La red laical de Chile, constituida a comienzos de mayo, acordó este fin de semana la organización de un sínodo nacional (encuentro de comunidades eclesiásticas) para replantear el rol del laico en la Iglesia Católica chilena. Representantes de comunidades de Osorno, Chillán, Talca, Iquique y Santiago acordaron también establecer alianzas con organizaciones amigas –como la Fundación para la Confianza- y convocar a la mayor cantidad de comunidades de base posible.

La agrupación fue constituida el 5 de mayo pasado, y reúne ya a representantes laicas y laicos de las 5 diócesis mencionadas, aunque los participantes tienen como meta unir a otros grupos del país, en las próximas semanas.
—Para nosotros, el primer paso es crear sociedades y asambleas diocesanas de laicos. No podemos seguir siendo un archipiélago—, explicó Juan Carlos Claret, el joven representante de Osorno.

Claret acaba de llegar en un viaje relámpago desde Ginebra, donde fue invitado a exponer acerca de la movilización que su comunidad impulsó en contra del ahora obispo emérito Juan Barros. “El proceso chileno les resultaba muy interesante, no sólo por los gestos del Papa, sino por lo conseguido a través de la presión laical”, explicó.
A la parroquia de Villa Francia asistieron cerca de 15 representantes metropolitanos y otra decena de provincias. Allí, bajo la biblioteca del padre Mariano Puga y una figura metálica del Quijote de Cervantes, los laicos discutieron los lineamientos a seguir en medio de la crisis de la iglesia chilena.

Volver a la calle

A pesar de su breve existencia, la Red ha vivido hitos importantes en el último mes. Quizás el mayor fue la entrevista que cinco de sus miembros sostuvieron con los enviados papales Jordi Bertomeu y Charles Scicluna, en junio.

Respecto de la renuncia de los obispos, sin embargo, los laicos se muestran críticos. “Preocupa que las renuncias de Caro y Duarte se hayan aceptado por razones de edad. Ellos no se están yendo porque fueron pillados comiéndose un chocolate a escondidas, sino que por profundos cuestionamientos a su conducta”, dijo Roberto Sánchez, miembro de la Red.

Para Mirena Romero, representante de los laicos de Chillán y encargada del futuro sínodo, el trabajo de la red debiese estar enfocado en modificar las estructuras de poder al interior de las diócesis. “Debemos conducir un proceso para motivar a que los laicos se empoderen, que entiendan que son miembros de la iglesia. Por ejemplo, es hora de cambiar la obediencia ciega a sacerdote y al obispos”, dijo.

Finalmente, los laicos valoraron al recibimiento de la parroquia Cristo Liberador. “El habernos reunido aquí, en Villa Francia, no es casual”, reflexionó Roberto Sánchez. “Esta iglesia representa el ideal de lo que nunca debimos dejar de hacer, que es estar en la calle”.