Cultura
31 de Diciembre de 2010
Entrevista a la escritora Isabel Allende
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“Si en una fiesta me pasan un pito, me lo fumo”
Está de paso en Chile para recibir el Premio Nacional de Literatura de manos del Ministro de Educación Joaquín Lavín. Hablamos con ella de sus años en revista Paula, donde entrevistó por primera vez en el país a una mujer infiel, lo que le causó que la tildaran de mentirosa e inmoral. También nos habló de temas que le ha tocado vivir de cerca, como la muerte de la hija de su pareja actual a causa de las drogas, quien dejó una hija con sida que fue adoptada por una pareja de lesbianas. Además, de su visión de Chile y sus gustos literarios.
¿En quién se inspiró para escribir su columna “Civilice a su troglodita”, que apareció en la revista Paula hace ya décadas?
-En los hombres chilenos. Cuando iniciamos la revista en el año 67, éste era un país mucho más machista que ahora y no se hablaba de feminismo, del que sí se hablaba en otras partes. En la revista Paula, con el equipo que éramos, con la Delia Vergara, la Malú Sierra, la Constanza Vergara, empezamos a leer a las feministas americanas y europeas, y empezamos a tratar temas, desde un punto de vista muy feminista, que caía como patada en esta sociedad tan cerrada, católica, conservadora y machista. Empecé a hacer artículos de humor y esos sí que se recibían mucho mejor. Podría decir lo que quisiera y hasta los hombres se reían. La idea era que los hombres chilenos eran unos trogloditas y había que domesticarlos.
¿Sigue manteniendo esa visión?
-Vivimos en un patriarcado y eso no ha cambiado mucho. Pensé que desde esa época hasta ahora, tendría que haber cambiado completamente, pero no. Todavía hay mucho machismo, pero mucho menos que cuando era joven. Todavía la situación de la mujer es muy injusta. Acá, en Chile, veo que las mujeres hacen todo el trabajo, corren con la casa, con los hijos, trabajan afuera igual que los hombres, tienen menos posibilidades de ascenso que ellos, a menudo les pagan menos, tienen doble jornada siempre…
Usted fue la primera que entrevistó a una mujer infiel para la revista Paula. ¿Cómo fue tomada esa entrevista?
-Fue una tontería todo el escándalo que se armó. Entrevisté a una mujer, de clase media alta, intelectual, con un estupendo trabajo, casada con un político bien conocido, pero infiel. Ella me dijo que me daba la entrevista siempre cuando no dijera su nombre. Esa mujer era infiel por las mismas razones que son infieles los hombres, porque tenía tiempo después de almuerzo, porque era agradable, porque le levantaba el ego, ¡por las mismas razones!, no era que tuviera al marido en silla de ruedas y estuviera locamente enamorada. Y eso fue lo chocó espantosamente.
¿Qué le dijeron?
-Que yo lo había inventado, que no era verdad, porque nunca había dado el nombre de ella. Y nunca lo daría, quizás algún día después que se muera, pero no. Después decían que por qué la revista publicaba una cosa que era tan inmoral. Si hubiéramos entrevistado a un hombre infiel, no le habría parecido a nadie tan inmoral. Era ese doble estándar para juzgar a la gente, lo que causó tanto escándalo. Recibimos cientos de cartas de gente indignada, de gente de la iglesia católica, políticos, mujeres, que pusieron el grito en el cielo con esa historia.
FAMILIA
Después de la muerte de su hija Paula usted no pudo escribir durante tres años. Ha dicho que vinieron años atroces. Murió Jennifer, la hija de su pareja Willie que, como sus otros tres hijos, era drogadicta, y les dejó una guagua con el virus del sida.
