Johnny Herrera: “En este país por ser educado te catalogan de gay”

No le gustó lo que escribieron de él hace dos semanas en la Revista el Sábado. El título en la portada: “La redención de líder de la U. de Chile”. Johnny, sentado bajo la sombra de un día de sol insoportable, no quiere ser un redimido

-No me gusta eso de que sea una historia de terror que termina con un final feliz: la redención de Johnny Herrera. Como que hubo un tiempo de mierda y después todo es bueno.

-¿Cómo lo sientes, entonces?

-Yo lo siento como la historia de un futbolista normal que tuvo sus problemas como todo el mundo ha tenido: a todo el mundo se le muere un familiar, muchas familias tienen accidentes. Y pienso que soy uno más

La vida de uno más se resume -cortito- en nacer en Angol, 1981; crecer casi sin papá, ser regalón de la mamá, el menor de tres hijos, perder a un hermano a los once, venirse a los trece a jugar a Santiago, echar de menos, tener pocos amigos, querer ser el mejor arquero, jugar en la U, jugar en Corinthians, jugar en Everton, jugar en Audax, atropellar a una chica que muere inmediatamente, volver a jugar en la U, seguir teniendo pocos amigos, ganar la Sudamericana, ser el mejor, vivir con su mamá a los treinta años.

Y construir el personaje de alguien que lleva siempre-siempre-siempre la contra.

Aunque diga:

-Trato de evitar cualquier tipo de conflicto.

-Pero la imagen que hay de ti es justo lo contrario. Alguien que está en conflicto, que le dice “care chancho” a Borghi.

-Nunca le he dicho care chancho. Esa hueá no sé de donde lo sacaron. Cabeza de chancho sí. Jajaja. No, mentira. Lo que yo si he dicho, o sea hice público, es que acá adentro todo el mundo le decía: “guatón parrillero”. Cuando no había ningún seleccionado del equipo, estábamos haciendo una campaña espectacular y venía nómina, se comentó en el camarín: “Oye, ¿llamaron a alguien de la U a la selección?. No no llamaron a nadie”. Y fue: “Ah este guatón parrillero no llamó a nadie”, pero fue otro compañero que ahora está en la selección porque por haberlo hecho público yo, me la dan a mí. No le diría care de chancho tampoco. No soy tan desubicado.

-Pero si te llama, ¿conversarías con él?

-Tendría que haber una conversación porque hay muchos dimes y diretes que, por lo general, no son. A mi me llegan muchos comentarios de lo que pasa en la selección y .me imagino- a él también le deben llegar cosas que muchas veces dice la prensa. Ayer. por ejemplo salió en el diario -en Las Últimas Noticias- que yo había dicho que era el mejor de América, le preguntan a Bravo que qué opinaba y yo en ningún momento he dicho que soy el mejor de América, si no que trabajo para ser el mejor. Y eso para mí, y para cualquier deportista, debe ser la meta porque si no sería un mediocre, un perdedor.

-Entonces los conflictos los arma la prensa. ¿Tú, blanca paloma?

-Bueno, es cierto: muchas veces de adrede he respondido pero en general me atengo a las consecuencias. Por eso hablo poco en la prensa, también, no sé si te hai dado cuenta. Porque cuando hablo queda la cagá, porque en este país de mierda nadie dice la verdad. No sé, si vai a un programa de fútbol te preguntan quién va a pasar a la final y dicen: “Es que Colo Colo tiene algo que decir”. Mentiraa, hueón: Cobreloa le va a volar la raja a Colo Colo. No fue tan así por a b o c motivo pero somos un país mediocre, somos sumisos y pienso -no pienso, estoy seguro- que por lo mismo no le hemos ganado a nadie a nivel de selección.

-A ver….

-Muchas veces se dejan de lado los rendimientos y llaman a los que son políticamente más correctos, que no le puedan hacer ni bien ni mal a un plantel.

-Y tú prefieres seguir siendo así y que no te llamen…

-Absolutamente. Ya no voy a cambiar. Tengo treinta años, aunque parezca de 25, y no voy a cambiar ni a palos.

-¿Nunca has pensado quedarte más piola para que te llamen?

-Nunca.

-¿Por qué?

-Me da exactamente lo mismo. Sería poco consecuente con lo que he sido toda mi vida. De siempre fui confrontacional, o sea de ir y aclarar las cosas al toque. Fui medio peleador. Me pegaron una vez cuando chico y después no perdí más. Me acuerdo que mi mamá me dijo: si tenís que pelear, pelea, porque más abajo de la tierra no vai a pasar.

Su mamá le dijo que peleara. Su mamá siempre estuvo. Su mamá supo estar sin el papá de Johnny.

-Yo no tuve a mi papá porque mi mamá lo echó cagando porque era fresco, cachai.

-¿Con las minas? O le barseaba plata…

-No no. Tenía buena situación porque era camionero. Mi mamá lo echó porque siempre fue autosuficente. Mi mamá hacia caja -no pongai esto sí- y me llevaba la plata y yo la contaba. Me sentía Tío Rico. Tenia diez años y contaba todos los billetes

-¿Por qué no puedo ponerlo?

-O ponlo. Me da lo mismo. Me acuerdo que tenía una bolsita en un chanchito donde echaba los billetes grandes. Estaba debajo de la caja.

-¿A tu viejo lo echaste de menos?

