Estuvo siete meses en ascuas y 15 días en la cárcel. Estados Unidos, el gobierno y los fiscales lo vincularon con terroristas islámicos, ex lautaros y de un cuánto hay. Pero Saif Kahn resultó ser inocente. Y hoy dice que no le cree ni a Rodrigo Hinzpeter ni a Alejandro Peña. Y, sorpresa, le agradece a una persona que lo ayudó en secreto: el ex comisario Jorge Barraza, famoso por sus investigaciones en el Caso Guzmán, que -dice- fue el primero en creerle.

Fuiste acusado de terrorismo, tuviste prohibición de salir de Chile, viviste 7 meses de incertidumbre, pasaste 15 días en la cárcel y, además, te casaste. Ha sido un año bastante intenso.

-Mi vida dio un vuelco de 360 grados y he sufrido bastante durante este tiempo. Ha habido demasiada injusticia, mucha discriminación y mis derechos humanos han sido violados. Pese a todo, me casé con Lorena el 4 de octubre. A ella la conocí en la residencial donde vivía y a las semanas comenzamos a tener una relación de pareja. Lamentablemente, no hemos podido oficializar el matrimonio porque el Estado chileno no lo ha reconocido.

Hasta antes de la llamada de la embajada, tu vida -me imagino- era normal y feliz…
-Sí, mi gran error fue recibir la llamada de la embajada el viernes 7 de mayo, día que regularmente iba a rezar a la mezquita. Allá me encontré después con tres norteamericanos que se acercaron a hablar conmigo y después me fui a mi casa. El lunes acudí a la embajada y cuando llegué, dije en la recepción que tenía una reunión con Bill, la persona que me había llamado. 15 minutos más tarde, llegó un tipo que me escoltó hacia el interior. Antes de entrar, entregué mi celular, pasé por la máquina detectora de metales con mi mochila tal como sucede en los aeropuertos.

Hasta ese momento iba todo bien.
-Claro, luego me hicieron pasar a una habitación donde estaba William Whitaker, que después me enteré era el famoso Bill, cónsul de la embajada. Este señor me empezó a hablar del criquet y comenzó a preguntarme dónde vivía, qué hacía, qué estudiaba. Después de un rato, me pidió fotocopiar mis documentos.

¿Comenzaste a sospechar algo?
-Para mí era todo muy curioso, porque si ellos querían revocar mi visa me debieron haber mandado un mail, como era el proceso normal. En ese minuto le dije mi nombre porque el motivo porque me llamaban era supuestamente para chequearlo. Era todo muy extraño. Confié en la persona que me había llamado y de verdad creí que había un problema con mi nombre en el sistema.

¿Qué piensas que el cónsul haya sido el “gancho” para atraerte a la embajada?
-A estas alturas, es un poco inútil hablar del tema porque ellos invocaron la inmunidad diplomática.

Pero es legítimo preguntarse: ¿Por qué, si eras sospechoso y te encontrabas en jurisdicción norteamericana, fuiste entregado a las autoridades chilenas en menos de 4 horas?
-No tengo idea, las personas que deberían contestar es la gente que está en la embajada.

Te insisto: ¿Por qué si eras un potencial terrorista, el FBI te soltó?
-No soy yo quien debería responder eso.

¿Qué piensas sobre la participación de las autoridades chilenas en tu caso?
-Creo que han desorientado a la prensa en muchas ocasiones. Han dicho que tenían pruebas contundentes de que tenía vínculos con el grupo Lautaro, conexiones con un egipcio muy peligroso, con los mapuches, grupos internacionales terroristas y personas que ni siquiera conocía.

¿Qué pensabas cuando iban apareciendo estas informaciones en la prensa?
-Fue como una tortura mental, un juicio llevado en público donde teníamos que clarificar y responder cada una de las nuevas acusaciones que se levantaban a través de los medios de comunicación y esto nos ha quebrado y destruido por dentro. Mi familia estaba desorientada, se preocupaba demasiado, muchas veces no comíamos, no dormíamos…

“SABÍAN QUE ERA INOCENTE”

¿Te sentiste acorralado?
-Las personas que se sienten acorraladas son las que tienen algo que esconder; yo no tengo nada que esconder, solo puedo decir que esto fue una discriminación, una campaña de difamación en mi contra.

