Se podría poblar una ciudad entera con la cantidad de gente que entra cada día a Cuevana. Desde Taringa!, ningún invento argentino surgido del underground online había sido tan exitoso ni había impactado tan fuertemente en el consumo cultural de los usuarios. “No queremos que la gente deje de ir al cine. Si matamos el cine, a la larga, nos matamos a nosotros mismos”, asegura Tomás Escobar, uno de los tres fundadores de esta plataforma para ver películas y series sin pagar un centavo.

Por Rolling Stone Argentina

Tomás tiene apenas 21 años. Es sanjuanino, pero desde hace tres años estudia Ingeniería en Computación en Córdoba. En un paso fugaz por Buenos Aires, Tomás le cuenta a RS la historia detrás de su criatura. Pocos podrían sospechar que este pibe de rulos y acento disipado, que de todas formas se siente a años luz de Mark Zuckerberg, es el responsable -junto a sus compañeros del secundario Mario Cardosio y David Fernández- del sitio más visitado de América latina en su rubro. “La idea surgió en octubre de 2009, cuando en esos días veíamos varias series como Lost, House, y cada semana descargábamos los últimos episodios. Un día, mientras estábamos bajando los capítulos, dijimos: «Esto puede ser más fácil, podemos simplificar este proceso para el usuario común de Internet ». Y, de un día para el otro, armamos un prototipo de Cuevana, a la semana ya tenía nombre, dominio, y en dos semanas creamos el sitio y comenzamos a llenarlo con contenido. En septiembre lo lanzamos al público, y a un año y un poco más, estamos acá, donde nos ven.”

Después de elegir el nombre sin demasiada razón (a la larga sirvió para alimentar el misterio del site, con esa resonancia entre alegórica y porno) y poner las cosas en marcha, el éxito los sorprendió. Tuvieron que adecuarse a las circunstancias tanto en lo técnico como en lo personal, dedicándole cada vez más tiempo al proyecto, aprendiendo más sobre técnicas de diseño y lenguaje de programación de alto tráfico -streaming, php, high screen-, medidas que inevitablemente los obligaron a ampliar el staff a diez personas fijas en distintas partes del país. “En América latina nos hemos convertido en la opción número 1 de películas y series online en sólo un año. Todo gracias al boca en boca y a las redes sociales”, explican.

Buena parte del éxito de Cuevana se debe a la calidad DVD del material que suben, la rapidez con que actualizan las series y la facilidad del sistema: basta descargar el complemento que permite emitir los contenidos en streaming en alta definición. En la actualidad, tienen alrededor de medio millón de visitas diarias gracias a unos 250.000 espectadores que continúan aumentando un 40 por ciento cada mes. Con Chile y México como principales fuentes de visita, luego de Argentina.

El staff de diez cuevanos trabaja en equipo para cargar los videos, votos y noticias. Suben aproximadamente diez películas por día y actualizaciones de capítulos, priorizando lo que la mayoría consume. En total, los navegantes pueden seguir más de 200 series, ordenadas por temporada. Además, el usuario puede pedir contenido y reportar cualquier falla del servicio en la página, en Twitter y en Facebook.

Tomás se ocupa del diseño y el mantenimiento. No tienen nada parecido a una oficina: de hecho, se les dificulta reunirse, ya que los miembros trabajan desde varios puntos del país: Córdoba, Mendoza, Santa Fe. Pero muchas veces son los fans quienes comparten sus películas, series -“Cuevana es una comunidad, aquel que tengas ganas de colaborar, lo puede hacer”- y hasta se ofrecen para hacer las críticas o crear los subtítulos de sus series favoritas. Sin embargo, hay pautas de calidad que el equipo debe verificar para permitir el sharing: la definición, el reparto, guión, título original, año y póster correspondiente.

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