Cartas: Crítica al trato vejatorio de la Iglesia Católica Popular

Un lector de la Villa Sur de Pedro Aguirre Cerda, nos envía una carta enviada al Arzobispo Ezzati, en que hace una dura crítica al sacerdote local, quien se ha tomado excesivas atribuciones en “su” parroquia, que fue construida y es usada por toda la comunidad.

Monseñor Ezzati:

Por medio de esta carta, quiero representarle a Ud., a sus obispos, vicarios, sacerdotes y representantes oficiales de su Iglesia mi más profundo malestar ante la desidia, indolencia e ingratitud que ésta tuvo, para con mi Madre Sra. Aida  del Carmen Vásquez Heredia (Q.E.P.D.), en el momento de su despedida final.

Mi Madre fue mujer sencilla, humilde, obediente a Dios, ejemplo de ejemplos. Fue una de las más activas constructoras (junto a mi Padre, y a nosotros, sus hijos) de la hoy llamada Parroquia María Mediadora de Villa Sur  de la Comuna Pedro Aguirre Cerda.

Esta construcción, se hizo junto a valiosas familias, entre otras: Familia Mardones-Sepúlveda, Álvarez-Santos, Valdivieso-Avendaño y toda la Comunidad Cristiana de la década del 1960 _hace 50 años atrás_; todo bajo la dirección entusiasta y al trabajo del Sacerdote español, Florentino Martínez Ochoa, a quién todavía se le recuerda con mucho cariño.

Mi Madre, Monseñor, fue una misionera que con mucho esfuerzo y mucho amor introdujo en este barrio la fé en Dios y las enseñanzas de Cristo a través del catecismo, preparando a cientos de niños y jóvenes en nuestro hogar, en la misma mesa en que nosotros sus cinco hijos y mi Padre almorzábamos, en esa mesa fueron educados los niños para recibir la Primera Comunión y la Confirmación.

La comunidad de Villa Sur pasó luego de tener una capilla de tablas y piso de tierra, a  tener una iglesia fuerte y sólida en la Fé y en su construcción (con dependencias para distintas actividades).

Mi Madre, Monseñor, fue todo en ésta Iglesia: Constructora, Fundadora, Catequista, Guía de Catequistas, Guía de Charlas para Bautismo, Guía de Charlas para Matrimonios, Ministro extraordinaria de la Santa Comunión (licencia otorgada por el Arzobispado de Santiago, año 1998), asistió a enfermos y moribundos.

Todo lo anterior, nunca la envaneció ni la empoderó. Su sencillez, humildad, el amor al prójimo y a su Dios, era su razón de vida.

Sin embargo, hoy que mi Madre acudió al llamado de Dios, ésta Iglesia, la misma que ella engrandeció con su actitud de vida; le cerró las puertas, negándole  poder velarla donde ella esperaba y se merecía… la Iglesia de todos.

Personas aparecidas, sin trayectoria de servicio, ególatras y vanidosas, se han empoderado, apoderado y convertido la Iglesia en lugar frío, sin vida e indolente; estas personas hoy “administran” la iglesia y junto al cura párroco Osvaldo Martínez nos negaron velar a nuestra Madre en la Iglesia.

En todo esto, que parece una verdadera confabulación, se destaca la participación del cura Osvaldo Martínez, quién pese a haber trabajado años con mi Madre, no acepta velatorios, en su “Iglesia” pese a que esta, se construyó con sacristía y capilla ardiente. Es este Señor, quién con su actitud dictatorial, está consiguiendo alejar a las personas que van en busca y ejercicio de la Fé.

Mi Madre, falleció el 30 de diciembre de 2010, su cuerpo nos fue entregado a las 15.00 horas de ese día; eran casi las 18.00 horas y aún no autorizaban, ó, no eran encontradas las personas que debían decidir, quiénes se pasaban la responsabilidad de la decisión de un lado a otro; mientras, nosotros, quedábamos sin saber a qué atenernos.

Finalmente, nos autorizaron a realizar el velatorio en una ¡sala de reuniones! y con una limitación severa de horario. Mientras, estas personas se preparaban a recibir el nuevo año, nosotros sólo queríamos, como familia, despedir a nuestra Madre como ella se merecía, con cantos y oraciones en su Iglesia, junto a su comunidad.

Ante tanta tramitación, displicencia, apatía, indolencia y falta de respeto; decidimos velarla en nuestra casa. Su casa y la de cientos de personas que 50 años atrás fueron educadas en la Fé por ella, mi Madre.

Por suerte y gracia de Dios, tenemos un Sacerdote en la familia (porque tampoco había sacerdote para la misa fúnebre del día 31 de diciembre) quién ofició la Misa final, aquella que se merecía, acompañado de un gran Sacerdote, el de los humildes, quién apenas se enteró de la muerte de mi Madre y pese a su delicado estado de salud, acudió a nuestra casa, me refiero al Sacerdote Señor Pierre Dubois. Gracias a estos dos verdaderos Sacerdotes, finalmente pudimos darle el Adiós merecido.

¡Estos son los contrastes, estas son las ironías de la Iglesia Católica Chilena!

Hago esta denuncia, para proteger el derecho de todo católico a disfrutar de su iglesia en todo momento, más aún en los momentos finales.

Me pregunto, ¿Qué pasará cuándo fallezca una persona católica que arriende una pieza interior y el propietario no permita velatorios en su casa y el cura de turno no quiera velatorios en “su Iglesia”?  ¿Habrá que velarla en la calle? ¡NO ES JUSTO!

Mi Madre siempre dijo, “Todos Somos Iglesia”. En la práctica, al parecer, son solamente algunos laicos y sacerdotes que se empoderan y apoderan de algo que no les pertenece, y que con su proceder, sólo alejan a la comunidad, sólo consiguen que la iglesia católica sea menos creíble, y, que el éxodo de feligreses sea mayor al experimentado estos últimos 40 años.

También, dijo mi Madre “Dios está en todas partes”, por lo que a mí respecta, en adelante no necesitaré de este tipo de iglesia.

Le hago un llamado a Ud., Monseñor, a que revise esta situación que no sólo sucede en esta comunidad.

¡Sin Capillas o Parroquias populares, no existirían catedrales!, y eso, Ud., Monseñor, lo sabe.

Esperando que esta Iglesia rompa los candados, abra las puertas a toda la comunidad, dejando entrar la fuerza renovadora que tanto necesita y esperando que la frase tan conocida “Predicar y Practicar” se haga realidad,

Le saluda atentamente,

Carlos Alberto Aránguiz Vásquez[i]

¡MI MADRE YA DESCANSA EN PAZ¡

¡LA SEÑORA AÍDA YA ESTÁ CON DIOS!


[i] Acólito Parroquia María Mediadora 1960-1969. Fundador del Grupo Infantil Católico 1966. Fundador de la Juventud de Estudiantes Católicos 1972. Monitor de los Comedores Infantiles 1979, creado por la Vicaría de la solidaridad, bajo la dirección del Sr. Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Comentarios