Hermógenes Pérez de Arce
__
Se me pregunta por quién voy a votar y por qué y respondo: no votaré por ninguno, porque ninguno representa mis ideas.

Estas consisten en que se dé más libertad y recursos a las personas, y ambos candidatos son partidarios de dárselos al Estado, un Estado fuerte, que limita la libertad y malgasta los fondos. Frei quiere estatizar casi todo. Piñera, por su lado, desea “un Estado fuerte… que norme, regule, controle, supervise”.

Yo, por el contrario, soy partidario de un Estado reducido y de entregar el gasto social directamente a la gente pobre, en lugar de que lo capte, como ahora, la burocracia estatal, en manos de la cual queda o “desaparece” una gran parte. Tanto es así que si los recursos fueran a la gente pobre, no habría pobres. Esto está probado.

Si alguna duda hubiera tenido, que me indujera a votar por Piñera como mal menor, ha quedado despejada en estos días, cuando éste, a cambio del apoyo de Patricio Navia, se ha comprometido a no nombrar en ningún puesto clave a alguien que haya colaborado con el Gobierno Militar. Es decir, se ha privado de antemano de personas muy capaces. Renuncia a aprovechar las capacidades de un Hernán Büchi o un Cristián Larroulet, por nombrar sólo a dos. Renuncia a que la cosa pública la conduzcan los mejores, y todo por un bajo cálculo electoral.

Cálculo, además, mal hecho, porque implica un golpe para la participación de la UDI en un gobierno de Piñera. Y la UDI es el partido más poderoso. La gente votó por él precisamente reconociendo su papel en el gobierno que reconstruyó el país y su democracia. Yo sabía que, tarde o temprano, Piñera iba a traicionar a la UDI, pero no esperaba que lo hiciera antes de la elección.

Además, al hacerlo comete un grave error electoral, porque la mayor parte del apoyo que obtuvo en primera vuelta fue de votantes de la UDI, como lo demostró el hecho de que ésta eligiera cuarenta diputados, casi doblando al partido del propio Piñera.

Eso testimonió que el candidato natural de esa gente no era él, sino otro genuinamente de derecha, que la directiva UDI renunció a llevar.

En fin, se me pregunta qué significa para mí esta elección. Significa que, por primera vez, nadie representa mis ideas. Segundo, que la centroizquierda seguirá malgobernando, pues Piñera ha declarado que no es de derecha y, al prescindir de quienes colaboraron con el Gobierno Militar, que fue apoyado por la centroderecha, queda circunscrito al centro y a la izquierda.

Además, sus guiños al comunismo, al cual le prometió modificar el sistema binominal para que encontrara cabida en el Parlamento, revelan otra similitud suya con Frei.

Para mí esta elección, entonces, sólo redundará en más de lo mismo, y como no quiero eso, me voy a abstener.