La salud y las concesiones

Por Juan Carlos Edwards Vergara

Esto de convertir en un negocio los servicios de salud, tiene aristas preocupantes ya que convierten esta actividad en un caldo de cultivo de abusos sin cuento. Recuerdo al cómico que cuenta el chiste del médico que opera de un cuanto hay al que tiene sus falquitreras llenas de dinero y que al pobre le da sólo una aspirina para el mismo mal. El perjuicio es para ambos enfermos cuando la ética no funciona y más aún ahora que no es obligación colegiarse a los profesionales. Ley del más vivo.
Antiguamente cada médico en China atendía un determinado número de familias. Cada familia les pagaba mensualmente mientras todos sus integrantes estaban sanos. Cuando uno enfermaba dejaban de pagarle hasta que se mejorara. Hoy día es todo lo contrario. Mientras más enfermos más ganan los médicos, las farmacias, los laboratorios. Algunos mal pensados suponen que se esparcen virus, microbios y bacterias para crear pandemias lucrativas. Ojala que no sea así. Pero bueno, es un sistema liberal capitalista y son reglas del juego que dejan espacio a estas especulaciones.
Pero el Estado debe ser el justo árbitro y velar por todos sus ciudadanos. Los que tengan más dinero que recurran a los sistemas de salud pagados, pero aquellos que por las vicisitudes del Destino están con los bolsillos planchados, deben ser atendidos Gratis. Y para estos últimos la Salud debe ser en Hospitales y Asistencias Públicas que los reciban sin necesidad de dejar cheques en garantía u otros medios de cobranza. Sólo pagará el que puede y si no puede nada, cero. En Sao Paulo, Brasil, una amiga chilena enfermera universitaria, Silvia Cataldo, estaba a cargo de los primeros auxilios de la Santa Casa de Misericordia, fundación privada sin fines de lucro que atendía sin costo a la mayoría de la gente. Se financiaba con donaciones e inversiones rentables, tal vez ayuda del Estado. No se si aún existe, estoy hablando de los años ochenta.
Pero entiendo por concesionaria a una empresa que persigue el lucro y que invierte determinados dineros para optimizar sus inversiones y lograr la máxima utilidad posible. Eso no quiere decir que no pueda dar un buen servicio y a lo mejor hasta barato, pero el fondo del problema es que la salud no tiene precio y no espera. Es ahora o nunca. Especialmente para los más necesitados y especialmente para los niños que son nuestra obra y nuestra proyección en este mundo para cuando ya no estemos y nuestro cuerpo repose eufemísticamente en un Parque del Recuerdo; digo eufemísticamente porque estaremos intranquilos por la cuota anual que cobran por regar el pasto que alimentamos con nuestra carne y al quedar en mora, no sabremos que pasará con los restos. O sea el círculo del lucro en torno a la Salud en nuestros días es completo, sea cual sea el resultado del tratamiento.
Ahora quieren entregar en concesión prácticamente todos los hospitales, sobre todo los de las regiones del último sismo, siguiendo el ejemplo de Lagos con sus carreteras y puentes (bastante endebles), puertos, etc… Pero un hospital no es un camino con peaje para un viaje de placer o de trabajo; es un lugar de nacimientos, aflicciones, reposos, todos sucesos involuntarios y muchas veces sorpresivos.
Ojala que los legisladores sepan distinguir entre el lucro y el bien común, porque todo no se vende y hay cosas que no tienen precio para la gente de bien, como la familia y la Salud. En ellos reposa la Fuerza de una Nación.

San José de Maipo, Abril de 2010.

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