Secciones

The Clinic Newsletters

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Reportajes y Entrevistas

10 de noviembre de 2008

Cómo nos cagan con la banda ancha

Por

Nadie sabe qué compra cuando compra banda ancha en Chile. Sin un marco legal que regule su prestación, los proveedores hacen lo que quieren con nosotros: entregan apenas un 10% de la velocidad vendida, sobrevenden hasta 15 veces la capacidad de enlace que pueden brindar, amarran la compra a la del teléfono fijo y, en general, prestan un servicio prehistórico en el que el 80% de los usuarios dice haber tenido algún problema. El resultado es que usted paga mucho por una conexión lenta pese a que le ofrecen una muy rápida. Aquí, la segunda entrega de los consejos para sobrevivir al negociado de las empresas. En el próximo número, la tercera parte y final.

Por Joaquín Riveros • Ilustración: Alen Lauzán

¿Sabía usted que lo que en Chile denominamos Internet de banda ancha en promedio es tres veces más lenta que el mismo servicio ofrecido en Estados Unidos?

¿Sabía usted que aquí las empresas sobrevenden la verdadera capacidad de estas “bandas” hasta en 15 veces? ¿Y que, por lo tanto, a la hora de mayor tráfico es probable que usted sólo obtenga el 6,6% de la velocidad que pactó?

¿Sabía usted que, además, esto es perfectamente legal porque sin darse cuenta, usted firmó un contrato en el que le aseguran sólo una parte de la velocidad convenida?

Sin ser expertos en computación, muchos chilenos se han dado cuenta de que algo no funciona bien con Internet. O funciona terriblemente mal. Así lo muestra la “Encuesta de satisfacción de usuarios de servicios de telecomunicaciones”, realizada por el Departamento de Economía de la Universidad de Chile en 2008 a petición de la subsecretaría de Telecomunicaciones. Allí el 85,8 % de los usuarios declaró haber tenido problemas de velocidad con su conexión, el 50,6% dijo no estar plenamente satisfecho en aspectos como la variedad de la oferta de planes de conexión y el 45,3% declaró lo mismo respecto a su conformidad sobre un servicio sin interferencias ni cortes.

¿Cómo es posible que una industria de punta ofrezca un servicio tan mal evaluado?

INTERNET A LA QUE TE CRIASTE

La principal explicación de esto es que en lo que respecta a Internet en Chile ha reinado un completo laissez faire. Y el resultado de tal liberalidad es que hoy dos compañías dominan la escena y los consumidores están en una desprotección pavorosa.

Partamos por lo más general: en Chile existe un millón y medio de conexiones a Internet y el 88,4 % de ellas son llamadas “banda ancha”. Pero “ancha” a la chilena, es decir ancha, pero no rápida. Con sus 1,3 Mbps de velocidad promedio, nuestra supercarretera de la información resulta tres veces más lenta que la que se da en EE.UU. y un décimo de la que dan los países de la OCDE. Si nos comparamos con los asiáticos que viajan en fibra óptica, vamos ¡60 veces más lento!

Esta oferta, además, está concentrada en dos compañías: Telefónica (que controla el 42,2% del mercado ) y VTR (que tiene 43,7%). Es decir, juntas manejan el 85,9% de las conexiones residenciales del país. El resto se lo reparten 6 compañías.

“Hoy tenemos un duopolio en el mercado de la banda ancha, un problema de competencia. Como Gobierno no estamos satisfechos, debemos avanzar en competencia”, explica el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello.

La falta de competencia explica muchas cosas. Y las que no, se pueden atribuir a la ausencia de una ley que proteja al consumidor.

De hecho, la única ley que podría aspirar a regular la industria es la Ley General de Telecomunicaciones, que data de 1982, es decir, cuando la red ni siquiera existía.

“En Chile, Internet no existe desde el punto de vista jurídico. La Ley de Telecomunicaciones no la considera, lo que nos limita a regular desde el punto de vista técnico y comercial. Claramente hay una indefensión en el marco normativo asociado a calidad, regulación, y mecanismos de reclamo y cómo exigir los derechos”, agrega el subsecretario Bello.

Sin competencia ni legislación pasan cosas como las que denuncia José Huerta, de Neutralidadsi.org, una ONG que promueve mayor transparencia en el mercado de Internet: que VTR le ofrezca a usted un plan de 4 Megas, y que usted lo contrate pensando que va a recibir 4 Megabites. Pero no… pues “4 Megas” es un nombre de fantasía, es como ponerle al plan “4 Cochayuyos”, un nombre que dice nada de la velocidad de la conexión.

