“Quiero llegar a ser presidenta de China para que todos me tengan miedo”

THE CLINIC PRESS

Esta fue la decidida respuesta que dio una niña de 2 años, alojada en el Palacio de los Niños de Chongqing, a una periodista de la televisión occidental. El llamado Palacio de los Niños es una especie de “granja de los súper bebés”. Allí un equipo de genetistas, médicos y psicólogos buscan establecer perfiles vocacionales basados en el ADN para niños de 1 a 3 años. De esta manera los padres chinos pueden tomar precoces medidas para asegurar el éxito en el camino de la vida de su retoño único. Así el vástago podrá algún día empinar sus cejas sobre la multitud de gente que lo rodea por los cuatro costados.

Claro que para tener la preciada información los ansiosos padres deben pagar el equivalente a $475.000 (chilenos) a la Shanghai Biochip Corporation, organizadora del campamento, a cambio de un par de días de exámenes y actividades. Al finalizar los test, uno de los encargados le dirá al progenitor si su niño o niña de 2 años debiera encarrilarse en el área de administración de empresas, la abogacía, el básquetbol o el saxofón.

Los agradecidos padres pagan la suma a los doctores y luego se dirigen a casa a alernar el cambio de pañales con las sesiones de abdominales para los futuros deportistas, de ecuaciones para los ingenieros y derecho romano para los abogados.

Suponemos que a la niña que quiere ser presidenta, si tiene ADN para el piano, le espera una larga lista de lecturas, que irán desde el Libro Rojo de Mao, hasta Un Mundo Feliz de Aldous Huxley. Pensar que se podría estar perdiendo, leyendo un silabario como el resto los niños.

Seguiremos informado de las iniciativas pioneras de la educación china. Tal como hicimos llegar a ustedes un reporte sobre los novedosos tratamientos de garrotazos que se usan para solucionar la adicción a internet en los escolares adolescentes.

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