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23 de Octubre de 2026Emilio Santelices, director médico de la Clínica Las Condes: “En términos clínicos, la crisis ya está zanjada”
En conversación con The Clinic, el exministro de Salud aborda el proceso de recuperación del centro de salud, el retorno de los médicos, las medidas que han permitido aumentar la productividad con menos camas habilitadas y los planes para volver a posicionar a la clínica como un referente de la medicina de alta complejidad en Chile.
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Durante los años más duros de la crisis de Clínica Las Condes, los estacionamientos y pasillos del recinto comenzaron a vaciarse. Cientos de médicos se fueron por conflictos por el pago de sus honorarios, y las millonarias pérdidas terminaron por golpear la confianza de los pacientes en la institución.
Fue en ese escenario que, a comienzos de 2025, el exministro de Salud Emilio Santelices volvió a la clínica en la que alguna vez colaboró para asumir su dirección médica y encabezar un proceso de recuperación que, según su diagnóstico, ya está zanjado y ahora se prepara para entrar a una nueva fase de crecimiento.
Los números que entrega Santelices en conversación con The Clinic apuntan a esa recuperación. Luego del regreso de cerca de 200 médicos que habían migrado, la clínica ahora cuenta con alrededor de 680 profesionales. A ellos se suma la recuperación de pacientes: durante este año han llegado más de 30 mil personas que nunca antes se habían atendido en la institución, un 30% más que el año anterior.
También han aumentado las cirugías y las hospitalizaciones, mientras la clínica vuelve a desplegar servicios que forman parte de su apuesta por recuperar terreno, como una nueva ala de hospitalización de salud mental y la reactivación de su unidad de rescate de urgencia, incluido el helicóptero.
El repunte asistencial, sin embargo, convive con una historia financiera que todavía pesa sobre la institución. Si bien el primer semestre Clínica Las Condes aumentó sus ingresos, sigue registrando pérdidas, aunque la cifra acumulada a junio mostraba una reducción de un 61% respecto del mismo periodo del año anterior.
—Usted llegó en 2025 a hacerse cargo de la clínica en medio de su crisis, ¿cuál es el diagnóstico de lo que se hizo y del estado actual?
—Hay dos grandes periodos en este corto tiempo. El primero, a partir de la última semana de febrero del 2025, que yo la definiría como una etapa de reconstrucción. En donde, sobre las bases muy sólidas que tenía la clínica y que nunca ha perdido, había que recuperar las falencias que se generaron durante un periodo de crisis. Y esa primera etapa ya prácticamente ha concluido, y ahora estamos claramente enfocados en la etapa de crecimiento y desarrollo para poder avanzar en instalar a la clínica en una base de propuesta de valor hacia la comunidad de cara a los desafíos del siglo XXI.
“La clínica logró sostenerse gracias a los médicos que se quedaron”
—En un momento renunciaron casi todos los médicos, tenían una deuda enorme, con millonarias pérdidas. ¿A qué se refiere con que las bases nunca se han perdido?
—A un hecho muy concreto. No hay que perder de perspectiva que la crisis de la clínica fue una crisis de administración y financiera que obligó a muchos médicos a irse. Pero por otro lado, logró sostenerse gracias a los médicos que se quedaron. Tanto es así que en el 2025, estando todavía en plena recuperación, fuimos nuevamente acreditados por las entidades reguladoras en calidad. Y eso obedece a que las bases de los clínicos que se quedaron fueron lo suficientemente robustas para sostener el ethos de la clínica.
—¿Cuántos médicos fueron los que se mantuvieron en todo este periodo?
—Alrededor de 300 médicos.
—¿Y cuántos médicos tiene la clínica en general?
—Hoy día tenemos alrededor de 680 médicos. De los cuales staff son sobre 590, los otros son médicos residentes.
—¿Ya se regularizó por completo el problema de los médicos que se fueron acusando que no se les pagaba? ¿No se le debe a nadie?
—A nadie.
—¿Y la otra mitad del personal son los médicos que volvieron?
—Exacto, han vuelto alrededor de 200 médicos, y con ellos también han vuelto los pacientes. El eje de todo el crecimiento y desarrollo ha estado precisamente en volver a recuperar lo que es la esencia de la clínica Las Condes: medicina de excelencia, de calidad, poniendo al paciente en el centro, y un compromiso inquebrantable con el cuidado de la familia en todo su ciclo de desarrollo.
