Yo lo que yo leo, lo que yo palpo, es que ya se le está exigiendo eso al Gobierno.
—¿Se puede cerrar el capítulo del 18 de octubre sin indultar a los carabineros?
—Yo creo que el 18 de octubre todavía es una herida muy abierta. Yo creo que todavía es algo que divide a los chilenos. Es muy reciente y como te digo, o sea, se semi cerró el 4 de septiembre. Pero me da la sensación de que Chile todavía no sana y le va a quedar un tiempo para sanar este proceso.
—¿Y los indultos son parte de esa sanación?
—El 18 de octubre todavía es una herida muy abierta y los indultos van a sanar a muchas personas y van a activar a otras.
—¿Crees que el octubrismo sigue vivo?
—Mira, yo creo que aquí hay que distinguir, no existe país perfecto y siempre van a haber cosas que mejorar, siempre van a situaciones que van a desafiar a los gobiernos, al Estado, y siempre van a haber personas que en algún momento sufren. Por el desempleo, o se les inundó la casa, o los incendios. Pero yo voy a insistir en que nunca la violencia es la respuesta para esos problemas. Tiene que haber una respuesta institucional. Y si la clase política falla, señora, señor, vaya y mejore su voto para la próxima elección. Pero también los ciudadanos tenemos que ser responsables por las personas que elegimos para solucionar los problemas. Muchas veces me llama la atención que salgan electos parlamentarios con antecedentes complejos.
Entonces, yo creo que siempre hay que buscarle soluciones institucionales, democráticas y dentro del marco del Estado de Derecho a cualquier problema social, público, pero nunca con la violencia. Y sé que hay grupos que todavía creen en la violencia como método de acción política. Hay partidos que lo tienen redactado en sus principios, o sea, creen en la lucha armada y yo creo que tenemos que ser muy cuidadosos, porque Chile no aguanta otro 18 de octubre.
—¿Cómo ves este nuevo aniversario del estallido social?
—Es un aniversario de siete años, de un proceso que duró mucho tiempo. Yo siempre he pensado que el 18 de octubre fue un proceso prácticamente de tres años, hasta el 4 de septiembre, donde se cierra el proceso que se abre durante el estallido, y creo que es uno de los momentos de quiebre institucional y social más importantes que hemos tenido, al menos de la historia reciente y que generó mucho daño, no solo de la perspectiva física e infraestructura, sino que también rompió muchas relaciones, quebrantó la confianza en muchas instituciones.
Recordemos cómo se vio el ataque o la pérdida de confianza hacia Carabineros, la clase política, el gobierno, Congreso, los partidos que son quienes deben cuidar nuestra democracia o también nos tienen que cuidar a nosotros, las personas comunes y corrientes. Y la división social que se generó fue muy importante. Yo creo que fallaron muchos actores y al mismo tiempo la violencia se instauró como un método de acción política y hubo muchas personas que estuvieron de ese lado y yo creo que eso es algo que en una democracia siempre hay que cuidar.
—Siempre dices que el estallido fue el momento en que decidiste dar el salto a la política.
—Yo creo que la política tiene muchas aristas. La participación en voces ciudadanas se pueden dar en muchos espacios. Por eso yo siempre estuve más bien ligada a la batalla cultural, porque creo que no solo se hace política desde los partidos o los gobiernos, o el Congreso, sino que también a través de la educación, a través de la cultura, a través del diálogo y a través del debate político que lo puede dar un ciudadano común y corriente también.
—¿Ves a una derecha firme en la defensa de sus convicciones? En el Gobierno y en el Congreso.
—Sí, yo creo que hay distintas derechas, así como hay distintas izquierdas. Y efectivamente yo creo que hoy ha habido un proceso en que se ha expandido la derecha.
—¿Te sientes más cercana al Partido Nacional Libertario?
—No, yo, yo siempre he sido absolutamente independiente. Por supuesto, yo no voy a renegar de los principios que yo defiendo, ni de mi historia, ni de todo lo que he pasado y he dicho en mi vida. Yo los principios lo mantengo firmes, pero hoy estoy en otra etapa. Yo ya pasé por el Gobierno, fue una tremenda experiencia, ya un capítulo cerrado y hoy día ya estoy pasando por otro proceso que tiene que ver con algo que yo he hecho mucho tiempo, que es el tema de las comunicaciones, la comunicación ligada al debate político, y eso es lo que hoy día me interesa también participar y fomentar, porque creo que muchos, muchos de los problemas sociales se dan por esa falta de diálogo, falta de debate y siempre es importante que la ciudadanía sea consciente de los puntos de vista, por más diversos que estos sean.

