Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Foto: Felipe Figueroa / The Clinic.

Ciudad

19 de Octubre de 2026

“Reparar para encontrarnos”: La intervención artística en Providencia que busca reflexionar sobre los desechos textiles

La intervención “La mesa a la plaza” convocó a vecinos, estudiantes y organizaciones en Providencia para reparar prendas, reutilizar materiales y reflexionar sobre el impacto ambiental de la industria textil.

Por
Compartir
Escucha esta nota Audio generado por IA
00:00 06:06

Una mesa de más de 20 metros, máquinas de coser y una intervención artística se tomaron este sábado la Plaza Pedro de Valdivia, en Providencia. El evento, llamado “La mesa a la plaza”, fue un espacio dedicado a la reparación y transformación de ropa y textiles. La idea fue concientizar sobre los residuos que genera la industria textil y promover una alternativa al consumo y descarte de ropa: darle una segunda vida.

La actividad fue impulsada por Macarena Urzúa, Mari Gálmez, Soledad Henríquez y Daniela Ehijo, junto a la Universidad Finis Terrae. El proyecto fue financiado por ANID, a través del programa InES I+D, y con la colaboración de la Municipalidad de Providencia y la participación de Ecocitex, Museo Taller, Núcleo Humanitario y Bar Valdivia.

“Mezclar la arquitectura del espacio como una instalación, con una temática tan importante que es reparar, esa fusión fue el motor de este proyecto. Cómo hacemos una instalación que tenga que ver con el espacio público, pero que a su vez albergue toda una temática muy contingente y atingente que nos tenemos que hacer cargo. Y por otro lado, este es un fondo que ganamos, un fondo que nosotros postulamos interdisciplinariamente”, sostiene Macarena Urzúa, arquitecta, artista y coorganizadora de la intervención.

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic.

“También soy de la filosofía de que el trabajo interdisciplinario da mucho fruto y esto está hecho con teatro. El hecho de que exista un trabajo performático en la construcción de un espacio público, pero que ese fin es construir comunidad en torno a reparar, me parece que es fascinante como propuesta de ciudad, como propuesta urbana”, agrega.

Además de stands con ropa de segunda mano para vender, talleres gratuitos y conversatorios sobre distintas temáticas relacionadas a la industria textil, la jornada invitó a los vecinos a acercarse con prendas dañadas, telas y otros materiales para aprender a repararlos, transformarlos o reutilizarlos, con la ayuda de estudiantes de Diseño de Moda de la universidad. Contempló también una presentación teatral para finalizar la jornada.

“Entendemos que la economía circular no es tan solo el reciclaje, sino que también es reparar, es reutilizar, poder intercambiar prendas, por ejemplo, y alargarles de esa manera la vida útil. Esperamos que más gente se pueda motivar a reparar su ropa. Es parte de generar esta conciencia de que los textiles no son de un solo uso, sino que efectivamente todos le podemos alargar la vida útil a ellos“, explicó la gerente general de Ecocitex y una de las organizadoras, Daniela Ehijo.

Este tema cobra relevancia al mirar los números detrás de la contaminación textil en Chile y el mundo. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, la industria de la moda es uno de los sectores más contaminantes, responsable de hasta el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. También consume enormes cantidades de agua, 215 billones de litros anuales, equivalentes a 86 millones de piscinas olímpicas. A eso se suma el volumen significativo de residuos textiles, los cuales superan las 572 mil toneladas al año, solo en Chile, donde suelen terminar en rellenos sanitarios, vertederos o microbasurales.

Darle una segunda vida a la ropa

Durante la jornada, estudiantes de Diseño de Moda de la Universidad Finis Terrae estuvieron encargados de ayudar a los asistentes con distintas reparaciones, desde arreglar botones y cierres hasta realizar bastas y modificar prendas.

Danae Sánchez, estudiante de primer año, explicó que la experiencia les permitió aplicar sus conocimientos de costura y trabajar directamente con las necesidades de los vecinos: “Somos chicos de primer año que estamos recién integrándonos, pero al final son cosas que nos sirven a nosotros para aprender, tratar de tener buena experiencia”.

“Conocemos harto de las telas, las costuras… Y hay que estar abierto a lo que la gente te pide, hay gente que igual sabe lo que quiere como para buscar ayuda, pero hay gente que después te pide orientación”.

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic.

El decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Creativos de la Universidad Finis Terrae, Fabián Barros, detalló que “nuestra facultad mezcla muchas disciplinas, y al mezclar esas disciplinas, buscamos precisamente ese cruce de saberes y esa forma de ayudar a la comunidad y de aportar desde el quehacer académico y el bien común a la sociedad. Esto es muy bonito porque la gente se encuentra, hay gente que no conoce y eso es lo que apostamos, a que se viva el espacio público de otra manera”.

Una de las asistentes fue Verónica Mendoza, vecina de 57 años que llegó a la plaza tras enterarse de la actividad mediante un grupo de WhatsApp de su comunidad. Mendoza llevó un trozo de tela que había guardado por 15 años sin saber qué hacer con ella. Con la ayuda de los participantes, lo transformó en dos cubrecamas.

“Me gustó esta idea de reparar las cosas que tenemos en casa. Me parece maravilloso compartir experiencias, yo que no tengo idea de coser, estas cosas me motivan. Ahora justo le preguntaba por los cursos, cómo podría hacer para aprender, porque veo tanta variedad, hay para hilar, hay para reparar y lo encuentro maravilloso”, cuenta.

“Hay cosas que de repente son regaladas y para nosotros tienen un valor sentimental. Yo tenía 15 años con este género y no sabía qué hacer. Y típico de los jóvenes que te dicen ‘Mamá, bótalo’ pero si sirve y el género está bueno… Así que qué mejor esta oportunidad para poder aprovecharla, estoy feliz de estar acá”.

Otra de las organizadoras y artistas encargadas del evento, Soledad Henríquez, menciona la importancia de la comunidad y su participación en la instancia: “Es un encuentro con la comunidad, de dar gracias a la vida y también pedir un poco por todo lo que está pasando en el planeta. Todas las catástrofes que han pasado… Este proyecto ayuda a entender que tenemos que reutilizar, reciclar, reparar, reencontrarnos, especialmente reencontrarnos. Es un trueque, es un dar y recibir. No es mostrar algo espectacular y que los demás solamente estén pasivos, sino que es un trueque donde ambos estamos activándonos para crear un mejor planeta, un mejor lugar”.

Notas relacionadas