Decidí escribirles para exponer situación vivida por mi hija Fernanda Pizarro Olivares, alumna de 4º Medio del Colegio Pumahue de Puerto Montt.

El día de la gala del 18 de Septiembre que se realizó el 11/09, todos los cursos presentaban un baile, con nota. Algunos promovieron el bailar con pañuelo negro en señal de duelo por los caídos, y mi hija pese a que no fue la gestora de la idea aceptó la decisión del grupo.

Los niños esperaron sentados primero, y luego en el lugar que les asignaron al lado del escenario su turno para bailar. Algunos alcanzaron a bailar, pero los otros siguieron esperando. Nosotros fuimos testigos.

Cuando ya terminaba el acto y viendo que no los anunciaban para su baile comenzó la inquietud del grupo, y como apoderado que llevaba más de dos horas esperando ver a mi hija bailar, acudí al lugar donde estaban los alumnos esperando su turno a consultar qué pasaba.

Al consultar porqué no se les dejaba bailar. Me dieron tres respuestas distintas: el profesor de Educ. Física dijo que los había llamado más de tres veces y no se presentaron, lo que no es cierto porque nosotros y otros apoderados estábamos al frente; la Sra. Rosa, Inspectora, me dijo que fue porque querían bailar con un “trapo” negro no con pañuelo y esto en forma muy agresiva; y el Rector que llegó en ese momento, me dijo que ese baile transgredía el Reglamento Interno y que no se les autorizaba a bailar.

Ante mi pregunta de porqué les habían hecho esperar tanto para nada se molestó mucho y amenazó de inmediato con castigos severos haciendo los dedos como tijeras aduciendo que “cortarían” a varios. Ante esta amenaza le pregunté que a él quien lo castigaba por tocar el himno Nacional con la estrofa de Vuestros nombres valientes soldados en actos solemnes y públicos como la gala del 18 del 2007, la licenciatura del 2007, la gala del 18 del 2008, y otra más que no recuerdo, pese a reclamos anteriores de apoderados.

Mi cuestionamiento lo molestó mucho.

El día 03/10/08 fui citada por el rector del colegio para informarme de las medidas tomadas:

-Fernanda deja de asistir a clases regulares estos dos últimos meses, dará exámenes y cumplirá con trabajos en forma libre.
-No podrá participar de la licenciatura.
-Tengo prohibición de ingresar al colegio.

Las medidas adoptadas por el colegio son desmedidas e injustas, pero que se amparan en un Reglamento Interno que todos los papás aceptamos casi sin leer, y que permite todo tipo de arbitrariedades si la persona que lo aplica no tiene criterio.

De estas medidas firmé toma de conocimiento, y al requerir una copia el Rector se negó a darme una.

¿Puede un colegio particular castigar tan drásticamente a un alumno? Si analizamos no hubo causa límite de parte de mi hija, ella no hizo absolutamente nada que no hayan hecho el resto de los alumnos. Incluso los alumnos que sí alcanzaron a bailar con pañuelo negro no fueron castigados. Coincidentemente castigaron sólo a las hijas de los dos apoderados que nos atrevimos a reclamar al rector.

Estas medidas de maltrato, humillación y estigmatización pueden afectar psicológicamente a una adolescente de tal forma de causar un daño irreparable. A estas alturas del año debería estar solamente preocupada de terminar su año académico, rendir una buena PSU y disfrutar de su licenciatura.

Es necesario agregar que Fernanda es la mejor alumna del curso y felicitada en el preuniversitario Pedro de Valdivia por los altos puntajes que logra en los ensayos.

¿Cómo hemos permitido que exista esta libertad de acción en los colegios particulares?

¿Qué sanción podría recibir si su injusticia se ampara en un “Reglamento Interno?

¿Puede una sola persona (él le llama Consejo de Profesores), decidir que una niña de 17 años se debe quedar sola en casa, no pueda terminar junto a su grupo su último año escolar, y no participar de su Licenciatura?

Los apoderados y alumnos quedamos desprotegidos, y lo peor es que lo aceptamos cancelando mensualidades excesivas para los logros académicos del colegio.

Además, por decisión unilateral este año eliminaron el Centro General de Padres, con la única intención de que los papás no podamos contar con ese único espacio de expresión, y tener alumnos y apoderados acríticos. Y lo aceptamos!!

Les escribo a Uds. en un sencillo afán de mostrar una situación de autoritarismo, falta de respeto hacia los alumnos y atropello a principios fundamentales como es el derecho a expresarse en desacuerdo. Como padres formadores y presentes debemos hacer algo al respecto.

Muchas veces había vivido de lejos la expulsión de niños de este colegio, por notas o por supuesto “mal” comportamiento, la mayoría de las veces esto último muy cuestionable, pero pensaba que cada papá debía agotar las instancias de reclamo. Pero no es suficiente, hay que alzar la voz en forma colectiva.

Espero que puedan publicar mi reclamo ojala no sólo como carta al Director sino como parte de un reportaje de lo que sucede al interior de colegios particulares. Puedo aportarles antecedentes de otros casos similares.

Atte.,
CRISTINA OLIVARES ALBORNOZ