La historia del contador auditor del SII que cayó en la red de Leonarda Villalobos, confesó el pago de coimas del Caso Audio y hoy trabaja como delivery
Esta semana Luis Hermosilla volvió a ser formalizado: la fiscalía le imputó delitos tributarios. En esa audiencia, el tribunal fijó 90 días para empezar el juicio oral del caso Audio, tras su reapertura por una solicitud del influyente abogado, quien pidió que tomaran declaración a la fiscal regional Lorena Parra por los chats registrados entre ambos. Así en este proceso–iniciado en noviembre de 2023 con la filtración de la polémica grabación–ya figuran varios condenados. Uno de ellos es Patricio Mejías Esparza, ex funcionario del Servicio de Impuestos Internos, quien reconoció recibir dinero por las diversas gestiones que le realizó a Leonarda Villalobos para favorecer a las empresas de los hermanos Sauer y Jalaff, además de otras acciones vinculadas a sociedades de Tonka Tomicic. El joven contador fue sentenciado a 4 años de libertad vigilada, cuyo monitoreo está a cargo de Gendarmería. Dicha institución ya emitió un primer informe en el cual revela pasajes desconocidos de la vida del condenado que puso en jaque a todos los protagonistas de una de las causas más impactantes del último tiempo.
Por Jaime Pinochet 9 de Mayo de 2026
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El contador auditor Patricio Mejías Esparza terminó en el cuartel antidrogas de Carabineros: el departamento OS.7, ubicado en calle Santa Isabel, en Providencia. En 2024 recibió una citación para ir a declarar como imputado, pero no por temas de narcotráfico, sino por una investigación de corrupción que había remecido a Chile: el caso Audio. Nunca había estado en una situación similar. Su hoja de vida estaba limpia.
Era el 10 de mayo y estaba nervioso. Sabía que no podía ocultar nada. Las pesquisas del equipo policial ya habían detectado que la abogada Leonarda Villalobos–por solicitud de Luis Hermosilla y los hermanos Sauer–había infiltrado el Servicio de Impuestos Internos para hacer y deshacer fiscalizaciones tributarias pagando coimas.
Por lo menos así lo dejó entrever el polémico audio que había grabado Villalobos en la oficina del influyente abogado en Vitacura, un año antes:
“Necesitamos una caja, una caja negra, porque parte importante de esa wea se arregla con platas que se pasan así. Y se pasan en un sobre. De hecho, ya tenemos la cagá, porque estamos atrasados y pasa por los mismos weones, yo no los conozco, que pasan, que están en el Servicio (SII)”, le detalló Hermosilla a Sauer para arreglar el torbellino de deudas y evasión de impuestos que tenía con su amplia malla societaria que involucraba millones de dólares.
Al llegar, cerca de las 11 horas, lo estaba esperando el equipo investigativo completo: el fiscal Miguel Ángel Orellana, el comandante Pablo Toledo y el teniente Matías Orellana, quien tomó la declaración. Todos sabían que su testimonio como funcionario de Impuestos Internos amarraba el caso por completo enfocado en la línea del cohecho. Lo que confesara validaba el audio como prueba.

Y así fue. Mejías, con 27 años en ese momento, iba con la decisión de contar la verdad:
“Si no me equivoco, conocí a la Sra. Leonarda en el año 2021 en sucursal Santiago Oriente, atendiéndose en los diferentes módulos habitualmente, por su cordialidad la saludaba cada vez que la veía, se le atendía como a cualquier persona”, explicó a los policías.
El contador reveló que el acercamiento directo entre ambos partió los primeros días de 2023.
“Comenzamos a interactuar más llegando a mantener conversaciones más extensas. En su oportunidad le conté sobre lo sucedido con mi hija y que mantenía problemas económicos, a su vez le solicité su número telefónico para poder contactarme con ella”, contó Mejías.
Así, esas comunicaciones pasaron a efectuarse de manera constante por chats de whatsapp.
“Leonarda me comenzó a solicitar información sobre contribuyentes, para saber si esos clientes mantenían situaciones tributarias pendientes, yo le entrega esta información, y le indicaba que trámites debían realizar estas empresas para su regularización (…) a cambio de estas gestiones ella me realizaba pagos mediante transferencias electrónicas de dinero”, reconoció el funcionario público, quien aceptó haber recibido más de $13 millones entre coimas y dinero para las gestiones de las empresas de los hermanos Daniel y Ariel Sauer.
Tras cuatro horas de interrogatorio, Patricio Mejías no se guardó nada. Su última palabra en el cuartel policial fue un respiro y alivio. Un desahogo. Al fiscal Orellana le dijo que nunca imaginó en qué red estaba involucrado y que se “asustó” mucho cuando vio su nombre en los medios de comunicación.
Incluso, le reveló que de inmediato le escribió a Leonarda para preguntarle qué estaba pasando.