¿Por qué fue en contra tuya y no de otra persona?
-No tengo idea. Esta es una campaña de persecución que no ha terminado.

Lo dices porque el fiscal Sabaj no se ha referido a tu eventual inocencia.
-Creo que ellos tienen un corazón muy pequeño. Para aceptar un error, se necesita un corazón grande y ellos han creado todas estas historias para cubrir su vergüenza. Hace mucho tiempo que me siento en medio de un circo. Hicieron todo lo que pudieron para relacionarme con algo pero la verdad ha ido apareciendo. Mientras más presionan, la verdad sale más a flote.

Para ellos, al parecer, sigues siendo un terrorista.
-Ellos se han limitado a decir que la prueba que tenían, que acreditaba que era terrorista, fue contaminada por un mal procedimiento y que por esa razón están cerrando la investigación. Nunca han dicho “Saif es inocente”.

El ministro Hinzpeter, pese al emplazamiento público que le hiciste para que pidiera disculpas, sólo comentó que “nadie puede sentirse perseguido cuando las instituciones funcionan”. En tu caso, ¿crees que las instituciones funcionaron?

-Siete meses he tratado de aprender mejor el idioma y la ley chilena. Y lo que entiendo hasta ahora del sistema judicial en Chile, es que la institución en que más he perdido confianza es el Ministerio Público, porque la primera declaración que me tomaron, el 10 de mayo, fue ilegal: no me leyeron mis derechos, no me proveyeron un abogado, me trataron como un terrorista culpable, me dejaron sin agua, sin comida, sin un traductor oficial, manipularon la declaración y me forzaron a firmarla. ¿Cómo puedo confiar, entonces, en las personas que hicieron esto el primer día? ¿Cómo puedo confiar en que ellos van a tratar de encontrar la verdad? Por eso el 29 de Noviembre me pidieron que declarara ante el fiscal y, por ese miedo a que inventaran algo nuevo, tuve que atenerme a mi derecho de guardar silencio.

¿Crees que el fiscal Peña y Rodrigo Hinzpeter han intentado limpiar su imagen estos últimos días?
-Mi defensa sostiene que las declaraciones que estas dos personas han dado a El Mercurio y La Tercera intentan limpiar su funcionamiento en el caso. Ellos han dicho ahora que el caso se dio vuelta en 180 grados pero, sin embargo, estuvieron tratando de que me autoinculpara. Recién el miércoles declararon que no iban a perseverar en la investigación.

De hecho hace algunas semanas, Peña y Sabaj fueron a Estados Unidos para entrevistarse con tu hermano, a propósito del video en que aparecías con un fusil AK-47. ¿Estaban quemando los últimos cartuchos?

-Ellos han estado presionados para continuar con esta campaña política de difamación. Creo que la visita de estos señores a Estados Unidos tenía por objeto intimidar a mi familia. Fue una manera muy inmoral de hacerlo. Debo aclarar, además, que las AK-47 son el arma con mayor producción en todo el mundo. Los guardias de seguridad en Pakistán tienen uniforme, licencia. Entonces, ellos trataron de probar algo y fallaron. Querían demostrar que el video había sido tomado en Chile y no en Islamabad.

¿Qué piensas del trabajo del fiscal Peña?
-El fiscal Peña es nuevo para mí, no lo conozco personalmente. Por lo tanto, no puedo comentar mucho acerca de él. Lo único que puedo decir es lo que sostienen mis abogados: la fiscalía y el señor Hinzpeter sabían desde el primer día que yo era inocente. No era necesario que se demoraran 212 días en reconocerlo.

