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22 de Octubre de 2026

Viajó desde Guatemala y ya ha acompañado 90 velorios en Chile: la historia de Osiris, la perrita de apoyo emocional del Parque del Recuerdo

La golden retriever llegó desde Guatemala para integrarse al programa “Dogtores del Alma” del Parque del Recuerdo, donde acompaña a familias durante velatorios y ceremonias de despedida con apoyo veterinario y una rutina de cuidado especial.

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Eran las 4:00 de la mañana y en el aeropuerto de Santiago un grupo de personas esperaba con ansias la llegada de una golden retriever que viajaba desde Guatemala. La perrita había cruzado el continente en clase ejecutiva, acompañada de su veterinaria, Valentina. Quienes la esperaban eran trabajadores del Parque del Recuerdo, entre ellos Cristián Gómez Cobo, subgerente de Servicio, Rito y Ceremonia.

“Estábamos esperando que llegara ansiosos. Era como cuando llega una guagua. Nosotros decíamos: ‘Acá llega alguien que sabemos que va a hacer bien’”, recuerda Gómez sobre aquella madrugada en la que recibieron a la nueva integrante de su equipo.

Osiris es el nombre del dios egipcio de la resurrección y el más allá. La perrita de cinco años recibió ese nombre en Guatemala, donde comenzó a desempeñar una función relacionada con su significado: contener emocionalmente a personas que atraviesan la pérdida o despedida de un ser querido.

Tras sus años de experiencia en cementerios de Guatemala, su llegada a Chile fue gestionada por el Parque del Recuerdo para integrarse a “Dogtores del Alma”, un programa que contempla la participación de perros de contención emocional, específicamente de raza golden retriever, para acompañar a las familias durante sus procesos de duelo.

“Nosotros vemos que los perritos ayudan a sanar, contener, acompañar el alma. Y estoy hablando del alma en general, no solamente para un creyente, digamos, sino el espíritu, la parte emocional de la persona”, señala Cobo.

Según el subgerente de Servicio, Rito y Ceremonia, el cementerio se encuentra en una búsqueda constante de nuevas experiencias que permitan acompañar de manera más personalizada a las familias durante la despedida de sus seres queridos. Fue en uno de esos viajes donde conocieron el trabajo de los perros de contención emocional en los cementerios y decidieron explorar la posibilidad de replicarla en Chile.

Su vida en el parque

Para que Osiris pueda acompañar a las personas en sus momentos más difíciles, primero deben asegurarse de que ella esté bien. Esa es una de las principales preocupaciones del Parque del Recuerdo, donde la perrita cuenta con una veterinaria encargada de su cuidado.

“Si ese perrito no tuviera ese día completo o esas mañanas de descanso, ese perrito no estaría acompañando bien”, señala Gómez, quien explica que durante la semana Osiris cuenta con bloques destinados exclusivamente al descanso, el juego, el entrenamiento y su higiene, además de un día completo libre de estas actividades de acompañamiento.

Osiris también tiene su propio espacio dentro del cementerio. Allí cuenta con una habitación para descansar, áreas de pasto donde puede jugar, e incluso una tina con agua caliente y un secador para sus baños. 

En sus tiempos libres corre detrás de una pelota y recorre las hectáreas del parque. “Para ella esto es Fantasilandia”, comenta entre risas Gómez.

Pero cuando llega el momento de acompañar a las familias, su rutina cambia. Valentina le pone un chaleco de perro de asistencia, una señal que Osiris reconoce como el inicio de su función. Juntas se acercan a los velorios y esperan afuera. Algunas personas se aproximan para acariciarla, mientras que otras la invitan a entrar para acompañarlas durante la despedida.

El abrazo de Osiris

En el mes y medio que lleva en Chile, Osiris ya ha visitado más de 90 velorios. Según cuenta Cristián Gómez, la recepción ha sido positiva y algunas de las experiencias han quedado especialmente grabadas en la memoria de quienes trabajan con ella.

Una de ellas fue la de un niño de diez años que acababa de despedir a su abuela. El velorios ya había terminado cuando el pequeño se acercó a Osiris y la abrazó durante un largo rato. “Esto me recuerda los abrazos con mi abuela”, le dijo a Valentina, la veterinaria que acompaña a la perrita.

Para el subgerente, esa experiencia refleja lo que buscan conseguir con el programa: que en medio de la tristeza de una despedida, las familias puedan encontrar un momento de tranquilidad.

“La gente agradece que le ayudaste a vivir de mejor manera, un momento que nosotros no podemos evitar. Está ahí, está la muerte, está la tristeza, a veces está la tranquilidad, pero igualmente hay pena. Y así como nos toca estar ahí, Osiris tiene la función de poder acompañar”.

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