Guillermo Ibieta, el empresario que hacía de intermediario en la compra de las fragatas holandesas para la Marina y que es investigado hoy por la justicia, es un hombre de buenos contactos en el mundo de la Armada.

Así al menos se presenta frente a sus clientes cuando se trata de negocios con esa rama de las Fuerzas Armadas, sobre todo si son extranjeros.

En los 43 gigabytes de información de su disco duro que desde ayer publica en exclusiva The Clinic Online, hay referencias principalmente a dos personas que junto a él están siendo investigadas por cohecho y lavado de activos por el fiscal oriente Carlos Gajardo.

Se trata del almirante (R) ex jefe de Asmar y ex director de marketing de la estatal Juan Patricio Basili, quien fuera alejado de su cargo la semana pasada por esta indagatoria; también el ex marino y socio de Basili en la empresa Norbar, Juan Tapia Villalón.

Los tres son indagados, luego que Gajardo descubriera que Ibieta, a través de su firma Eurotechnology, le pagó a Tapia US$ 400 mil por una supuesta asesoría para la compra de las naves de guerra que llegaron a Chile en 2005 y 2006, a saber Capitán Prat, Almirante Latorre, Blanco Encalada y Almirante Riveros.

Pero los dos ex uniformados no son los únicos contactos que tiene Ibieta para sus negocios con la Marina. El disco duro da cuenta de otras redes, mucho más cercanas.

El llamado mágico

En los correos electrónicos, a los que accedió este diario, consta uno que llama la atención, fechado el 18 de diciembre de 2008.

Ibieta, en un epistolario digital que sostiene con Barend Jenje -gerente de marketing y ventas de la empresa holandesa Imtech- y con quien gestionaba un negocio por la venta de repuestos para las fragatas, le escribe:

“Me acaba de llamar el Capitán de Navío Ignacio Martínez, Administrador (ese es su puesto formal al interior de Asmar, pero en verdad es el gerente general)… Ignacio es mi sobrino en segundo grado, su abuelo y mi padre eran primos en primer grado… Y me invitó a comer después del año nuevo ¡¡¡¡Qué tal!!! Buenos deseos, Guillermo”.

En otro mail, esta vez fechado el 8 de enero de 2009, Jenje e Ibieta vuelven a comunicarse por el mismo negocio. Este último insiste en su cercanía con el Capitán de Navío: “Primero que todo te deseo lo mejor para tu salud y éxito profesional este 2009”.

Le recuerda: “Este próximo lunes, estoy invitado a cenar con Ignacio Martínez de Asmar Valparaíso. No tengo dudas que el tema de los repuestos surgirá como una conversación informal (recuerda que es sobrino mío) así que agradecería cualquier información al respecto antes que salga de la oficina el próximo lunes a las 11.30, hora chilena”.

Actualmente, Martínez es un oficial activo de la Marina, quien explicó través de su secretaria que cualquier consulta debía ser canalizada a través de Relaciones Públicas de Asmar, donde no respondieron los llamados de este medio.

De acuerdo a los antecedentes recabados por este diario, Imtech efectivamente logró la venta de repuestos para las fragatas, hecho que -no se descarta- será investigado por el fiscal Gajardo.

Sobre esto, tampoco se obtuvo una versión oficial de la Marina.

En el disco duro de Ibieta existe también un archivo en formato Excel, con un largo listado de oficiales, y personal de logística y adquisiciones.

Uno de ellos, tiene una marca (GIO), correo que pertenece a otro sobrino de Ibieta, el ex oficial de la Armada, Sergio Díaz Ibieta, un ingeniero naval que el próximo 8 de julio expondrá en un seminario sobre el proceso de reconstrucción de Asmar.

Esos ojos

El nivel de acceso de Ibieta en la Marina chilena quedó en evidencia también en otros correos electrónicos, tal como lo informó ayer The Clinic Online.

Se trata de una comunicación que sostuvo con el jefe de ventas de la firma holandesa SMS, ligada al proceso de compras de las fragatas Bas Loohius, donde le filtra un contrato que Asmar realizó con su competencia alemana Naval Technica Export, y donde le instruye mantener reserva del documento: “Highly confidential and for your eyes only” (altamente confidencial y sólo para tus ojos), escribió.

“Te adjunto un contrato de fecha febrero de 2007, el cual me ha sido pasado con alta confidencialidad en orden a que SMS prepare uno mejor con Asmar… Si te interesa… Cuéntame tu visión lo más pronto posible”, puede leerse en el mail.

El fiscal Gajardo se encuentra a la espera de que el Ministerio de Defensa envíe los contratos que sellaron la compra de las naves de guerra a Holanda, con el fin de ir configurando antecedentes para una eventual formalización a Ibieta, Tapia y Basili.

Este diario intentó obtener una versión de parte de la Armada, pero se indicó que al existir una investigación en curso, no habría comentarios.