“Los verdaderos aviadores de ayer y de siempre, son aquellos hombres que, por la dimensión de su experiencia, tienen una vocación de apertura e integración, que les permite colocar todo su desarrollo personal y profesional, al servicio de este gran interés que es la humanidad”. Con estas emocionadas palabras, pronunciadas el 21 de marzo de 1994 en el marco del 64 aniversario de la Fuerza Aérea de Chile, el comandante de la institución en ese entonces, General (r) Ramón Vega, cerraba su ponencia “Visión de la Fuerza Aérea de Chile sobre el sistema aeroespacial del presente”. Ese mismo año, a miles de kilómetros cruzando el Atlántico, Vega cerraría otro asunto bastante más fructífero: la compra por parte de Chile a Bélgica de aviones Mirage Elkan, negocio del cual se llevaría una interesante tajada. Lamentablemente para el ex comandante y ex senador designado, la cosa se supo. Hay 15 millones de dólares de los 109 que se pagaron por la operación cuyo destino es un misterio. O era un misterio mejor dicho, porque el ministro en visita Omar Astudillo va a notificar a Vega para que sea trasladado bajo arresto preventivo a la base aérea El Bosque y ahí, en medio del aburrimiento, de señales de donde fue a parar ese dinero. Junto a él serán detenidos los generales Jaime Estay y Florencio Dublé, y el coronel (r) Luis Bolton, quienes se habrían llevado sus respectivas comisiones por la transa. Vega, además, debe aclarar por qué ocultó su relación con Bernardo Van Meer, del que era suegro por esos años y quien se sindica como el más entusiasta promotor del negocio. Van Meer, ciudadano británico, confesó haber recibido cerca de 3 millones de dólares por su colaboración.

Todo indica que Daniel López no fue el único vivaracho en el alto mando.

Acá puedes ver la nota que en su minuto preparó Rafael Cavada sobre este tarro volador.