Y eso es lo que estamos fortaleciendo y generando las nuevas propuestas de valor para los desafíos de los cambios que están viniendo de manera acelerada en salud y de los cuales no hay que perder de vista. Lo que yo visualizo ahora es que en este renacer de Clínica Las Condes nuevamente se instala para asumir el liderazgo de la forma en que vamos a entregar las prestaciones de salud de cara al siglo XXI.
Es un hecho señero que estamos nuevamente en un instante de renacimiento, pero un renacimiento también para decirle algo a la comunidad de que hay que entregar la salud de otra forma, porque así lo está necesitando la sociedad.
—¿En qué sentido de otra forma?
—En que nosotros hoy día estamos interpelados como sector de salud en hacernos cargo de ayudar a resolver problemas emergentes, como también a poder resolver la ecuación de la epidemia de las enfermedades crónicas.
Y cuando uno asiste a un modelo de atención en donde esta se verifica nada más que como una cosa asistencial, donde yo te atiendo en función de lo que tú requieras, pero no me hago cargo de los antecedentes que te rodean, como asimismo de las condicionantes que pueden estar favoreciendo tu recuperación, no estoy dando una respuesta en completitud. Tampoco cuando no tengo una mirada integral del problema de salud y lo veo nada más que como una cosa medicalizada.
“Las personas que se identificaron con Clínica Las Condes en su historia la están volviendo a reconocer”
—La Clínica Las Condes con la crisis dejó de ser referente de personas del sector oriente, que son principalmente las que se atienden en ella. ¿Usted cree que ya está volviendo a competirle a otras del sector oriente como la Clínica Alemana o la de la Universidad de Los Andes?
—Sin duda que en estos años ha habido cambios en el escenario y hay otros actores que tienen sus propias propuestas. Sin embargo, viniéndose los médicos, como ha ocurrido, también han vuelto los pacientes. Este año hemos tenido 30 mil pacientes nuevos. Y un botón de muestra de ello es que aumentamos el número de cirugías sobre un 70%, aumentamos las hospitalizaciones, todos los indicadores están en ese sentido creciendo. Y están asociados a que las personas que se identificaron con Clínica Las Condes en su historia la están volviendo a reconocer. Se han recuperado y se siguen recuperando las confianzas.
Pero, por sobre todo, nosotros estamos focalizados en el énfasis de cómo hay que hacer la medicina del siglo XXI y cómo en esta propuesta de valor, Clínica Las Condes vuelve a ser líder para marcar esa ruta que le pueda servir también a otros prestadores. O sea, yo lo veo al revés. No tanto me preocupa la competencia, sino que me preocupa que la oferta de valor distintivo incluso la puedan imitar a objeto de que le dejemos la salud a todos los chilenos.

—¿Y cuál es el valor agregado que ofrece la clínica? ¿Por qué una persona que transitó a atenderse en la de Los Andes o en la Alemana debería volver a la Clínica Las Condes?
—Por dos razones fundamentales. Una, porque han vuelto sus médicos que le transmiten confianza, credibilidad y los resultados que han podido tener con ellos cuando han tenido problemas de salud.
Y en segundo lugar, porque estamos abocados a resolver los temas de alta complejidad asociados a las tecnologías y a las capacidades instaladas. Pero además de eso, porque estamos mirando esta nueva propuesta de valor mucho más integrada, que da cuenta de los problemas de la población que hoy día son más complejos.
—Ya no tienen tantas pérdidas, dice que es porque antes había una mala administración, ¿pero no hay también algún tipo de estrategia de ahorro? Porque el año pasado se desvinculó una proporción importante de funcionarios de la clínica y se redujeron las camas habilitadas de más de 300 a cerca de 190.
—Cada peso que se ha ahorrado no se vincula al desempeño y la atención de los pacientes, sino que a la nueva forma de hacer salud. Con procesos clínicos más eficientes, uno acorta las estadías y, con eso, con menor número de camas habilitadas, logra mayor cantidad de pacientes atendidos.
A nivel mundial, el desafío está en cómo yo hago diagnóstico de manera temprana, intervengo de manera precoz y acorto los periodos posoperatorios, y por lo tanto, acorto los de mayor gasto, que es estar hospitalizado.
Ahí hay un arte que se ha reconocido a nivel internacional, de que en la medida que yo tengo, por ejemplo, un mayor número de cirugías ambulatorias, obtengo mejores resultados clínicos y un menor costo para los pacientes. Y ese ha sido uno de los temas que a nosotros nos ha llevado a pasar, del total de cirugías, solo un 40% ambulatorio, a más de un 60% hoy día, y con menores tiempos.
