El agua dulce, un problema del futuro

Por Nelson Campaña

Actualmente, ya se habla que en 20 ó 30 años más, el agua dulce, vital elemento para la vida, en todas sus formas, será cada vez más escasa, con un costo considerable y que incluso generará discordias entre las naciones, ocasionando guerras y conflictos por su obtención.
Chile cuenta con enormes recursos del elemento, con reservas considerables en estado sólido en la Antártica, en los Campos de Hielo y las llamadas “nieves eternas” en los glaciares.
Pero lamentablemente, todos estos recursos híbridos irán paulatinamente disminuyendo, por diversas razones: por el aumento de la población, la industria minera, el incremento del riego para las tierras cultivables, el derretimiento de los hielos producto del calentamiento global, cuyo líquido irá a aumentar el nivel de los mares; si no se cuenta con los recursos necesarios y las políticas adecuadas para construir más represas y embalses de almacenamiento, impidiendo con ello su viaje hacia los mares, donde muere, contaminándose con la sal de los océanos.
Pero eso no es todo, inconcientemente, nosotros, los humanos, nos hemos encargado de ir ensuciando sostenidamente ríos, lagos y embalses. Botando basuras, químicos, materias fecales, polimetales pesados y residuales tóxicos, que de una u otra manera, van contaminando, aumentan los costos de limpieza y potabilización del agua, a fin d dejarla apta para el consumo humano.
Por otra parte, los países más poderosos, viendo que el agua es ya un gran problema que se avecina y se agudiza cada día, ya han puesto sus ojos en países que cuentan con amplias reservas, como es el caso de Chile y temprano o tarde buscarán la manera de hacerse partícipes, con buenas o malas herramientas, para tratar de apoderarse de estas reservas.
Nuestro país y sus gobiernos ya han cometido graves errores al vender los derechos de la explotación de las aguas a transnacionales; y en regiones, han privatizado las sanitarias que tratan el vital elemento en forma monopólica y muchas veces abusivas hacia el usuario, por un mero afán lucrativo.
El agua, fuera de ser un elemento vital, es también estratégico. ¿Qué pasaría, si el país experimenta un conflicto bélico?. ¿Existen las cláusulas en los contratos suscritos, para que el Estado chileno retome su control?. No lo sé. Me preocupa pensar que así no sea, porque sería catastrófico.
Se han preguntado por qué la NASA ha retomado las investigaciones y los viajes espaciales hacia la luna, precisamente, para comprobar si en el satélite natural de la Tierra existe agua, porque instuyen que en el mediano plazo va a escasear el líquido, fundamental para la vida animal y vegetal en el planeta.
Ahora, el costo que implica la desanilización del agua de mar es carísimo y es menester para ello, contar con energía nuclear para llevar a la práctica este tipo de proyectos.
Es tiempo de reflexionar acerca de este problema y aunar voluntades políticas, invertir en investigaciones científicas y tecnológicas para estar preparados, antes que se agudice la situación. Uno de los aportes de nosotros, los chilenos es cuidar el agua y tomar conciencia desde ya para utilizarla racionalmente, en beneficio de las actuales y futuras generaciones.
Es necesario, y así lo sugiero, inculcarlo, como un tema cívico a los alumnos en escuelas y liceos del país.
¡Una gota de agua!. ¡Una gota de vida!.

Comentarios