¿Qué opinión tienes de la labor de la Policía de Investigaciones en tu caso?
-Lo primero que tuve de conocimiento de la PDI fue que tres de sus funcionarios entraron a mi pieza sin una orden judicial a la misma hora que estaba en la embajada de Estados Unidos quitándome la ropa. En ese preciso momento carabineros, que estaban afuera de la pensión esperando por la orden judicial, realizó un video registrando a estas tres personas. De acuerdo a ese reporte, permanecieron en mi pieza durante 20 minutos. Uno de los tres efectivos de la PDI se llama Sergio Leal, es la misma persona que declaró recibir una llamada de la embajada de Estados Unidos, donde estaba el jefe del FBI, Stanley Stoy, y que por eso acudió a mi habitación.

Según esta tesis, el FBI habría hecho valer su voluntad pasando a llevar la jurisdicción chilena.
-Según uno de mis abogados, Ariel Zúñiga, lo que cabría preguntarse en este caso es si las órdenes vinieron de autoridades competentes o no, porque la única autoridad que puede dar una orden de allanamiento es un tribunal chileno. Si así fuese, piensan ellos, sería un caso de espionaje. Pero han tratado de limpiar el procedimiento diciendo que el dueño de la pensión abrió la puerta, pero eso es totalmente ilegal.

Es por eso que tu defensa ha alegado que este allanamiento pudo provocar una modificación del sitio del suceso…
-Es posible…

Situación que, por lo demás, fue ocultada en su momento por el fiscal Jacir.
-Por más de un mes, las audiencias fueron secretas. De acuerdo con la información de mi defensa, el señor Armendáriz y el señor Francisco Jacir, los fiscales, fueron removidos del caso, cosa que también afirma la defensoría, porque ellos querían desechar los cargos en esa oportunidad.

El día de tu detención en la embajada te examinaron las manos y, según el informe, no tenías rastros de explosivos…¿Por qué entonces aparecieron con trazos tu celular y tus documentos?
-Efectivamente, cuando la policía llegó, chequearon mis manos con una máquina especial y no encontraron nada, ni en mi ropa, mi cuerpo y mis zapatos.

La pregunta cae de cajón: ¿Los objetos, entonces, fueron manipulados con tetryl dentro de la embajada?
-El tetryl es un material muy corrosivo. Si alguien busca en Internet, se puede dar cuenta que la persona que tiene contacto con esta sustancia puede adquirir dermatitis. Entonces, la opinión de mis abogados, independiente de lo que ocurrió, es que nosotros no podemos avalar ningún tipo de maniobra probatoria confeccionada durante un secuestro. Porque el procedimiento en que se me desnuda y revisa no fue una detención. Esto fue un delito que se cometió en territorio norteamericano y ellos se están amparando bajo la inmunidad diplomática para no responder. La pregunta que uno de mis abogados se hace es bajo qué estatus legal me entregaron al gobierno de Chile. Eso es lo que quieren saber.

Dado los antecedentes que manejan tus abogados, ¿crees que es pertinente hablar de montaje?
-Es una posibilidad…

“DESTRUYERON MI VIDA”

Durante la investigación se trató de establecer un vínculo con el denominado Caso Bombas, a partir de un registro de llamadas a un ex lautarista que estaba preso. Lo que no se dijo es que el flujo de llamadas se había efectuado dos años antes de tu llegada a Chile. ¿Qué piensas de esta discrepancia entre las pruebas y los hechos?

-No es nada nuevo para mí. Los fiscales han cambiado sus declaraciones dos o tres veces. En la última entrevista que han dado, dicen que eso fue un error de procedimiento de Carabineros y que las llamadas fueron hechas a un centro médico. Esto se sabía de hace mucho tiempo. El señor ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter, tomó la decisión personal, no a través del ministerio del Interior, de presentar una querella en mi contra. Por eso mis abogados sostienen que su querella está amparada en hechos falsos.