“La embarrada”, le escribió escuetamente. Nunca más hablaron.
Buen alumno, combinó sus estudios universitarios trabajando en el retail y recién empezaba su carrera en Impuestos Internos
Patricio Mejías siempre mantuvo un bajo perfil. Casi nadie lo identificaba cuando llegaba al Centro de Justicia para participar de las formalizaciones o revisiones de cautelares.
Se crió en San Bernardo y nunca se metió en líos. Ni en el barrio ni en el colegio. Este año, el 21 de septiembre, cumple 30 años.
Si bien su decisión siempre fue colaborar con la investigación, “este error o irregularidad”–como lo define–le hizo pagar un precio alto. No sólo lo sacó del Servicio de Impuestos Internos, donde había llegado en 2018. También recibió un duro reproche familiar de sus padres Patricio y María Teresa, además de su pareja, con quien convive hace más de cuatro años. Pero fiel a su ambiente familiar, hubo perdón y hoy intenta su reconstrucción como contador.
Decir la verdad desde un primer momento allanó la negociación con la Fiscalía Oriente para acordar un juicio abreviado: el 24 de noviembre de 2025 fue condenado a cuatro años de libertad vigilada por el delito de cohecho. Además, de recibir una multa por $9 millones.
Esto también le permitió recuperar su libertad, pues había estado varios meses con la medida de arresto domiciliario en su casa en San Bernardo tras la formalización en agosto de 2024.
El 13 de abril pasado, Gendarmería ingresó el primer informe de seguimiento de Patricio Mejías en el Cuarto Juzgado de Garantía. En el escrito, al que tuvo acceso de The Clinic, se detalló el plan de intervención que se aplicará sobre el exfuncionario del SII para evitar que cometa nuevos delitos.

Así, las conversaciones y entrevistas con el condenado, permitieron a los psicólogos abrir la vida de Mejías, la cual siempre mantuvo con varios candados. Desde su entorno comentaron que nunca aceptó una entrevista y que en las reuniones con su equipo legal siempre mostró un bajo perfil.
El relató que confeccionó Gendarmería fue armado con información que aportó la madre del contador, quien participó de varias conversaciones con los especialistas. Lo que permitió al equipo de rehabilitación certificar que la versión de Patricio haya sido real y coherente.
Para partir, comprobaron que nunca estuvo involucrado en temas delictuales. Su visita al cuartel del OS.7 de Carabineros en mayo de 2024 fue su primera vez.
El contador y su madre aseguraron que fue un alumno destacado. En la básica y enseñanza media tuvo un buen promedio y excelente conducta. “Nunca habría sido suspendido o expulsado del colegio”, se lee en el documento judicial.
Estudió en un colegio técnico, en el que tuvo que realizar una práctica para graduarse como contador. Profesión que especializó con el grado de auditor al titularse del DUOC en 2019.
Ese camino reunió esfuerzo. Cuando cursaba segundo medio tuvo que comenzar a trabajar para ayudar a su familia. Después del colegio se iba a algunos supermercados de San Bernardo, donde ejercía como empaquetador. Y en los veranos, en vez de irse de vacaciones, se iba al campo a trabajar como temporero.
“También cursando estudios superiores habría trabajado como vendedor en retail por seis meses y otros tres como asistente administrativo”, se detalla en el informe de Gendarmería.
Ese ímpetu tuvo premio. A los pocos meses de titularse como profesional postuló al Servicio de Impuestos Internos para tomar algunos reemplazos. Pasó por entrevistas y controles sin ningún problema, iniciando “pasantías” por las unidades de Santiago Centro y Maipú, en las áreas de timbraje y atención de clientes en el mesón.
En 2019 postuló a un cargo administrativo y obtuvo el puesto con una contrata por un sueldo bruto de $1,2 millones. Fue derivado a la oficina Santiago Oriente. Un buen lugar, pues en ese edificio es donde se fiscaliza a las mayores fortunas de Chile.
Su trabajo apuntaba a evaluar los términos de giro y posesiones efectivas.
Fue en ese momento en que conoció a Leonarda Villalobos. La veía siempre y se saludaban.
Pero antes de que la abogada lo “fichara” para sus intereses, la imputada intentó hacer lo mismo con una alta funcionaria: Bárbara Mishkin, quien fue jefa de Patricio Mejías en 2022. Así lo detalló la administradora pública en su declaración ante el Ministerio Público. Reveló que Villalobos llegaba con galletas a la oficina, acción que le manifestaba que no era correcta.
