El escritor Rafael Gumucio reaccionó con una carta a los estudiantes de PEriodismo de la Universidad Diego Portales, quienes lo acusaron de minimizar las demandas de sus compañeras a propósito de las tomas feministas.

Hay que recordar que Gumucio sostuvo en La Tercera que “Estos son movimientos de mujeres más bien solteras, sin hijos ni demasiados problemas económicos ni sociales, sino que sienten una opresión y sienten que los usos estructurales de Chile, y otros países, como España o Italia, dejan bastante que desear”, añadiendo que falta “un diagnóstico de lo que realmente está pasando en el mundo de la mujer”.

Ante esto, el centro de estudiantes de la carrera de periodismo de la Universidad Diego Portales, donde Gumucio hace clases, lanzó una carta de repudio a los dichos del escritor.

Estudiantes de periodismo UDP se alzan contra Gumucio: “No podemos permitir que un profesor de nuestra casa de estudios minimice las demandas de nuestras compañeras” – The Clinic Online

Diversas reacciones provocaron las palabras del escritor Rafael Gumucio sobre las tomas feministas en el diario la Tercera, y ahora fue desde su propia casa de estudios desde lo criticaron duramente.

Debido a lo anterior, Gumucio escribió el siguiente mensaje dirigido a esos alumnos:

Alumnas y alumnos de la Facultad de Comunicación y Letras:

En estos días he realizado declaraciones en las redes sociales y en los diarios que no corresponden al tono que debe tener un debate de altura sobre un tema tan importante, urgente y necesario como el abuso sexual en el mundo de la universidad y el rol de la mujer en el siglo XXI. Incurrí en generalizaciones inexcusables, más aún teniendo cerca, muy cerca alumnas y alumnos con los que he tratado en estos años de tejer una relación de respeto y colaboración. Se me olvidó que además de polemista o locutor de radio, o ensayista o novelista también soy profesor y que este tema era en el lugar en que trabajo no una entelequia sino una realidad urgente y viva. Como periodista me faltó ir a la fuente y preferí hablar desde lo que mis lecturas, mis prejuicios o la lectura de petitorios y entrevistas radiales a protagonistas de la noticia, me dictaban. Fue un error, en los que solemos lamentablemente incurrir los periodistas apurados que lanzan cuña por teléfono o usan un sarcasmo no siempre bien calibrado en twitter.

Debí poner en primer lugar mi relación con ustedes y dialogar de manera franca, directa y verdadera todas las diferencias que nos separan y todas las coincidencias que a veces nos cuesta adivinar. Aprendí la lección. Pensar, y pensar diferente es algo a lo que no tengo ya edad para renunciar pero como les dije a alguno de ustedes alguna vez, el órgano principal del periodista no es ni la boca, ni la nariz (el famoso olfato periodístico), ni los ojos sino el oído. Y me falto oír. Quedo a su disposición para un debate franco y abierto sin violencia ni sarcasmo sobre esta verdadera revolución moral que estamos viviendo.

Un abrazo

Rafael Gumucio Araya.