“Sin Filtros es un lugar donde me siento cómoda y genero un real aporte al debate político”
La entrevista de Fernando Solabarrieta a Mara Sedini en Sin Filtros fue, probablemente, uno de los hitos mediáticos más relevantes del año. En la conversación, la exvocera se abrió, no como lo suelen hacer los políticos que dejan sus cargos, sino que abordó la charla desde un lado más personal. No tuvo miedo en decir cómo se sintió mientras ejercía su cargo y en revelar prácticas que no le gustaron en sus días en La Moneda. El eco que generó la entrevista causó duras críticas dentro del oficialismo y la derecha nacional, su sector.
—¿Has reflexionado sobre esa entrevista? ¿Te arrepientes de algo? Porque fue muy criticada por tu sector.
—Mira, yo en general me arrepiento poco de las cosas que hago, porque creo que incluso lo bueno, lo malo, lo que uno podría perfeccionar, son parte de los aprendizajes de la vida. Y si uno está siempre mirando para atrás, al final nunca, nunca avanza. Las decisiones que tomo, las tomo en un momento, en un contexto y con una forma de pensar que son válidas en ese momento.
Y hoy día estoy muy feliz donde estoy. Entonces el camino recorrido me sigue llevando a seguir creciendo y a seguir buscando los espacios que quiero. Así que la verdad es que yo ya todo eso lo doy como capítulo cerrado, ya es parte de mi historia y hoy día miro más bien hacia adelante.
—¿Alguien te pidió explicaciones por la entrevista?
—¿Pedir explicaciones de qué? No, está todo bien. La libertad de expresión es importante y es necesaria.
—¿Estás más feliz en este rol en Sin Filtros que como vocera?
—La felicidad yo la miro en otro tipo de cosas. La felicidad tiene que ver con cosas más bien personales, de cómo te sientes tú en el momento familiar, tus redes de apoyo, tus amigos, tu familia entera en el espacio que estás tú como persona. Es evidente que en toda etapa de la vida uno pasa por momentos críticos y ser un ministro, y un ministro tan expuesto, obviamente te pone bajo presión, te pone bajo exhibición, pero también es un desafío muy bonito, además que a mí me gusta mucho la gente y como ministra podía ir mucho a terreno y podía estar muy cercana a las regiones, a las poblaciones.
Entonces eso era algo que a mí me gustaba mucho y hay muchas otras cosas que me llenan. Yo tengo un tema con la infancia también y siempre estoy vinculada con proyectos de esa índole y esas son las cosas que me hacen feliz. Al final, yo creo que la felicidad no es una cosa, ni la marca un trabajo, sino que es un conjunto de cosas que están funcionando en tu vida, que vas construyendo todos los días como tu camino y proyecto de vida.
—Y en Sin Filtros, ¿cómo pueden fomentar el diálogo cuando a veces se les ha criticado por la violencia o tono acalorado? ¿Cómo regular eso?
—Creo que hay que regular el lenguaje. Nunca he visto violencia en Sin Filtros. Nunca he visto que alguien le aforre un combo a otra persona. Sí podemos hablar de que hay veces que hay debates muy acalorados y se mandan a la punta del cerro, pero esa es la realidad del ser humano y yo creo que también es lo que la gente valora de un programa como Sin Filtros, que en el fondo se da un debate real, transparente, con diversidad y pluralismo.
Lo que pasa en muchos programas de televisión u otros más tradicionales, es que tú siempre ves los mismos bloques políticos y ves a los mismos actores que son los dirigentes de partidos, o los parlamentarios o los ministros, subsecretarios, hablando.
Entonces la gracia de “Sin Filtros” es que tiene el abanico completo de voces, lo que es incluso divertido, porque de repente hasta de un mismo panel se agarran entre ellos porque piensan distinto en el panel de izquierda o en el panel de derecha. Ahí está la gracia. Entonces, en esa honestidad pasional, también sale muchas veces la contrapregunta, el contraargumento que tal vez los periodistas de repente no hacemos porque pareciera muy visceral, pero de una contraparte sí puede salir. Y yo creo que eso es súper sano y necesario. Y de hecho hay gente que me ha preguntado, ‘¿no crees que esto genera más polarización?’.
—¿Y no crees que genera polarización?
—En uno de los momentos más polarizados de Chile, que fue efectivamente el 18 de octubre, “Sin Filtros” no existía. Entonces no creo que la polarización se genere por eso. Yo creo que tienen que existir para que las personas sean las que se formen sus opiniones y muchas veces eso implica un debate de verdad, un debate con las pasiones que genera la política.
—Con la llegada a Sin Filtros. ¿Se cierra tu paso por el Gobierno? ¿No volverías?
