Fernando Astengo: “Kalule es un tipo extraordinario”

A Fernando Astengo, le tocó suceder a Borghi a la cabeza de Colo Colo y la gente de Blanco y Negro lo sacó cuando estaba puntero para colocar al harto más taquilla Marcelo Barticciotto. El “León” Astengo ruge ahora defendiendo a los jugadores.

POR CLAUDIO PIZARRO• FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

¿Se hace la cama en el fútbol chileno?
-Nooooo, nunca escuché en un camarín a algún jugador decir “echemos a un técnico o no metamos mucho”. Un futbolista, sobre todo de Colo-Colo, sabe que tiene que ganar. Desde cadetes los transforman en ganadores. Si fuera así sería una maldad tremenda.

¿Pero otras veces ha sucedido?
-Puede ser, en todos los equipos hay un grupo más fuerte de carácter, siempre hay 4 ó 5 que son la columna vertebral y que en momentos difíciles levantan a los otros jugadores.

En el barrio se los llama cabrones…
-Más que cabronaje pienso que son líderes positivos. Los jugadores de Colo-Colo todos los fines de semana están expuestos a un examen, por eso tienen que hacerse fuertes. Pero eso no significa que el camarín sea difícil de llevar.

No me digas que es mentira la historia del juvenil que le hace un túnel a un crack en un entrenamiento y termina con feroz patada en el culo…
-Eso se daba antes. Cuando comencé a jugar, si me tocaba meterle un túnel al Chino Arias me levantaban de una patá. Así de simple. O si en una concentración me ponía en el asiento de, por ejemplo, el Pinino Palacios, te decían “carajo, fuera”. Pero eso es anécdota, no es cabronaje…

Si no hubo cabronaje, ¿qué pasó en Colo-colo?
-A lo mejor se llegó tratando de cambiar muchas normas de forma violenta. Es importante respetar el espacio de los jugadores.

Borghi comentó que incluso los dejaba fumar en el camarín…
-Desde que empecé a jugar en Unión yo veía fumar a Mario Osbén, al flaco Spedaletti. Toda la vida han existido jugadores que, por la adrenalina, después de los partidos se fuman un cigarro. En eso no hay nada malo. Si hubiesen cosas malas en el camarín de Colo-Colo no habrían llegado a tantas finales seguidas.

BARTI

¿No le crees a Barticciotto?
-Él tiene que hacerse responsable de sus dichos, es un problema suyo. Yo opino que los jugadores de Colo-colo son profesionales y eso está a la vista. Si en los últimos 5 años no hubiesen llegado a una final, ganado un campeonato y no hubiesen peleado la Sudamericana o la Libertadores, uno podría decir que el equipo está maleado. Pero es todo lo contrario.

Barticciotto cuando llegó a Colo-Colo dijo que Meléndez y Sanhueza eran prácticamente inamovibles. ¿Se subieron arriba del “chorro”?
-En Colo-Colo uno tiene que pensar diez veces lo que hace porque la boca es loca y en cualquier momento te deja preso. Lo más prudente es hablar con los jugadores pero no asegurarle camiseta a nadie. La camiseta se asegura por rendimiento.

¿Es malo criticar públicamente a los jugadores?
-Las cosas no se manejaron bien. Hacer públicas muchas situaciones derivó a que el incendio se agrandara y al final terminara quemándose la casa, porque cualquier cosa que se diga de Colo-Colo es un evento nacional. A los niños se los reta en la casa y no en la plaza.

I LOVE KALULE

¿Es tan cabrón Kalule como lo han pintado?
-El Kalule es un tipo extraordinario. Lo conozco de niño, cuando jugaba en las cadetes de Magallanes. Se la juega en la cancha, es inteligente y astuto. Nunca ha sido un elemento negativo, por el contrario, conmigo siempre fue sincero y me dijo las cosas en la cara sin esconderse.

¿Y Riffo?
-Igual. Siempre lo veía tratando de ponerse a punto para los partidos y, pese que tenía serios problemas en su rodilla, jugaba a un gran nivel.

¿Es muy estresante ser entrenador de un equipo tan popular?
-En Colo-Colo uno tiene que estar preparado y tener una coraza para las balas. Durante el tiempo que estuve escuché tanta estupidez que quedé saturado. Dijeron incluso que en la final con Everton había tirado al equipo para atrás …

Ese fue Guarello…
-Fue una estupidez que inventó sin medir consecuencias, algo demencial. ¿Tú creís que en la final iba a echar atrás el equipo? Después dijeron que tras el partido entraron los dirigentes a la cancha a pedir explicaciones. Si un dirigente me hubiera pedido que ponga a tal jugador le hubiera contestado “arme usted el equipo”. Si me puse al frente del club más importante de este país es porque tuve huevos para hacerlo, sobre todo considerando que después de Claudio Borghi pude haber hipotecado mi carrera.

¿Qué piensas de la prensa deportiva?
-Se inventa mucha cosa. Hay gente que se dedica a eso. Hay periodistas súper buenos pero hay otros que tiran bombas. Una vez un periodista me dijo que no venía a cubrir el trabajo del equipo sino a buscar problemas porque su editor se lo pedía. Por eso, si Colo-Colo pierde un partido, de inmediato se dice que hay crisis en el plantel y que uno tiene mal manejo de camarín.

¿Quién pesa más en el club: Ruiz-Tagle, Baquedano o Hasbún?
-Me da la impresión que Ruiz-Tagle. Pero son varios directivos los que se sientan a conversar con los técnicos. A lo mejor tienen buenas intenciones pero es gente que no entiende de fútbol. Y cometen errores…

Como Piñera, que dijo que en vez de los cuatro fantásticos había visto a los cuatro fantasmas en el Monumental…
-Son exclamaciones de personas que no entienden el fútbol. No saben que se trata de un trabajo paulatino. El dinero no te asegura salir campeón. Puede que traigan a un jugador que costó dos millones de dólares y no rinda porque no tiene el carácter, los huevos y la pasión para estar en Colo-Colo y esos dos millones se te fueron a las pailas. Pasa en todos los equipos del mundo.

Da la impresión que contigo los directivos tuvieron mucha menos paciencia que con Barticciotto.
-No tuvieron la calma para entender que cambiar técnicos constantemente es malo. Si hubiese estado sexto o décimo en la tabla yo mismo les hubiera dicho que no puedo, pero me pidieron la renuncia estando puntero. Así que tengo todo el derecho a estar molesto con ellos.

¿No te respetaron?
-Sí, y se lo dije en su cara a Ruiz-Tagle.

¿Te dio alguna explicación?
-Dijo que tenía temor que nos fueran a apedrear los autos, que pudieran hacerle algo al Monumental. Quedé decepcionado. Se armó una película de ficción, temía lo que está pasando ahora, este terremoto, este incendio, esta locura… y mira cómo es la vida: hoy está pasando lo que pensó que me iba a suceder a mí.

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