-Sí. La niña está muy bien. Está fantástica. Tiene 17 años y está regia. Nunca ha tenido ningún episodio, está sanísima, una chiquilla formidable. Los hijos biológicos de Willie son adictos a la droga dura, a la cocaína, a la heroína. Uno de ellos se salvó, otra murió y el otro ha tenido una vida perdida, ya no está usando drogas, pero no ha sabido qué hacer con su vida. Yo he visto, primero que nada, que las cárceles llenas de gente por droga -a veces te pillan con un poco de marihuana y vas preso- no son la solución al problema. Esto le cuesta a la sociedad una fortuna y no resuelve el problema. Está visto, en todas las décadas que llevamos en lucha contra las drogas no se ha resuelto nada. Hay países que están quebrados institucionalmente por la droga, como México. Entonces, el narcotráfico controla una sociedad paralela, en la cual la lucha con el ejército y con toda la ayuda americana, está perdida. Y hay más muertos que en Irak. Creo que hay cambiar el enfoque y racionalizar la cosa. Y decir “bueno, siempre van a haber adictos en la sociedad, como siempre van haber alcohólicos, y vamos a penalizarlos con impuestos, vamos a controlarlos para que la gente tenga el máximo de ayuda y no los vamos a penalizar con prisión, salvo que haya violencia o asesinato o cosas de esas”. Porque si no, la sociedad no puede mantener eso, porque esta guerra ya está perdida.
¿Y usted ha probado la marihuana?
-¡Por supuesto! Me tranquiliza, no tengo ningún problema en decirlo, me tranquiliza. No soy una persona adicta. Si buscas en mi casa, no encontrarás marihuana, pero si en una fiesta me pasan un pito, fumo, no hay ningún problema.
Fumadora social.
-Sí. Ahora, nunca he usado coca ni heroína, porque le tengo miedo a las drogas duras. Para mí, la marihuana no es una droga dura, es como el alcohol simplemente.
Volviendo al tema de la guagua, ella fue adoptada por una pareja de lesbianas.
-Fue adoptada por una monja budista y una doctora que llevan de pareja muchos años. Ellas la han criado en el centro budista. No sé cómo será en Chile, pero no veo la diferencia entre que la adopte una pareja de señoras maravillosas y lesbianas, que otra heterosexual. Da igual. Son gente igual que uno.
Pero acá estamos años luz de su postura.
-Todavía estamos en Chile tan cerrados, ¡es un espanto, te juro!
Llama la atención que usted dijera hace poco que “la derecha chilena merece una oportunidad”, considerando que siempre han estado en contra de todo lo que usted me cuenta. ¿Piensa que pueden cambiar de postura en esos temas?
-No sé si lo dije tal cual.
Lo saqué textual de una entrevista suya, de una conferencia de prensa.
-No me acuerdo que haya dicho que merecía.
También dijo ahí mismo que Piñera era un hombre con buenas intenciones. ¿Qué la hace creer que él pueda tener buenas intenciones?
-La lucha política es feroz. Y cuando una persona lucha por llegar a un país, es que quiere hacer historia. La ambición política va mucho más allá, creo yo, de la ambición económica. Este es un tipo que económicamente lo tiene todo. No necesita el gobierno para nada. No creo que busque el poder para enriquecerse más, sino que poder para hacer historia, para mejorar lo que él cree que se puede mejorar en el país. Hay que darle el beneficio de la duda. No soy una persona de derecha, siempre he votado por la izquierda, ya mi apellido lo dice todo, pero creo que no se puede juzgar antes a la gente sin darle una oportunidad. La Concertación estuvo en el poder 20 años, hubo un cambio en el gobierno, veamos qué van a hacer. No hay que partir de la base de que se van a robar el país, por qué. Tampoco creo que la gente cambie sus valores por quién esté en el gobierno. Tú crees que una mujer que usa anticonceptivos los va a dejar de usar por quien esté en el gobierno, ¡no! Lo que veo peligroso son los medios. Veo que cuando los medios están controlados por la derecha, pueden realmente manipular la opinión pública, al igual que creo que cuando están por una dictadura de izquierda, también lo hacen. En ambos casos, es muy peligroso.
Pero por qué los gobiernos de derecha, que se hacen llamar progresistas, no acogen ideas suyas como el de legalizar las drogas o el matrimonio homosexual?
-Más y más ya se habla de eso, pero se demoran mucho las cosas en cambiar. Esta conversación que estamos teniendo no la habríamos tenido hace 20 años. Las cosas cambian y las ideas cambian de a poco. Si volvemos a conversar en diez años más, es muy posible que esto ya esté pasado de moda.