Para Huerta esta “tendencia de las empresas a realizar publicidad engañosa», como lo llama, es sólo uno de los problemas de la industria.

-También hay una incapacidad de los proveedores para cubrir la demanda de sus clientes y una tendencia, de ciertas compañías, de bloquear algunos contenidos porque compiten con sus negocios.

Según Huerta todo parte porque empresas han sobrevendido las bandas a tal nivel que no pueden cumplir con la velocidad ofrecida en los planes en todo momento.

-Si las compañías tienen capacidad de vender banda para cien personas se la venden a mil, porque apuestan a que esas mil personas no van a usar el enlace a capacidad completa, al mismo momento. Por eso, a diario, en Internet pasa lo mismo que los celulares en año nuevo: que el sistema colapsa”, dice José Huerta, de la ONG Neutralidadsi.org.

El dato lo confirma el subsecretario Pablo Bello, según los índices que maneja de la industria.

“Hoy en Chile un ancho de banda se revende de 10 a 15 veces, lo que significa que si todos los usuarios usan Internet al mismo tiempo, uno tiene garantizado entre 6% y 10% de la velocidad nominal contratada”.

LA CARRERA POR LA VELOCIDAD

Si bien los expertos coinciden en que el usuario no puede gozar siempre de la velocidad contratada, existe un mínimo razonable. Eso no ocurre en Chile, donde los contratos se comprometen a dar en todo momento una velocidad garantizada mucho menor a la que indica el plan. Así por ejemplo, el contrato banda ancha tipo de Telefónica, sólo garantiza el 10% de la velocidad máxima ofrecida en todo momento.

“Cabe indicar que lo que se vende es una velocidad máxima de la conexión y esta velocidad no se garantiza en cada momento, particularmente porque una vez que se entra al mundo Internet no se tiene control sobre la velocidad efectiva”, explican en Comunicaciones de Telefónica, la única compañía que contestó los cuestionarios enviados por The Clinic.

Sobre el punto, el subsecretario Bello matiza la opinión de la empresa.

“Internet es probabilístico, pero las probabilidades no siempre deben jugar contra el usuario. En ninguna parte se garantiza el 100% de la velocidad, pero sí un mínimo decente, es decir, que en promedio el usuario reciba lo que contrató. Eso no pasa en Chile”.

Según Telefónica, su servicio ha transparentado el tema de las velocidades.

“Hemos desarrollado en conjunto con OOKLA (una de las empresas más prestigiadas dedicada a generar herramientas de medición para sitios web y propietaria de Speedtest.net), un sitio que permite a los usuarios chilenos de cualquier empresa saber si “le están pisando la manguera”. A este medidor se puede acceder a través de nuestra página, en http://www.telefonicachile.cl/medidor y ahí se simulan y miden varios tipos de tráfico: navegación web; P2P; y navegación nacional e internacional.

El tema cobra mayor vigencia en los últimos días, cuando las dos compañías que dominan el mercado (VTR y Telefónica) se han lanzado en una carrera brutal por entregar mayor velocidad, duplicando “gratis” lo ofrecido en los planes por segunda vez en el año.

La carrera, sin embargo, es más publicidad que otra cosa, ya que lo importante no es la velocidad máxima ofrecida, sino exactamente lo contrario: la mínima garantizada en todo momento, lo que viene estipulado en la letra chica de los contratos.

El tema de la velocidad se hará cada vez más importante en la medida que los usuarios comiencen a hacer un uso más complejo de Internet, ya no sólo para visitar páginas webs o leer correos, sino usando otras aplicaciones como las de telefonía,You Tube o bajar archivos de persona a persona (películas, música).

“Estos nuevos usos hacen que el modelo de sobrevender el ancho de banda que aplican las compañías quede obsoleto, ya que los usuarios al usar nuevas aplicaciones requieren efectivamente de la mayor velocidad contratada por la que están pagando”, explica José Huerta.

EL CASCABEL AL GATO

Debido al descampado que hoy reina en el servicio de banda ancha, el diputado UDI Gonzalo Arenas, apoyado por la ONG Neutralidadsi.org, presentó un proyecto de ley para regular el mercado en Chile.

“El proyecto trata de salvaguardar la libertad de acceso a Internet. Hoy no podemos usar todo el potencial de la banda ancha, porque está sobre vendida, es de mala calidad y las compañías manejan el estado de las conexiones para que uno no pueda realizar ciertas funciones que demandan mucho ancho de banda. En suma, el mercado no es transparente, ni competitivo”, explica el diputado Arenas.