“Leonarda me hablaba por whatsapp, no sé cómo llegó a él, dentro de las conversaciones ella me consultó por diversos casos, mis respuestas eran sobre el estado de los casos, y el tiempo que les quedaba. Nunca entregué información, nunca le mandé pantallazos del sistema ni nada por el estilo”, sostuvo la funcionaria del SII, que incluso recordó que otra forma de acoso de la abogada fue enviarle una pistola de agua de regalo para su hijo a su domicilio. “No sé cómo consiguió mi dirección y le dije que no debía hacerlo y me respondía que era un engañito”, reveló en su interrogatorio de julio de 2024.
Su vida familiar: el talón de aquiles de Mejías que lo llevó a las coimas
Leonarda Villalobos al no “doblegar” a la alta funcionaria de Impuestos Internos vio una puerta de acceso en Patricio Mejías, quien en 2023 no pasaba por un buen momento anímico. Su pareja había tenido un problema médico y eso generó una deuda económica. En otras palabras, el contador estaba vulnerable.
Su familia era su punto sensible. También su lugar de protección. Así lo formaron sus padres, con quienes tiene una relación fuerte. A Gendarmería comentó que mantiene buenos recuerdos de su niñez, pues fueron cariñosos y preocupados por él y su hermano menor, inculcando valores y la rigidez necesaria para salir adelante y enfrentar las adversidades de la vida.
Pero el estrés y la angustia sobrepasaron esa enseñanza de la familia Mejías Esparza. Estos problemas fueron conocidos por Leonarda Villalobos y ella lo aprovechó. Intercambiaron celulares y las solicitudes, preguntas y acciones indebidas no pararon por unos seis meses.
“La información que levantaba de las empresas a petición de María Leonarda, la extraía del sistema y se le enviaba a o entregaba de manera inmediata a ella, no dejando copia de nada”, confesó Mejías al Ministerio Público.

Lo que no sabía Patricio o no recordó, es que el Sistema Integrado de Información del Contribuyente (SICT) del SII–plataforma que tienen acceso todos los funcionarios–dejó huella de todos sus movimientos. Según la investigación, Mejías revisó 982 veces las empresas solicitadas por Villalobos, destacando todas las mallas societarias de los hermanos Sauer, los hermanos Jalaff y las propias de Leonarda y su marido.
“Debido a su amabilidad y eficiencia que incluyó que me asesorara más allá de su horario laboral, me generó que le compensara por su tiempo y dedicación”, fue la justificación que entregó la abogada Villalobos, ante los fiscales, la autora de la grabación del audio.
Pero no fue todo. En este intenso proceso de corrupción, Leonarda también le solicitó revisar dos sociedades ligadas a Tonka Tomicic.
“Luis Hermosilla actuando de intermediario entre Tonka Tomicic y la coimputada Villalobos, le envió una foto del comprobante de depósito en efectivo realizado ese día por su cliente, por un monto de $2.000.000; días más tarde, nuevamente en su rol de intermediario entre ambas, Hermosilla le envió a Villalobos una segunda foto de un comprobante de depósito en efectivo por un monto de $1.000.000, junto con la clave y RUT del contribuyente Diamond SpA, con el objeto de que esta se los proporcionara a Patricio Mejías para que realizara las acciones de acreditación de domicilio y modificación del correo electrónico de notificaciones”, se lee en la condena del exfuncionario de impuestos internos.
Patricio Mejías en sus entrevistas con Gendarmería reconoció las “irregularidades” que cometió y que nunca midió las consecuencias. Aunque puso matices: dijo que él sólo pasó estos documentos y que ha mantenido distancia del conocido que lo involucró, pero “que habrían muchas más personas involucradas” en esta red de filtraciones en el SII.
Antecedentes que el Ministerio Público habría descartado en medio de un caso que parece nunca acabar. En enero pasado, la Fiscalía Oriente había informado el cierre de la investigación con la acusación contra los principales involucrados. Entre ellos, Luis Hermosilla, a quien le pidió 14 años de cárcel y Leonarda Villalobos, que arriesga 18 años en prisión.
Sin embargo, el tribunal aceptó reabrir la causa para realizar 22 nuevas diligencias. Con todo, el juez instruyó un plazo de 90 días para la confección de esos informes, cuyo término dará inicio al esperado juicio oral del caso Audio.
Por mientras el contador Patricio Mejías volvió a vivir con sus padres en San Bernardo, donde fue recibido con su pareja, el hijo de ella de ocho años y su propio retoño de dos. Juega fútbol una vez por semana y mantiene visitas constantes con cuatro amigos de infancia, cuyo scanner de gendarmería, no vieron–por ahora–mayores riesgos de mantener esas relaciones.
Al no poder conseguir un trabajo de auditor, optó por el reparto a domicilio para supermercados y hace unos meses consiguió ingresar a una empresa como conductor de reparto.
Un escenario que no le molesta, pues desde temprana edad ha tenido que remar fuerte para salir adelante. Una posición que no le molesta y mantendrá para borrar este complicado capítulo de mentiras, intrigas y errores de su corta vida.



