Por Alejandro Olivares

San Diego, entre Tarapacá y Av. Matta. es un triste desierto de locales desocupados. Acá la crisis pegó con todo: desde susursales de tiendas de retail hasta viejas picadas de pernil y pipeño han debido bajar sus cortinas porque por la calle del Cariola y el Caupolicán ya no andaba nadie. Un paseo ideal para pegarse un tiro.












2 cosas:
1.- Porfa no suban fotos tan pesada que mi computador se queda pegado y queda la cagada.
2.- Oda elemental a la calle San Diego, Pablo Neruda
Por la calle / San diego / El aire de santiago / Viaja al sur majestuoso / No viaja en tren el aire.
Va paso a paso/ Mirando Primero las ventanas, / Luego los ríos, /Más tarde los volcanes.
Pero,/ Largamente, / En la esquina / De la calle alameda / Mira un café pequeño / Que parece / Un autobús / Cargado de viajeros. / Luego viene / Un negocio / De sellos, timbres, / placas. / Aquí se puede / Comprar en letras blancas / Y fondo azul bruñido / El título / temible “dentista”. / Me deslumbra esta tienda. / Y las que siguen tienen / Ese arrebato / De lo que quiso ser / Tan solo transitorio / Y se quedó formado / Para siempre. / Más lejos / Venden / Lo imaginario, lo inimaginable, / Útiles espantosos / Incógnitos / bragueros, / Endurecidas / Flores de ortopedia, / Piernas / Que piden cuerpos, / Gomas enlazadoras / Como brazos / De bestias submarinas.
Paso mirando puerta./Atravieso / Cortinas, / Compro pequeñas / Cosas / Inservibles.
Soy el cronista errante / De la calle san diego.
En el numero 134, / La librería araya / El antiguo librero/ Es una piedra, /Parece el presidente / De una republica / Desmantelada, / De una bodega verde, / De una nación / lluviosa / Los libros / Se acumulan. / Terribles / Paginas que amedrentan / Al cazador de leones. / Hay geografías / De cuatrocientos tomos: / En los primeros / Hay luna llena, jazmines de archipiélagos: / Los últimos volúmenes son soledades: / Reinos de nieve, susurrantes renos.
En el siguiente número / De la calle / Venden pobres juguetes, / Y desde puertas / próximas / La carne asada / Inunda / Las narices / De la crepuscular ciudadanía. / En el hotel que sigue / Las parejas / Entran con cuentagotas: / Es tarde / Y el negocio / Se apresura: / El amor busca plumas / Clandestinas. / Más allá venden catres / De bronce deslumbrante, / Camas descomunales / Construidas / Tal vez / En astilleros. / Son como / Eternos barcos amarillos: / Deben salir de viaje, / Llenarse / Con nacimientos y agonías. / Toda la calle espera / La ola del amor y su marea. / En la ventana / Que sigue hay un violín / Roto, / Pero encrespado en su dulzura / Del sol abandonado. / Habita esa ventana / Incomprendido / Por lo zapatos que se acumularon / Sobre él y las botellas / Vacías / Que adornan su reposo.
Ven / Por la transmigratoria / Calle / San Diego /De Santiago de Chile, / En este año: / Olor a gas, a sombra, / Olor a lluvia seca. / Al paso / De los obreros que se desgranaron / De los agonizantes autobuses / Suenan / Todos los tangos en todas las radios / En el mismo minuto.
Busca conmigo / Una copa gigante, / Con banderas, / Honor y monumentos / Del vino y de la patria cristalina.
Mitin relámpago.
Gritan / Cuatrocientos obreros / Y estudiantes:
Salarios
El cobre para Chile! / Pan y paz!
Que escandalo!
Se cierran / Los negocios, / Se oye / Un disparo, / Surgen de todas partes, / Las banderas.
La calle / Corre ahora / Hacia arriba, / Hacia mañana: / Una ola / Venida / Del fondo / De mi pueblo / En este río / Popular / Recibió sus afluentes / De toda la extensión del / Territorio.
De noche, /La calle / San diego / Sigue por la ciudad, la luz la llena. / Luego, / El silencio, / Desliza en ella su navío.
Algunos pasos más: / Una campana / Que despierta. / Es el día que llega / Ruidoso, / En autobús desvencijado, / Cobrando su tarifa matutina / Por ver el cielo azul / Solo un minuto, apenas un minuto. / Antes de que las tiendas, / Los sonidos, / Nos traguen y trituren / En el largo intestino / De la calle.
esa poesia todavia esta presente en esa calle
igual que el de arriba
sería bastante más agradable si reducieran las imágenes al ancho de la páginas
triste lo que ha pasado allá…
La foto del Rincon del Canalla…el local se cambió a Tarapacá ya que toda esa cuadra dónde estaba el Canalla fue compradá y haràn un Edificio de Dtos..Si la foto fue tomada un día domingo es claro que esté todo cerrado..pero sin duda es la realidad del comercio y de muchas avenidas olvidadas..
Es lamentable..
Entrar a esta calle es como entrar a otra ciudad, otro stgo …muy similar a san Pablo donde todavía guerrean algunos almacenes antiguos…o Matucana…
Lamentable pero es lo que sucede no tan solo con la crisis, sino que también con los TLC y con la llegada de grandes tiendas…Es cosa de ver la Estación Central, el persa y los antiguos locales de Borja ya murieron entre dos malls…
Entonces QUIENES PAGAN LA CRISIS…
dijeron ke el mercado mandaba
de seguro el guaton tenia un local ahí D:
En otros países para que los MALLS no revienten los barrios, por ley deben estar ubicados fuera de las ciudades ( de preferencia en el desierto acá en chile ), es más el cálculo entre el empleo que genera un MALL en plena ciudad y todo los microbarrios que revienta ( con el consiguiente desempleo ) es negativo, esto es, deja más weones cesantes que pánfilos con trabajo.
En fin, de todas formas cualquier forma de consumo ACTUAL es nefasta, cuando logremos romper la alienación sujeto-objeto recién ahí vamos a atacar el meollo del problema ambiental, y muchos otros problemas de la sociedad mecanizada actual. Asique empiecen a comer menos sapos reculiaos.
DA PENA,SIMPLEMENTE,DA PENA
Seremos revenidos, convertidos en masticables, la memoria es frágil, los intereses altos. La ciudad cambia, ahora es más répido, además lo notamos, llevamos registros. Siempre hay tema, atención: somos cosificados, llevamos número.