—La experiencia en el Gobierno fue súper intensa, muy interesante, aprendí muchísimo, pero hoy día estoy en otra etapa. Estoy en algo que a mí me gusta mucho, en un lugar donde me siento cómoda y donde creo que hago un gran aporte. De verdad. Yo creo en el debate ciudadano, yo creo en el debate político y hoy día lo que me interesa es que frente a los escenarios políticos que vivimos, la gente tenga un espacio donde se puede informar, donde puede escuchar distintas voces.
—Eres la única ministra que ha salido que no ha aceptado un rol después de salir, en esta sillita musical que justamente la derecha tanto ha criticado en gobiernos anteriores.
—Yo siempre he trabajado en el mundo privado. Esto es lo que yo he hecho siempre. No es volver atrás, es seguir adelante con algo que a mí me gusta, que es en lo que yo he trabajado durante muchísimos años y lo que a mí me parece que es un aporte y además yo lo disfruto. Yo nunca he vivido de la política ni del Estado, entonces para mí fue un honor servir desde ese puesto, pero seguir adelante lo mío, con mis herramientas, mi iniciativa, para mí es fundamental.
—Volviste al periodismo. ¿Volverías a cantar o actuar?
—Puede ser. Quién sabe. El arte es algo que ojalá todas las personas tuvieran en su vida. ¿Por qué? Porque llena, porque sana, porque desarrolla creatividad. Es muy terapéutico. Y para mí el teatro, el canto, siempre tuvieron ese rol, algunas veces de laborales, pero también me hace muy feliz. A mí la música me encanta, entonces hay que ver cómo, cuándo y en qué nivel.
—¿Te ofrecieron participar del programa de CHV “Fiebre de Canto”?
—Sí.
—¿Por qué dijiste que no?
—Porque no me interesaba. O sea, fantástico que existan esos programas y haya gente que vaya y disfrute, pero no es lo que yo estoy buscando.
—¿Te han ofrecido otro tipo de roles de ese tipo?
—Sí, pero estoy feliz donde estoy. “Sin Filtros” es un lugar donde me siento cómoda y genero un real aporte al debate político del día de hoy.

“Si un vocero sale, entra otro, y siguen estando los mismos problemas, tal vez el problema no es el vocero, es el modelo”
En las últimas semanas, Sedini ha visto -esta vez desde afuera- cómo un viejo debate ha regresado a ser el foco de interés de los políticos del oficialismo: el diseño comunicacional del Gobierno. Desde su salida, el ministro Claudio Alvarado asumió su función en doble rol (además es ministro del Interior), pero el modelo no ha convencido a los partidos.
—¿Crees que los problemas comunicacionales del Gobierno se solucionaron con tu salida?
—No. No. A ver, yo creo que la comunicación hay que mirarla desde, desde dos perspectivas importantes. Primero hay que siempre decir que las comunicaciones en todos los gobiernos están bajo el foco, porque todo es comunicación. Al final la gente todo lo relaciona con comunicación y con el ministerio que las coordina, incluso cuando muchas veces no necesariamente tienen que ver y son de otros ministerios, otras instituciones, pero siempre está, siempre es muy criticado.
Ahora la comunicación tiene dos patitas. Lo primero es que tú, para poder comunicar, necesitas tener diagnóstico, proyectos e implementación de políticas. Si eso no existe, no tienes nada que comunicar. Entonces, para comunicar hay que tener algo que decir. Esa es la primera patita. Y, lo segundo, es que si tú tienes todo eso, tienes diagnóstico, tienes proyectos y estás implementando políticas públicas, y no se entera nadie, entonces tienes problemas comunicacionales.
Entonces siempre hay que analizar si el problema es que no hay qué comunicar, o no se está comunicando lo que hay. Y yo creo que en todos los gobiernos hay una mezcla de ambas y hay algunos escenarios donde ocurren de estas dos. No es observación mía, yo creo que en general hoy día efectivamente hay una crítica, incluso desde el mismo sector del Gobierno, de que no hay vocería, que no hay vocero. Y yo digo, de hecho hay dos voceros, está el ministro Alvarado y está el subsecretario del Interior, que también hace vocerías. Entonces, si teniendo dos voceros hay una sensación de que no hay vocero, ahí hay un desafío que el Gobierno tiene que enfrentar y que da para cuestionar más bien el modelo que al vocero.
—¿Crees que el modelo comunicacional es lo que no ha resultado?
