“Aunque altas, esas tasas de mortalidad infantil (30-50% a nivel nacional) fueron casi duplicadas en el interior de las Casas de Huérfanos, donde, entre 1837 y 1839, la mortalidad infantil fluctuaba entre 470 y 610 por mil anual. Cincuenta años más tarde -en torno a los críticos años de 1880- esas tasas se habían incrementado a niveles superiores a 800 por mil anual. Sólo después de 1900 se registró un leve descenso.

De todo lo anterior podría derivarse tal vez una conclución algo dramática: durante ese período, las madres que llevaban a sus hijos a esa Casa en la expectativa de salvar su vida y asegurarlos contra la pobreza, estaban en un 70 por ciento equivocadas.”

Gabriel Salazar, Ser niño ‘huacho’ en la Historia de Chile (s.XIX)