Chile es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con el mayor nivel de desigualdad entre su población en términos de ingresos, y el tercero en lo que se refiere a la proporción de pobres.


En su informe “Panorama de la Sociedad”  la OCDE destacó que el coeficiente de Gini -un medidor de desigualdad donde 1 es desigualdad pura y 0 es igualdad pura- alcanza un 0,50 en Chile cuando la media entre los países de la organización es de 0,31.

Además, un 18,9 por ciento de los chilenos son pobres, una cifra sólo superada por México (un tercio del total) e Israel, y lejos del 10 por ciento del conjunto de la OCDE.

Además, el 38 por ciento de los chilenos reporta que le es difícil o muy difícil vivir de sus ingresos actuales, un porcentaje muy por encima de la media de la OCDE de 24 por ciento.

Los autores del informe relacionaron la profunda desigualdad de la sociedad chilena con el hecho de que sólo un 13 por ciento de sus miembros dicen tener confianza en sus conciudadanos, cuando la media en el conocido como el “Club de los países desarrollados” es del 59 por ciento.

Pero no todo fue negativo para Chile en el informe, ya que este asegura que el 88 por ciento de la población adulta vota, muy por encima del 70 por ciento de media de la OCDE.

Chile arrastra todavía una mortalidad infantil relativamente alta en este grupo de países, en concreto la tercera más elevada tras Turquía y México con siete fallecimientos en el primer año por cada 1.000 nacidos vivos.

Sin embargo, el avance en la reducción de esa mortalidad infantil durante la última generación ha sido el tercero más fuerte, con 28 muertes evitadas por cada 1.000 nacidos vivos.

Por su parte, la esperanza de vida de los chilenos, con 78,8 años, se aproxima al promedio de la OCDE, que es de 79,3 años.