En noviembre Nicolás López (23), el director de “Promedio Rojo”, estrenará en Chile “Santos”, su segunda película. El joven Copano lo entrevistó y le preguntó por qué en España le fue tan mal cuando la mostró. Él atribuyó el fracaso a la crisis mundial y aseguró que es un latino promesa del cine gringo y que a la crítica internacional “le encantan las hueás que hago”. Hablaron también del cine chileno y de la poca estima que a López le tienen algunos ex fans. Lo suyo, dice, es más que chistes de semen y de usar lentes onderos.

por Fabrizio Copano • Foto: Cristóbal Olivares

¿Qué querías hacer después de Promedio Rojo?
-Después de Promedio Rojo me metí en una sicopatía totalmente inconsecuente de “hagamos una película de efectos visuales y aventuras”. O sea, la idea era hacer algo muy largo, muy difícil. Un “Fitzcarraldo”. Cruzar un barco por el desierto. La misma analogía. Dígase, una película con 25 millones de dólares, que nosotros hicimos con 6 millones.

Seis millones… ¿en la extrema pobreza?
-Claro.Y aprendimos un montón, fue extremadamente difícil y una cosa inconsciente y ambiciosa. Nadie sabe cómo logramos terminar la película. O sea, después se unió Troublemaker Studios. La larga historia de “Santos” parte con que al terminar “Promedio Rojo” y al verla en Estados Unidos, mi manager me mandó puros guiones de comedias gringas. Como “¿hey, quieres hacer American Pie 7?”. Era porque me veían como todo este mundillo de Aint It Cool News, Tarantino, (Robert) Rodríguez, como el recambio generacional de todo ese tipo de personas. Yo cumplía un montón de requisitos como “es latino, es joven, es como divertido y loco”.

¿Te ven como la mascota chilena de exportación?
-No, para nada. Estados Unidos es posiblemente el país en donde con más respeto te tratan porque saben que quizás al tipo que insultaron, terminó siendo el guionista de MadMen o el creador de la nueva serie cómica, o el creador del nuevo teatro no sé qué. De hecho, para mí es heavy el contraste entre pedir una reunión en Estados Unidos que en Chile. Acá posiblemente te hacen esperar mucho más y allá te atienden increíble. La única vez que me trataron mal fue cuando llegué a Warner y la secretaria creyó que trabajaba para FEDEX.

Era una secretaria ninguneadora.
-Claro, pero después salí de la reunión y ahí la mina se había metido a Google: “Aw, Promedio Rojo” y de ahí hasta me terminó invitando a salir. Es que en Los Ángeles hay una cosa asquerosa, es donde están todos desesperados por triunfar. Es una cosa espantosa. Como decía Bill Cosby, es una ciudad donde todos sus ciudadanos se duermen pensando: lo voy a lograr, lo voy a lograr. Y dos o tres personas lo logran.

LA PORNOPOBREZA

¿El cine chileno en Estados Unidos no es exitoso? Siempre creí que “El Leyton” era aplaudida en Nueva York.
-En los circuitos latinoamericanos, claro que existen. Pero en Hollywood hay 4 o 5 cosas que al menos cachan. A Mirageman, por ejemplo, ahora se le abrieron un montón de puertas. Yo los recomendé, a ellos y a Malta con Huevo, a un festival en Austin, donde los logré meter.

¿Pero no son de esos festivales europeos donde apenas cachan a Pinochet?
-No, no son esos donde lloran sobre el gobierno militar. A esos le llamo la Pornopobreza. Lo mío es otro tipo de género. Lo mío es el cine de aventura, la comedia adolescente, pero visto de una manera distinta.

¿No te parece que casi todas las películas chilenas tienen gracia sólo para el tipo que las hizo? ¿Que son casi caprichos de pendejos millonarios?
-Yo no veo al cine chileno como un género. Igualmente creo que son monotemáticas porque no hay industria. Entonces, eso hace que un hueón despierte en la mañana, se le ocurra algo y lo haga una película.

Es que por su falta de industria, sólo privilegia a los pendejos cuicos que le piden platita a los papás y los que tienen buenas ideas, no tienen dónde presentarlas.
-Es que los pobres no por ser pobres tienen buenas ideas.

Pero pueden llegar a tenerlas, igual que la clase media.
-Yo creo que cualquiera, que de verdad quiere hacer una película en Chile, si tiene todas las ganas y buena idea, si la pelea, la va a hacer. A mí mucho tiempo me dijeron: ay, porque fuiste en un colegio cuico, porque tu viejo es dueño de una productora de publicidad. Pero si ves “Promedio Rojo”, tuvo un Fondo nacional de las artes, un CORFO, un ibermedia y un fondo nacional de España, además que Santiago Segura puso plata.

Yo siento que el cine chileno está plagado de malas ideas que sólo se terminan de hacer porque a los que se le ocurrieron, tienen plata.
-Lo que pasa es que como ahora hay tecnología, es mucho más barata y como en este país, además de talento hay mucho entusiasmo, cualquier idea con una cámara hd conseguida y cuatro actores, en una casa, puede hacerla. Además que Chile tiene una cosa beneficiosa, ya que el costo de lanzar una película no es tan caro porque no hay tantas salas como en Estados Unidos. Este país es un laboratorio, un país en prueba. Por eso quería abrir una subdivisión de cine de género y hacer películas baratas con nuevos directores.

