Ilustración: Ajab
Ya han dado la vuelta al mundo las afirmaciones del famoso astrofísico Stephen Hawking, respecto a que Dios no sería en absoluto necesario para explicar cierto fenómeno científico, que muchos llaman “la Creación”. De hecho, recibió una airada respuesta de Benedicto XVI, quien apuntando a la existencia de una especie de teoría de la conspiración, denunció la existencia de una “corriente laicista” que quiere destruir a la divinidad. Pero otra confidencia del teórico inglés ha sido menos publicitada. Hawking asegura que el papa Juan Pablo II llegó en una ocasión a pedir privadamente a un grupo de connotados científicos que no investigaran el origen del Universo, puesto que éste sería un asunto sólo de Dios.
_____
El escritor y estudioso británico señaló que el difunto Papa realizó ese comentario en una conferencia sobre Cosmología celebrada en El Vaticano.

Hawking, que no dijo cuándo tuvo lugar el encuentro, citó textualmente las palabras de Juan Pablo II: ” Está bien estudiar el Universo y dónde se originó. Pero no se debería profundizar en el origen en sí mismo, puesto que se trata del momento de la Creación y de la intervención de Dios”.

El científico bromeó sobre el tema durante unas conferencias celebradas en Hong Kong.

“Me alegró saber que él no se había percatado de que había presentado una ponencia en la que teorizaba sobre cómo empezó el Universo. No me hacía gracia la idea de ser entregado a la Inquisición como Galileo”.

Eterno desencuentro

La Iglesia condenó a Galileo en el siglo XVII por defender la teoría heliocéntrica de Copérnico , que establecía que la Tierra y los demás planetas giraban en torno a un Sol estacionario, mientras que la doctrina de la Iglesia defendía que la Tierra era el centro del Universo.

Sin embargo, en 1992 el Papa Juan Pablo II firmó una declaración en la que reconocía que la Iglesia se equivocó al acusar a Galileo, y que todo fue un error motivado por una “trágica y mutua incomprensión”.
___
Fuente: 20minutos.es, reproducido bajo licencia Creative Commons.