Aparte de tus abogados, ¿tuviste otro tipo de asesoría?
-Tuve la ayuda de una persona, un profesional experto en inteligencia, el ex comisario Jorge Barraza Riveros, un real patriota, que fue la primera persona en creer en mi persona y en mi inocencia al sostener que esto era un montaje…

¿Él se acercó a ti?
-Primero tuvimos una relación un tanto secreta, pero ahora no tengo ningún problema en decirlo: Barraza me otorgó soporte moral, judicial y me dio esperanzas. También quiero agradecer al Senador Navarro y a mi ex abogado Gabriel Carrión.

¿Barraza colaboró investigando?
-Él me ha ayudado bastante, pero hay cosas que no puedo comentar porque el caso aún no se ha cerrado.

Durante la investigación, el entonces embajador de Estados Unidos, Paul Simon, dejó su cargo. ¿Crees que tiene ver con tu caso?
-No encuentro todavía una razón para su abrupta salida.

¿Qué piensas del accionar de Rodrigo Hinzpeter?
-Él debería esperar el debido proceso y respetar lo que es un proceso judicial. Debería ser responsable como autoridad chilena y representar dignamente a las personas chilenas y cristianas.

La opinión publica, al parecer, se quedó con la impresión que detrás de este caso había la intención de crear un clima favorable a cierta política pública.

-La gente no solo debería pensar eso, sino celebrar y estar feliz que este hermoso país ha sido salvado de la guerra en contra del terrorismo.

Te trataron de vincular, además, con un chileno que habrías conocido en la Mezquita As-Salam ¿Qué relación tenías con Jorge Orrego, líder de la organización Ahlus Sunna?

-Ninguna relación, ningún contacto, escuché por primera vez su nombre por las noticias.

¿Por qué crees, entonces, que huyó del país?
-Yo no pienso por qué se fue del país, sino por qué no lo detuvieron si era tan peligroso. Tengo entendido que él avisó que se iba y lo dejaron irse.

¿Cuál era tu relación con el sirio Salah Eddin y el egipcio Mohammad Erian Hassan, sindicados por la prensa y el ministerio del Interior como radicales musulmanes?
-No entiendo bien el término que usan de musulmán radical. Si alguna persona es terrorista o mala, esa persona no puede tener ninguna religión. Mi relación con ellos es la misma que tenía que con todas las personas de la mezquita: la relación normal que cualquier persona puede tener con alguien en cualquier iglesia donde va a rezar. Además, hasta ahora, no existe siquiera una solicitud de extradición en contra de ellos.

¿Antes de tu detención eras partidario de la causa mapuche?
-Todavía no entiendo bien lo que son los mapuches. La única información cierta que tengo es la que recibí de un profesor de español que me dijo que eran indígenas de Chile.

El fiscal Pablo Sabaj aseguró que tenías en tu computador dos pasaportes adulterados de gente de Palestina. Dijiste “me encantaría verlos, porque no los mostraron”. ¿Crees que hubo utilización de pruebas falsas en tu contra?

-Eso fue completamente falso y estoy seguro que fui el único que usé ese computador, porque lo compré nuevo y tengo todas las pruebas. Fue algo completamente inventado.

¿Hubo un montaje?
-Hicieron su mejor esfuerzo por hacer un montaje y vincularme con todas esas personas. Pero mis antecedentes están claros y fue muy difícil para ellos contradecirlos.

Cuando saliste de prisión, luego de 14 días, dijiste que fueron como 14 años ¿Piensas querellarte por todo lo que has pasado?

-Ellos destruyeron 28 años de mi vida. El sufrimiento de estos últimos 7 meses nadie me los puede devolver. El daño no es sólo monetario sino físico y mental. Ahora estoy más interesado en recuperar mi honor y demostrar mi completa inocencia.

¿Cuál es el costo familiar de tu detención?
-Ellos nos humillaron, pusieron un mal nombre en nuestra respetable y honorable familia. Mi padre es diabético y jubilado. Según el senador Navarro, el gobierno retrasó la entrega de sus visas. Ellos no merecen pasar por esto en esta etapa de sus vidas. Si se comprueba mi inocencia, será una victoria para el pueblo chileno. Estoy rezando para que esto no ocurra nunca más en este país.