Más allá de eso, con el paso de los meses, ¿cómo ha visto que lo ha hecho la derecha en el poder?
-Creo que le ha tocado un gobierno súper difícil. Le tocó el terremoto apenas asumieron, con una devastación brutal, después vino un terrible invierno, ha venido la crisis económica que de alguna manera le ha tocado vivir a Chile, vino el asunto de los mineros, ha pasado de todo.
Por eso mismo, se dice que Piñera es el yeta que trae la mala suerte.
-Así dicen, jajaja. Pero eso es muy cruel. Ha sido un año malo en todo el mundo. En Estados Unidos ha sido malo, tenemos un desempleo muy alto, que todos los buenos puntos que tenía Obama se le han ido al suelo. Soy una partidaria fanática de Obama y me da mucha pena ver que heredó una crisis económica de Bush brutal, que le va a costar de seguro la reelección.
BOLAÑO, PILAR DONOSO
¿Cómo ve el país a la distancia?
-Bien. Muy bien. Los índices de desarrollo económico son muy buenos. El país se ve con estabilidad económica, social y política que no se ve en otros países de América Latina. Hay criminalidad y droga, pero sí la comparas con lo que está pasando en Venezuela o México, estamos muy bien. Es un país que va para adelante. Cuando se habla de Chile en Europa o en los Estados Unidos, la gente me dice que por qué no vivo allá si es tan fantástico Chile.
No creo que esa misma opinión la tengan los chilenos que tienen que trabajar todos los días por un sueldo mísero.
-No, porque la gente que anda en micro y tiene que trabajar y ganar sueldos pésimos y barajarse, no la tiene. Pero estamos mejor de lo que estábamos hace unos años. Y vamos mejorando. A la gente acá no la veo desesperanzada, sino que enojada porque hay una enorme desigualdad social y económica.
¿Y a nivel cultural cómo lo ve?
-La televisión chilena es pésima. Hay un nivel bueno a nivel de escritores, buen teatro, buena música, pasan cosas.
¿Hay algún escritor chileno que le guste, por ejemplo?
-No te voy a dar nombres, porque siempre se me va a quedar uno afuera. Pero siento que en Chile están pasando cosas buenísimas. Se está haciendo un muy buen cine. Tenemos regios actores, buen teatro.
¿Y ha visto alguna obra últimamente?
-Muchas que he visto últimamente, me han gustado.
¿Cómo cuáles?
-No sé, no te podría dar nombres.
¿Y algún libro chileno que haya leído recientemente?
-Ahora ando con uno para llevarlo en el avión y leerlo de vuelta. El último que leí fue el de la Pilar Donoso, me encantó, de una honestidad, muy bien escrito, me conmovió el personaje.
¿A quiénes les daría el Premio Nacional?
-Para contestarte esa pregunta, tendría que sentarme a leer antes. A boca de jarro, te diría a Skármeta, pero no he leído otras cosas que se estén publicando.
¿Hay algún autor que no le caiga bien o que no la haya apoyado, e incluso que la haya atacado, al cual usted, no obstante, aprecie literariamente?
-No, no. Hay muchos escritores que no me han apoyado, pero no tengo nada en contra de ellos. Eso es totalmente legítimo, que cuando uno hace una cosa pública, como es la escritura, hay gente que le gusta y a otra que no le gusta. No es una cosa personal. Yo no me siento en mis propios laureles. No vivo echándome flores por las cosas que me dicen y tampoco me deprimo con las cosas malas que me dicen, porque si no estaría frita.
Usted dijo alguna vez que se había aburrido al empezar a leer “Los detectives salvajes”; pasado el tiempo, ¿mantiene esa apreciación?
-No he vuelto a intentarlo, así que no te puedo contestar eso. He leído cuentos extraordinarios de Bolaño, que me parecen formidables, han salido varios publicados en Estados Unidos, incluso, tiene mucho éxito entre la intelectualidad allá.
¿Cuál le gusta más?
-No me acuerdo de ninguno. Es difícil acordarse de un cuento corto. Pero hay muchos muy buenos.




