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Poder

21 de Septiembre de 2011

“Pensé que al separarlo de su cargo de párroco sus conductas abusivas iban a cesar”

El pasado 13 de julio la ministra Jéssica González se constituyó en el domicilio del Monseñor Francisco Javier Errázuriz Ossa para tomarle declaración en el caso Karadima. Su testimonio era relevante, ya que de sus palabras se podría colegir si efectivamente actuó de forma proactiva para que se investigaran las denuncias contra el párroco de […]

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El pasado 13 de julio la ministra Jéssica González se constituyó en el domicilio del Monseñor Francisco Javier Errázuriz Ossa para tomarle declaración en el caso Karadima. Su testimonio era relevante, ya que de sus palabras se podría colegir si efectivamente actuó de forma proactiva para que se investigaran las denuncias contra el párroco de la iglesia El Bosque o bien se confirmaban las versiones de los denunciantes respecto a un supuesto encubrimiento.

En cuatro páginas, el sacerdote y ex jefe de la iglesia católica en Chile, luego de ser sucedido por su homólogo Ricardo Ezzati, defendió a brazo partido su comportamiento como superior jerárquico
para que se indagara canónicamente -a través del Promotor de Justicia- las denuncias de abuso en contra del párroco de la iglesia El Bosque, Fernando Karadima.

Reconoció que en un principio desconfió de los relatos de José Andrés Murillo y James Hamilton, pero que al mismo tiempo contactó a especialistas en moral y psicología de la iglesia para corroborar la veracidad de las denuncias, como también a sus cercanos para que dieran testimonio de su rectitud y moralidad.

Una de las afirmaciones que llaman la atención de parte del prelado en su declaración es que asegura que “pensó” que al separar a Karadima de su cargo como párroco de El Bosque, cesarían los abusos sexuales, luego que le hiciera saber a sus cercanos de las denuncias en contra del cura. Esto en 2006, momento en que la investigación había sido detenida.

Sin embargo, en otro de los párrafos de su declaración, dijo una fuente que conoció del testimonio, Errázuriz se contradice, señalando que la mentada “separación” del cargo o petición de renuncia, sólo la hizo basado en dos razones: la cantidad de años a cargo de la parroquia como también que había cumplido 75 años.

Errázuriz negó ante la magistrada que hubiera actuado como encubridor de los delitos de Karadima, tal como manifestó Hamilton. Indicó que fue él quien dio orden para que un juez del Opus Dei escuchara al denunciante sobre los abusos de que fue objeto, con la finalidad de que se anulara su matrimonio eclesiástico. Todo lo anterior ocurrió en 2004 y recién el año pasado se tomaron cartas formales, lo que derivó en una investigación y posterior sanción desde el Vaticano contra Karadima.

En su testimonio también Errázuriz asumió que paralizó la investigación contra Karadima en 2006 –detención que duró hasta 2009- y en varios pasajes revela desconocimiento de fechas y algunas situaciones, señalando no recordar detalles puntuales. Muy al estilo de Pinochet cuando fue interrogado.

Respecto a los dichos de Errázuriz, Karadima cobró también su venganza y lanzó un misil. En su declaración judicial, revelada por Ciper Chile, aseguró que el ex jefe eclesiástico pagó 500 millones para detener una publicación donde se lo acusaba de pedofilia.

Actualmente Karadima se encuentra en el convento de las Siervas de Jesús de la Caridad y se espera que el abogado querellante, Juan Pablo Hermosilla, solicite en las próximas semanas el procesamiento por abusos sexuales.

En el caso, la magistrada aún mantiene diligencias pendientes, entre ellas que el Vaticano le responda un exhorto internacional, donde solicitó una copia del expediente canónico que se le siguió a Karadima.

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