—Si entra un vocero, sale ese, entra otro y siguen estando los mismos problemas, tal vez el problema no es el vocero, es el modelo. Y yo creo que eso es algo que vale la pena analizar. Y el Gobierno tiene que pensarlo bien, porque en el fondo, si el foco está constantemente en el problema comunicacional del Gobierno, bueno, es un problema grande, es un problema grande que le afecta y que desvía la atención de muchas otras cosas. Y si la gente no se está enterando de las cosas que se están haciendo, bueno eso es directamente un problema para el Gobierno.
—También has dicho que las críticas vienen porque hay algo de interés de los partidos por tomar el cargo.
—En relación a eso ya hablé, ya dije lo que tenía que decir, ahora lo que me interesa es que ojalá, necesitamos que a Chile le vaya bien. Hoy día los desafíos que tiene Chile son muy importantes. Estamos con una tasa de desempleo enorme, con bajo crecimiento, creo que llevamos más de 40 meses con un desempleo sobre el 8%. Llevamos diez años con un crecimiento muy mediocre. Las medidas de la prueba PISA, por ejemplo, en educación, las listas de espera. O sea, hay cosas que es muy importante que en Chile se solucionen y cuando la clase política pelea, o tiene peleas chicas que no resuelven esos problemas, muchas veces es la razón por la cual la gente al final termina desconfiando de la clase política, porque las prioridades están mal puestas.
—¿Hubo muchas expectativas y quizás no se han reflejado tanto en resultados todavía o no?
—Yo creo que el Gobierno llegó con altas expectativas de la ciudadanía, y pensando en los tiempos actuales, la ciudadanía ya tiene menos paciencia para que se vayan cumpliendo algunos hitos. Entonces, pienso que ya estamos en un momento donde al Gobierno ya se le acaba el tiempo de decir bueno, venimos entrando, rodaje, lo que heredamos, y ya tiene que empezar a mostrar ciertos resultados. Entonces yo creo que efectivamente es un punto de quiebre, un punto de inflexión donde el Gobierno ya tiene que empezar a a mostrar esos avances y por eso la parte comunicacional es tan importante.
—¿Qué buenas noticias ve en el corto plazo para ir cambiando la expectativa de la ciudadanía? ¿Cómo cambiar ese pesimismo?
—Yo creo que siempre hay que apuntar a las cosas que son más urgentes y dolorosas para la ciudadanía. Yo creo que el tema del empleo es algo que golpea fuertemente a las familias, sobre todo con las pocas expectativas que hay de recuperación. Yo creo que ahí hay una urgencia. Eso, sumado a la seguridad, son problemas que el Gobierno debiese trabajar de manera urgente.
No estoy diciendo que no lo haga. O sea, tiene proyectos, vamos a ver cómo salen. No me interesa hacer un juicio de lo que está haciendo el Gobierno, pero desde lo que yo veo en la ciudadanía, aquí hay dos ejes que son la seguridad y el empleo, que son fundamentales para el cambio de ánimo, descontento, calidad de vida de las personas que cambia el tiro, el radar, de cómo finalmente perciben que se están haciendo las cosas.
—¿Y desde qué lado te gustaría colaborar en ese cambio de expectativa?
—Yo hoy día estoy en otro rol, que es la conducción del programa de debate político más visto en Chile, “Sin Filtros”, que además es un programa que es muy masivo, es transversal generacionalmente, es transversal socialmente, o sea, lo ven personas de todas las edades, todas las clases sociales y todas las regiones de Chile, incluso en el extranjero. Entonces, para mí es un privilegio poder llegar a tanta gente y mi objetivo es que la gente pueda informarse con transparencia y honestidad de cuáles son los ejes del debate público hoy día.
Me he tomado con mucha responsabilidad este rol, incluso cuando algunos pensaron que no iba a poder moderarlo de manera objetiva. Pero para mí lo importante es que haya un buen debate y para que haya un buen debate tienen que haber dos paneles sólidos, dos paneles con espacio, ocho personas con la posibilidad de expresar sus opiniones y al mismo tiempo hacerse las contrapreguntas y yo también apretarlos o hacerle las preguntas para que la ciudadanía tenga las respuestas que necesita. Un buen debate es algo muy necesario para el resguardo de la democracia y también para para que la gente se informe bien.
—A propósito de las presiones, ¿cómo has visto las críticas y filtraciones contra tu excompañero, el subsecretario Lagos? ¿Qué consejo le darías?
—Él es un gran profesional, es una persona muy trabajadora, muy leal, muy inteligente y muy preparada políticamente. Creo que todo cargo tiene sus momentos difíciles y respeto absolutamente las decisiones que tome para su proyecto en el Gobierno, dentro o fuera. Creo que él sabe mejor que yo lo que necesita. Así que el consejo se lo daría si me lo pidiera él. Las vocerías las hace muy bien.