La ley faculta a la Subtel para fiscalizar la prestación del servicio en temas como la calidad, la regulación del mercado y establece mecanismos de reclamo donde la citada subsecretaría jugaría un rol crucial.

“El proyecto es vital porque por primera vez introduce Internet en la ley general de telecomunicaciones y mandata a la Subtel para dictar un reglamento. A partir de eso se puede definir, por ejemplo, cuántas veces se puede sobrevender un ancho de banda», explica explica el subsecretario Pablo Bello.

Presentado en 2007, el proyecto fue aprobado unánimemente en la Cámara de Diputados, pero su tramitación se ha visto empantanada luego de que fuera visto en el Senado. Allí, según sus promotores, se inició un fuerte lobby para acomodarlo a las necesidades de las compañías.

“En el Senado empezó el lobby de las empresas de telecomunicaciones, Telefónica, VTR, y también de la Fundación País Digital, con Fernando Flores a la cabeza. Ésa es una fundación que se financia con aporte de las empresas de Telecomunicaciones. Aunque no ha ejercido un lobby formal, sí ha manifestado poco interés en transparentar el mercado de la banda ancha. De hecho un estudio de ellos dijo que el mercado de Internet era fantástico, hasta que el propio Eduardo Bitrán, que pertenece a la fundación, lo objetó”, explica el diputado Arenas.

The Clinic pidió vía teléfono y mail en reiteradas ocasiones la opinión de la Fundación País Digital, pero no obtuvo respuesta.

La pelota por ahora la tiene el subsecretario Bello, quien estudia la posibilidad de apurar por alguna vía la tramitación del proyecto y así sortear las dilaciones del Senado.

“Nos preocupa el tema y estamos estudiando la posibilidad de colocarle urgencia, para que sea tramitado de forma independiente y no junto al proyecto de propiedad intelectual como algunos actores han planteado, ya que eso dilataría demasiado el tema. Es muy importante que se apruebe lo antes posible”, explica Bello.

¿Llamadas y banda ancha por sólo 14 lucas? El gran salto para el avance de las conexiones de internet en Chile, que durante el primer trimestre de este año crecieron un modesto 13%, se llama banda ancha desnuda. Un servicio que hasta hoy muy pocas compañías prestan, debido a que siempre amarran los planes con los de telefonía fija. El hecho no es ilegal simplemente porque en Chile no existe una ley que regule Internet, por lo que la banda ancha es vista como un servicio de valor agregado que se presta sobre la línea telefónica. El tema lo aclara el subsecretario Bello.

«La oferta en paquetes es legal sólo porque Internet no existe jurídicamente, lo que le permite a las empresas empaquetarla como un servicio complementario. De hecho, Internet se ofrece en virtud de la concesión telefónica», indica Bello.

El subterfugio, sin embargo, tiene dos consecuencias que pagan todos los chilenos. La primera es el lento ritmo de expansión de las conexiones ya mencionado, de sólo 5% en las conexiones fijas y de 13% en promedio si se le suman las móviles. De avanzar en la prestación de banda ancha desnuda, la expansión se duplicaría, según cálculos de la Subtel.

«Hemos calculado que con banda ancha desnuda a un precio en torno a los $ 13 mil, podemos llegar al 60% de los hogares chilenos, versus el 30% actual, cubriendo a unos 3 millones de personas», indica el subsecretario Bello.

La otra consecuencia va directa al bolsillo. La banda ancha desnuda permite el desarrollo de nuevas alternativas telefónicas, como la telefonía sobre Internet y la telefonía IP. Ahí el salto es importante. Estimaciones de compañías más pequeñas indican que tener Internet banda ancha con teléfono de llamadas ilimitadas no debiera superar los 15 mil pesos, versus los 30 mil o más que hoy cuesta el plan dual tipo.

«La banda ancha sola podría costar en torno a los $ 10 mil, lo que sumado a telefonía ilimitada podría llegar a los 13 o 14 mil, si tenemos un volumen interesante de usuarios. Hoy la telefonía IP perfectamente podría expandirse masivamente, porque Chile ya tiene hecho todo lo más caro en infraestructura», explica Alberto Mordojovich, gerente de la compañía de telefonía por Internet, RedVoiss.

Temas relevantes

#banda ancha#internet

Notas relacionadas