Francisco-Javier-Errázuriz

El Arzobispado de Santiago, a través de sus abogados, reconoció la exitencia de las cartas del Cardenal Fransico Javier Errázuriz, que fueron publicadas ayer por The Clinic Online y explicó las razones que lo motivaron para enviarlas.

En las misivas, queda en evidencia el rol que tuvo Errázuriz en el caso de las acusaciones en contra de Fernando Karadima, quien luego fue condenado por el propio Vaticano por abusos sexuales.

En una de las cartas, el Cardenal entrega presenta instrucciones respecto a las acusaciones por abuso sexual que tuvo que enfrentar el ex vicario Diego Ossa, mientras que la segunda carta -dirigida a Karadima- entrega recomendaciones para explicar a los feligreses la determinación de traspasar el mando de la parroquia El Bosque.

Al respecto, el equipo jurídico de la Iglesia, liderado por el abogado Nicolás Luco Illanes, explicó a The Clinic Online que reafirma “su compromiso esencial con las víctimas y la verdad. La verdad es que ninguno de los antecedentes aportados por los demandantes es prueba de encubrimiento de los abusos sexuales de Karadima y creemos que así se concluirá en el juicio ante el Ministro Señor Muñoz”.

Respcto a la carta del Cardenal Errázuriz a Karadima en el año 2006, el comunicado especifíca que fue hecha cuatro años antes de la condena eclesiástica y cinco años antes del fallo de la Ministra González y que “tenía por único objeto persuadir a Karadima de que abandonara el cargo de párroco al cumplir los 75 años de edad, en conformidad a la norma canónica. Karadima le decía al Cardenal que eso se vería como un castigo y el Cardenal le señala que no lo es y cómo evitar que se entienda así. Tal como consta en el proceso, en ese momento, el Cardenal Errázuriz aún no contaba con los antecedentes que le permitieran confirmar la veracidad de las denuncias, por lo que la salida del cargo de párroco estuvo motivada por sus 75 años. No hay encubrimiento alguno”.

​Sobre la misiva dirigida al cura Diego Ossa el año 2010, el Arzobispado señaló que “no tuvo por objeto indicarle la explicación del pago a Oscar Osbén. Había sido el padre Diego Ossa quien había insistido que era una obra de misericordia y no otra cosa. La carta del Cardenal Errázuriz tuvo por único objeto reprocharle al padre Ossa que haya sido él mismo quien haya salido a defenderse y no lo hiciera su abogado, lo que era más adecuado. Es muy importante tener presente que a esa fecha, julio del año 2010, el Cardenal ya había concluido la investigación y enviado los antecedentes a Roma, pidiendo que el tribunal competente lo sancionara levantando la prescripción. Por consiguiente, sería contradictorio que, por un lado el Cardenal Errázuriz estuviera pidiendo la sanción a Karadima y, al mismo tiempo, por el otro lado, encubriendo sus abusos”.

​Por último, la defensa de la Iglesia se refiere al rol del Cardenal Ezzati. Aclara que “no ha ofrecido jamás una compensación simbólica a los demandantes”. Y asegura que “tal como se ha dicho tantas veces, durante el año pasado trabajamos intensamente con los demandantes, durante meses, con el propósito firme de llegar a un avenimiento. Sin embargo, finalmente nos confirmaron su deseo de no continuar las conversaciones para lograr un acercamiento y una conciliación en el juicio. Lamentamos muy sinceramente que no se haya podido continuar con las conversaciones que ambas partes llevamos adelante de buena fe, con esfuerzo y con el propósito de contribuir al proceso personal de renovación, curación y reparación que están viviendo los demandantes después de la dramática experiencia y los graves daños que les provocaron los abusos sexuales de Karadima. Allí les expresamos el reconocimiento por el aporte que realizaron con sus denuncias, las que permitieron que el tema fuera conocido por la Iglesia y la sociedad chilena, lo que condujo a comprobar los abusos y sancionarlos. El cardenal Ricardo Ezzati, en cuanto asumió el gobierno de la Arquidiócesis, les pidió perdón y les ha manifestado su comprensión por el dolor que les provocó el tiempo que requirió la investigación para comprobar los delitos y el haber sentido que su Iglesia no les acompañó como ellos esperaban. Y en ese sentido, reiteramos durante todo el proceso de conciliación esa petición de perdón”.

​Finalmente agrega: “El Arzobispado reafirma su compromiso para que hechos tan dolorosos como éstos no se repitan nunca más en la Iglesia”.