El gol que cambió todo

Por Norman Varas

Antes del 15 de octubre del 2008, Fabián Orellana (aka Robinho Blanco) era considerado uno de los mejores jugadores del medio nacional. Junto a Carlos Villanueva, fueron protagonistas del mejor Audax Italiano que se ha visto en el último tiempo y después de la ida del “Piña” a Inglaterra se convirtió en el principal referente del cuadro Audino. Bielsa se fijó en él y lo llevó a la Selección como una de sus opciones en ofensiva, ganándose un puesto fijo en las nominas después del Torneo de Toulon, donde fue una de las figuras junto a Pedro Morales.

Su buen rendimiento lo llevó a ser uno de los favoritos del DT argentino cuando el Rosarino buscaba alternativas para jugar contra Argentina en Santiago, teniendo la posibilidad de alinear por primera vez como titular en un partido oficial de la roja adulta.

Para coronar toda esta historia, Fabián Orellana fue el autor del único gol con el que le ganamos a los argentinos, cambiando la historia de Chile en las eliminatorias y la historia de Orellana en el fútbol chileno…

“¡Que digo golazo, recontra re golazo!, golazo de un debutante en las eliminatorias, que no le ha pesado la camiseta, que ha regateado, que ha quebrado la cintura, que a veces me da la impresión ¡Que está jugando en La Florida!, es un irreverente, es un hombre irrespetuoso, todo lo hizo Carmona, tocaron con Medel y de media vuelta, este pequeñito de patas de palillo, ¡Si señor! Orellana en 36 minutos, me deja, ¡Con la garganta adulterada! para que lo griten en todo Chile, Chile 1 Argentina 0, quien lo iba a decir, ¡Anotó Orellana para la roja!”.

Este relato corresponde a Claudio Palma (CDF y ADN radio), quien luego le pondría el apodo “El Histórico” a Fabián Orellana y que sin querer, influiría en una cadena de eventos que lo tienen desaparecido luego que el DT de Audax, Pablo Marini, lo “cortara” del equipo por su mal comportamiento en Audax Italiano.
Se supone que cuando uno alcanza algún logro o es destacado en algo, debe aprovecharlo para mejorar su carrera o proyectarse de buena manera en el futuro. A lo mejor los frutos no van a ser inmediatos pero algo va a llegar. Bueno, eso es lo lógico para muchas personas pero para otras es un motivo de peso para ponerse exigente y forzar situaciones que quizás no se producirían de otra manera.

Después del gol, Orellana salió en todos los medios, se habló de él hasta el cansancio y su familia también fue protagonista de las notas imbéciles de la prensa sin noticias que escudriñan en la infancia del futbolista (véase la sección deportiva de LUN o Piñeravisión Noticias), los amigos del barrio, las pololas del liceo o las malas notas con las profes de la básica. Toda esta sobreexposición terminó afectando al jugador, que en poco tiempo perdió el rumbo ante tanta fama y reconocimiento.

Orellana se nubló y se empezó a molestar en el verano, cuando su club, Audax Italiano, le cerró las puertas para irse al extranjero por no contar con una oferta satisfactoria. El presidente Audino, Valentín Cartergianni, aprovechó el momento de gloria de su jugador y le subió el precio al pase, complicando un traspaso que parecía algo seguro meses atrás. El Udinese fue el principal interesado.

El libro de pases se cerró en marzo y Fabián Orellana tuvo que concentrarse en jugar el torneo nacional ya que tampoco hubo opción de traspasarlo a uno de los equipos que estaba jugando Copa Libertadores y aprovechar la vitrina que eso significa. El jugador se manifestó positivamente sobre esta idea pero nuevamente Cartergianni le negó la opción de un préstamo dentro de Chile. Contento no quedó Robinho Blanco pero no le quedó otra que seguir jugando en Chile por 6 meses más.

Es acá donde comienzan los problemas ya que el jugador quedó muy desmotivado y esa actitud se reflejó en la cancha. En este torneo de apertura empezamos a ver a un Orellana bueno para reclamar, soberbio y que en muchos partidos no fue desequilibrante como en otros tiempos. A esto debemos sumarle las indisciplinas que cometió, faltando a un entrenamiento y a un partido oficial de su equipo.
El DT de Audax conversó con Orellana y le dio otra oportunidad, a la vez que sus compañeros señalaban lo importante que es para el equipo. Por un tiempo, las cosas estuvieron tranquilas pero hace poco el asunto se complicó.
Además de mostrar una mala disposición en los entrenamientos, se puso odioso en los partidos, reclamando en exceso a los árbitros y discutiendo con el público rival. Más encima, se vio un Orellana displicente para jugar, creyéndose el cuento de mala manera, vistiendo la camiseta Nº 10 que antes usaba Villanueva y que al parecer le está quedando grande.

En los últimos partidos que jugó, se fue expulsado por mala conducta, terminó puteandose con los hinchas de Audax y se metió en una pelea con los jugadores de La Serena, producto de lo cual le dieron 2 fechas de suspensión y que derivó en una drástica medida en su contra, no jugará más hasta que demuestre un cambio de actitud.

Después del 15 de octubre del 2008, la Selección Chilena aprovechó muy bien lo que significó ganarle a los argentinos y detonar un desastre en el núcleo de la albiceleste (renunció el “borracho” Basile y asumió Maradona). Fabián Orellana fue el héroe de esa noche, lo que terminó siendo perjudicial por las malas decisiones que ha tomado desde ese momento. Sus condiciones futbolísticas están intactas pero su cabeza está en las nubes desde donde no quiere o no sabe como bajar.

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