Pero finalmente ¿alguno de ellos podrá ganar plata y vivir de eso? Seguramente alguien con mucho entusiasmo puede hacer su filme, pero se va a tener que comer las copias.
-Claro, es que como hay tantas películas, que hacerlas termina siendo un gusto del autor. Pero ponte tú, yo he producido ya cinco películas y nunca he perdido plata. Con “Santos” y “Promedio Rojo” gané plata. Pero en general se gana poco. En mi caso, el proceso de “Santos” fue todo más industrial. Un estudio español, Telecinco y Boomerang Cine, me pagaron por dirigir la película, pero no estoy apostando. Estoy haciendo un trabajo por lo que se me paga. Por ejemplo lo de Salma Hayek, que me pidió un guión, yo se lo mando y MGM me manda plata de vuelta. Soy uno de los pocos hueones que vive del cine. Yo vivo de hacer películas.

LA CAÍDA EN ESPAÑA

En España le fue bastante mal a “Santos”, ¿cómo te sentiste?
-Fue bien sorpresivo, porque todo estaba para que la película funcionara muy bien. Lo que sí nos sorprendió un poco fue que tuvo buenas críticas, cosa que nosotros no esperábamos. De pronto Fotograma nos puso cuatro estrellas, El Mundo también nos hizo una crítica positiva, luego vino el premio del Fantastic Fest en Texas, donde ganó como la película más innovadora. Todos pensamos que se venía la grande, pero la película no funcionó en España. Lo bueno es que el tiempo le ha dado la razón a Disney (la distruibuidora) y es que por la crisis la gente en España dejó de ver cine español y se puso a ver cine gringo. Lo bueno es que al primer fin de semana ya tenía ofertas para hacer una película en Francia. Pero que no la hayan visto en España obviamente me afectó. Yo creí que le iba a ir mucho mejor. Pero como la estrenaremos en otros países, tiene el mundo para recuperarse y ganar.

¿Crees que se te cierren algunas puertas con España y que termines grabando con cámaras de celular?
-No, porque finalmente lo que importa es la película. Fue como estrenar el fin de semana donde se cayeron las torres gemelas. Así de absurdo. Técnicamente es una mala sorpresa.

¿Crees que funcionará en Chile?
-No lo sé. Pero es una película distinta, bien distinta. Acá no tiene dónde buscársele comparación, a diferencia de Promedio Rojo, que se podía comparar con American Pie. Es bastante rara, por eso a la crítica le gusta tanto. Es una montaña rusa. Alguna gente se reirá, otra aplaudirá y otra vomitará.

En España decían que había gente que salía de la sala en su estreno.
-Es que Telecinco y otro canal tienen una pelea, entonces fueron a grabar a las pocas personas que se fueron para meter el dedo en contra del canal. Siempre pasa de hacer algo chico algo grande.

Volviendo a Chile, ¿no sientes que en general la gente que te conoce te trata como la mierda y que muchos estarán aplaudiendo lo mal que le fue a “Santos” en España?
-Creo que ha sido bien heavy que la película sea muy esperada acá en Chile. Siento que cuando salió “Promedio Rojo”, mucha gente tenía una reacción muy hostil hacia mí, muy de onda “qué te creís”. Esta es una frase chula, pero ahora siento el cariño de la gente y que están esperando la película. Pero antes sentía una mala onda muy grande en mi contra. Lo que pasa es que los hueones que odian lo que hago ya no me lo dicen a la cara.

Posiblemente, también se cansaron de insultarte.
-Claro. Y yo les digo: “sí, en uno de sus mercados a mi película le fue mal… Sí, hay problemas”. Pero esto es lo que yo llamo “mozo, mi caviere está muy frío”. Es una lata, pero no es tan grave. O sea, tengo la oportunidad de hacer lo que quiero y me pagan por eso. La crítica internacional raya con las hueás que hago. Toda la gente de la que busco reconocimiento, como Tarantino o Aint Cool News, le gusta mis hueás. Me premian los festivales que más me gustan. En verdad, quejarme es como “hueón, esto es sin llorar”. Lo otro sería como ponerme mal porque algunos no me quieren. Me puede dar lata, obvio, pero la película me gusta. Además, yo ya no estoy jugando localmente, estoy jugando en el mundo. Y cuando uno juega en el mundo la cancha es mucho más peligrosa. Ponte tú: a mí me llamó Salma Hayek y me paga más plata posiblemente de la que ganó Boris Quercia con todo el éxito de Sexo con Amor en Chile.

Hay un joven cineasta chileno, famoso en sus barrios, que te admiraba. El joven Sebadilla. En una entrevista a Glamorama te reniega y dice que tu trabajo es malo. ¿Qué sientes por tus fans renegados?
-Siento que mucha gente se me acerca porque le gusta lo que hago, y si no son sicópatas les abro las puertas. Pero de pronto se meten en la cabeza la idea de que esto es tan fácil como hacer chistes de semen y usar lentes de marco grueso. Y es mucho más difícil. Mucha gente se me acerca como fan y después saca el cuchillo y reniega de las cosas que yo hago o dice que le tengo mala o que me la cagué. Lo que no me explico, hasta el día de hoy, es por qué será. Pero siempre me he decepcionado de la mayoría de la gente a la que le abro la puerta.