El viernes de la semana anterior, Sebastián Piñera daba lectura a su primera Cuenta Pública en esta segunda administración y en sus primeras palabras, algo así como los 10 minutos iniciales, se dedicaba a demoler al gobierno anterior. Hablaba de la retroexcavadora, de los peligros de la refundación y de que era necesario volver a crecer al tranco anterior a los cuatros años que le antecedieron. Como corolario, subrayaba en la necesidad de ordenar la casa.

“Tuve que recordar que recibimos un país en que su capacidad de crecimiento está muy resentida, igual que su capacidad de crear empleos y mejorar los salarios. Un país en que el déficit fiscal y la deuda pública crecieron más allá de lo responsable. Un país en que la delincuencia ha crecido con mucha fuerza y donde la salud está en crisis”, dice el mandatario en la presente jornada al ser consultado por el hecho en Radio ADN.

Piñera justifica que “todo gobierno tiene que tener claro tres cosas: el punto de partido, el puerto de destino y el camino que quiere recorrer”, y que por eso “me pareció muy importante, junto con reconocer los logros y avances del gobierno anterior, destacar también, y para no cometer error, yo dije vamos a dejar las cifras hablen con su propia fuerza y elocuencia”.

Según defiende, “son todas verdades y, por tanto, nadie de los que ha criticado ha cuestionado las cifras ni los hechos”. “Lo que dije son verdades tan fuertes que nadie las puede desmentir”, sostiene.

Sobre el porqué de no haber mencionadp entonces a Michelle Bachelet, responde que “uno se refiere a un gobierno, no me gusta personalizar las cosas”.