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La plata está en manos de unos pocos.

En términos simples, eso es lo que vino a confirmar (verdad sabida por muchos) el “Global Wealth Report 2016”, que elabora Boston Consulting Group (BCG), respecto de la concentración de la riqueza en Chile.

El informe indica, recoge La Tercera, que pese al menor dinamismo que viene experimentando la economía local, la riqueza de los hogares chilenos aumentó 7,8% el último año, llegando a US$ 345 mil millones.

El pozo de plata se repartió entre 4,7 millones de hogares, pero así como es de suponer que usted (lector) está infiriendo, la repartija sigue siendo desigual.

Para dejarlo claro, 119 hogares se quedan con el 15,12%, lo que en billetes se traduce en US$ 52.183 millones, mientras otras 4,4 millones de familias tienen que repartirse US$ 185.577 millones.

Si la cifra se traduce en porcentajes suena así de escandalosa: el 0,02% de los hogares concentra el 15,12% de la riqueza privada del país y el 92,85%, el 53,78%.

“El segmento de más de US$ 100 millones en Chile tiene un peso relativo mayor que otros países de América Latina, pero es comparable al de México”, explica Jorge Becerra, de BCG.

“Esta situación se da por la estructura económica de Chile. Los grupos empresariales chilenos son pocos y más concentrados que en el resto de los países de la región, excepto México”, agrega.

Cabe precisar que la riqueza financiera que refiere el estudio está definida como los activos líquidos invertibles, incluyendo fondos de pensiones y excluidos, por ejemplo, activos inmobiliarios y participaciones controladoras en sociedades, hecho que haría presumir que los grupos más ricos se llevan un tajada más grande de la torta.