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4 de abril de 2009

El fin del capitalismo está cerca

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Este es un libro viejo, pero colosal. Si lo tiene en su casa, vuelva a verlo. Sino, búsquelo en las librerías de San Diego. Se trata de una iluminadora colección de entrevistas en las que aparecen, Edison, Capone, Wilde, Marilyn Monroe, Hitler, Freud, entre otros.

Aquí extractamos las respuestas que da Stalin al escritor H. G. Wells (La guerra de los Mundos). Son los años de la Gran Depresión,tan citada en estos días,cuando el presidente Roosvelt trata de sacar a Estados Unidos de un pozo peor que el actual. En esos días muchos tenían la convicción de que la muerte del capitalismo estaba a la vuelta de la esquina; que USA iba camino a ser socialista (USSA) y que la URSS representaban el futuro de la humanidad. El escritor no le hace a Stalin una sola pregunta sobre su sangrienta dictadura.

“Los americanos pretenden superar la crisis económica actual por medio de la iniciativa privada, sin cambiar sus bases económicas. En la URSS, por el contrario, para sustituir la destruida economía se ha creado una base económica completamente diferente, totalmente nueva. Por eso, aunque los norteamericanos consiguieran reducir sus pérdidas al mínimo, no destruirían las raíces de la anarquía inherente al actual sistema capitalista y eso les llevará inevitablemente, y no puede ser de otro modo, a la anarquía productiva.

La economía planificada, por ejemplo, lucha por eliminar el paro. Ningún capitalista, en cambio, aceptaría jamás una erradicación completa del paro puesto que el ejército de desempleados, tiene como fin ejercer presión sobre el mercado de trabajo para garantizar la disponibilidad de mano de obra barata…. Quizá, a nivel subjetivo, los americanos piensen que están reorganizando su sociedad; objetivamente, no obstante, lo que están haciendo es preservar la base actual de su sociedad.

… Con las reformas, Roosevelt, en el mejor de los casos, meterá en cintura a los más desaforados representantes de la explotación capitalista. Y eso está muy bien, pero tan pronto como intente poner en marcha medidas que minen los cimientos del capitalismo sufrirá la más abrumadora de las derrotas. La banca y la industria, los ferrocarriles, la marina mercante, no están en manos de Roosevelt. Son propiedad privada. Y el ejército de trabajadores capacitados, ingenieros y técnicos no está a las órdenes de Roosevelt sino que trabajan para la empresa privada. Ocurre que el Estado, en el mundo burgués, está a cargo de la defensa del país, del mantenimiento del “orden”. La economía no está en sus manos. Por el contrario, es el Estado el que está en manos de la economía capitalista.”

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