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3 de Agosto de 2009

Presidenta: enamórese por favor

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POR ANA RODRÍGUEZ

Presidenta, enamórese por favor, para que así esta manga de patriotas descabezados tengan tema de conversación en la sobremesa. Tenga un poco de piedad y dénos un tópico para intercambiar opinión y copuchar en torno a una familiar copita de Araucano. Enamórese por favor, para que de una buena vez la vieja de micro tenga algo más interesante que debatir en el paradero que la supuesta mierda que es el Transantiago, y que nunca piensan en nosotros los usuarios. Porque claro, el señor Cortázar no te usa la micro para llegar cada mañana a su sillón de cuero calefaccionado nivel potito ameno. Presidenta, encuéntrese a alguien que la quiera, para que así nosotros podamos llenar páginas y páginas de prensa nacional con rumores, desmentidos, fotos falsas, cuñas malintencionadas y fuera de contexto, vocerías, chistes, caricaturas. Para que podamos rellenar suplementos, ediciones especiales. Para que vuelva a aparecer Glamorama, para que no nos cierren la Wikén. Presidenta, búsquese a alguien que le mande flores anónimamente, para que así los miles de colegas desempleados volvamos a ver una luz de esperanza al final del infinito túnel de la cesantía. Para que despleguemos un contingente periodístico que incluya helicópteros, despachos las 24 horas desde la puerta de su casa, extras con sonidos de alarma nacional. Para que tengamos a todos los camarógrafos y los reporteros estrella en las calles, sondeándola. Presidenta, sea buena, agende citas en algún restorán exclusivo del litoral central. Déle de comer a tanto cabro que necesita de la noticia rosa para sobrevivir el mes. Otórguele un gol al pobre de Rodrigo Danús y rellene su cuenta bancaria, que hartos millones se le fueron en la colitis que le dio Mauricio Israel. Presidenta, enamórese, por favor. Déjenos inventar que se le nota cómo le brillan los ojitos, que está más flaca, que se mandó a hacer trajes de dos piezas nuevos. Que ahora el rojo y el rosado son sus colores predilectos, que anda con la mente en la luna, que se está maquillando más, que sus asesores la reclaman en La Moneda, pero usted está en otra, armando planes para irse al lago el fin de semana. Presidenta, enamórese, búsquese un pierno, sea buena, es invierno. Déjenos inventar también que la Jupi está celosa porque usted ya no la cotiza. Permítanos responsabilizar a su nueva condición de enamorada cuando ocurra el próximo terremoto o inundación. Déjenos ver por televisión en el matinal cómo a su hija la lleva al colegio el nuevo “tío”. Déjenos evaluarlo. Ojalá sea viudo, ojalá sea guapo, honrado, un tipo bien. Presidenta, déle la satisfacción a Pancho Vidal de ser el primero en irse de casette y tirar la cuña de que “la Presidenta está más contenta que nunca”, pero no precisamente por su popularidad en las encuestas. Entréguele a cada familia chilena la felicidad de ver televisadas sus reuniones sociales, de ver a la Consuelo y a Andrés llegando con las niñitas a un asado familiar en su casa. Presidenta, concédanos el placer de escuchar a Hugo Chávez decir que tiene roto el corazón y escuchar las felicitaciones que envía Cristina desde el otro lado de Los Andes. Presidenta, dénos por favor otro tema de peluquería, ¿no ve que estamos cortos? Presidenta, enamórese por favor.
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FUENTE: Memoria de Pez, reproducido bajo la licencia Creative Commons.

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