La aspiración de Santelices por transformarse en un hospital clínico y las posibilidades de expandirse
—¿Y cómo ve la proyección de la clínica a futuro? ¿Se puede decir que se va a mantener estable y no habrá otra crisis?
—Aquí hay dos hechos fundamentales. La Clínica Las Condes tiene una historia y se debe a esa historia que nace de sus fundadores de ser un primer hospital privado en Chile. Los hospitales los concebimos como entidades donde los médicos y los clínicos se organizan en departamentos, en servicios. Y eso ya está restablecido, y esa es la fórmula de éxito. Hay protocolos, hay control de pares. Aquí nadie se manda solo. Ni siquiera el director médico se manda solo. Entonces, ahí hay una línea que está en ese ADN, que lo único que tiene que ocurrir es seguir desarrollándose.
En segundo lugar, hay hoy día una gobernanza robusta avalada y refrendada por el directorio, que tiene una mirada especializada y realmente es un orgullo. El directorio de la clínica es gente tremendamente calificada y experta también en salud que tiene una mirada de largo plazo. Y eso le da robustez al modelo de su desarrollo, y hay una vocación de largo plazo.
Y el tercer elemento que se suma al anterior es que esta vocación va más allá. En el sentido de que, siendo un referente nacional en salud, tiene que ser referente también en cómo contribuye a la salud del país. Es por eso que el vínculo que nace con la Universidad Andrés Bello va en ese sentido. Porque para los médicos de la clínica también la formación de especialistas, el desarrollo de carrera, la investigación y la extensión son parte de este ethos.
Ahí es un tema que quizás me pudieran observar, digamos, de parte de la autoridad, pero incluso avanzar a que éste se constituya como un hospital clínico, no solamente un campo clínico de la Universidad de Andrés Bello.
Entonces, están desplegadas muchas líneas de trabajo que solo hablan de que la Clínica Las Condes se proyecta hacia el futuro. Y vuelve a ser un referente nacional para aportar a la salud de Chile.
—En resumen, ya está zanjado al menos el episodio de la crisis de la clínica.
—En términos clínicos, ya está zanjado.

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic
—Ahora que la clínica está bien, ¿hay algún proyecto de expansión o alguna proyección futura que tenga la clínica?
—Nosotros estamos con mucho apetito, estamos con mucha fuerza y no olvidemos que hoy día nos hemos circunscrito a 200 camas, pero tenemos otras 120 camas esperándonos para que podamos abrir. De modo que hay una expansión en el mismo cuartel, lo que también nos genera enormes ventajas competitivas, porque en general las inversiones asociadas a ese crecimiento son más bien cercanas a cero, porque las instalaciones ya están. Y sobre todo porque tenemos el ADN muy vivo, que significa el contar con un cuerpo médico en una organización robusta y con una gobernanza muy sólida.
—¿Y no han pensado en expandirse a otras ciudades, regiones o algún proyecto de expansión de infraestructura?
—Eso no ha estado en la agenda del directorio hasta ahora.
—¿Está feliz entonces con lo que se ha logrado con la clínica?¿Se alcanzó la meta?
—O sea, no se ha alcanzado la meta, pero estoy feliz, estoy contento. Yo, en lo personal, tomé la decisión de volver a la Clínica Las Condes por dos razones. Una, porque siempre he vinculado mi quehacer médico a poder poner mi conocimiento y experiencia al servicio del país. Y en segundo lugar, poder hacerlo donde las cosas puedan ocurrir. Yo veía que Clínica Las Condes, con lo que había pasado, estaba quedando en deuda con Chile. Y eso había que recuperarlo. Esas dos razones a mí me movieron a volver a estar en Clínica Las Condes, porque pienso que puedo contribuir a que efectivamente logremos un desarrollo de la magnitud que las capacidades que tiene la Clínica Las Condes se merece. Y eso netamente va en beneficio de la salud de todos los chilenos.
—¿Y por qué la meta todavía no se alcanza? ¿Hay una meta más alta?
—Sin duda, la meta no la hemos alcanzado, hemos alcanzado un escalón más. Pero la meta es efectivamente estar consolidados en la mayor complejidad, con mayor capacidad de atención a mayor población y poner al servicio de la gente toda la tecnología de punta que está aceleradamente instalándose en el mundo.