-Mi papá me siguió yendo a ver después. Pero, antes, nunca se radicó definitivamente en Angol. Tenía su casa, su lugar, en otro lado. Además viaja en el camión, estaba todo el día fuera, nunca fue un padre totalmente presente.

-No me dijiste por qué era fresco…

-Mi mamá dice que es como yo. Jajaja.

-¿Cómo es eso?

-Medio desordenado.

-Por decirlo así.

-Por decirlo de buena forma. Me junté con mi papá el -mi papá tiene setenta- en Angol, el año pasado. Y conversamos. Había tenido un accidente: se le había caído una grúa y le cortó los dos tendones. Estuvo un año con yeso, pierna extendida completa. La vio media peluda. Y yo le pregunto: ¿Oye, papá, y cuándo se te quitaron las ganas de huevear? Y me dice: “La verdad, cuando tuve el accidente”. Y lo había tenido hace dos años atrás. No sé. Yo pensé que iba a decir: “Cuando tuve a mi otro hijo, cuando tuve a mi nieto”. Pero no: “Cuando tuve el accidente”. Así que a mí me queda más que la mierda.

-Yo me preguntaba cómo te las arreglarías para tirar con tu mamá ahí, viviendo contigo…

-Jajaja. No las llevo para la casa.

-¿Y dónde, entonces?

-Paso solo, paso solo. Está lleno de moteles. Me los conozco todos.

Pluma Pluma gay

-Al guglear “Johnny Herrera” lo primero que se autocompleta es “gay”…¿de dónde vienen esos rumores?

-Lo que pasa es que en este país por ser educado te catalogan de gay po, hueón. Es simple: o es maricón o es ladrón, si tenís plata.

-¿Tú dices por ser un futbolista que parece más educado que el promedio?

-No te digo que más educado que el promedio. Pero es lo que me han dicho, si preguntai, es lo que me han dicho. Y me dicen: obviamente que te dicen porque hablai de corrido

-¿Y te molesta?

-Dicen tanta hueá de mí que una más o una menos me da exactamente lo mismo.

-¿Piensas, a lo Paredes, que no tienen que haber gays en el fútbol?

-No sé como se tomaría. Es que el camarin es muy machista. Gracias a Dios no me ha tocado convivir con gente tan intransigente, cachai. que si llegase un hueón que saliera del closet le pegarian la patada en la raja. Igual no sé como sería en el camarín de la U. Creo que lo huevearÍan harto sí.

-Pero qué, ¿no ha habido nunca un gay?

-Futbolista que se la coma, como se dice en el fútbol, no…

-Pero si en todos lados hay gays.

-En todos lados pero, como te digo, el camarín es sumamente machista machista.

-Si eres gay la haces piola...

-Claro. Puede que haya habido en un minuto. No sé si hay algún lugar en el fútbol un tipo que lo reconozca.

-¿Eres homofóbico?

-Yo soy un poquito reacio. A las locas soy un poquito reacio porque también sé que soy gusto de gay: grande, musculoso

-¿Te jotean?

-Alguna vez me han hueveado y tenís que parar el carro altiro, si no te suben al columpio. Pero si el hueón es bien portado y reservado, habrá que darle un lugar en nuestra sociedad.

-¿A qué te refieres con loca?

-Loca, po. No sé: nosotros nos duchamos todos desnudos, andamos el noventa por ciento del tiempo en el camarín desnudos y que te anden mirando el paquete, que te digan: “Oye, tenís la media cuestión”.

-¿Te ha pasado eso?

-Qué.

-Que te anden mirando el paquete.

-Nooo po. Pero si el tipo se porta de esa forma, obviamente le pegai una patá en la raja y lo echai cagando del camarín.

El lugar común dice que los chicos rudos esconden fragilidad. Que los chicos rudos esconden sufrimiento. Johnny sabe algo de eso: tenía once, estaba hospitalizado y le contaban que su hermano mayor se había muerto en un accidente de auto.

-Fue horrible, si era mi hermano mayor, era regalón pa`l pico. Él me estaba enseñando a andar en moto a los once años. No se supera. Tenis que aprender a convivir con eso. No sé si hay perdido algun familiar tú.

-Una tía, de cáncer.

-Pero es esperable. Tu hermano de 25 años, en la flor de la vida, va y no vuelve porque chocó. Es cuático. Tenis que ser muy fuerte para sobrellevarlo

-Tú te vas para adentro cuando te pasan cosas así…

-Es que yo me hice autista por mi condición de haberme venido a vivir a Santiago a los trece años. Me vine a una pensión en Estación Central y no fue fácil. Hubo un minuto en el que me quería volver a Angol porque era regalón pa`l pico, regalón de mi casa. Acá tuve compañeros, a muchos los iba echando, nunca me quedé con amigos. Un amigo para mí es un perro-perro y de esos tengo dos en la vida. Conocidos, tengo muchos porque en el fútbol es muy difícil hacerse amigos: te vai cambiando de equipo, te vai yendo de ciudad. El futbolista es lo que lo rodea a él y sería. Esa es la personalidad que se me fue forjando.

Otro momento duro para el chico rudo, pero desde el otro lado: 20 de diciembre, 2009, madrugada, atropella a Macarena Casassus. Macarena muere ahí mismo. Johnny pasa dos semanas sin entrenar, pensando esto:

-Me costó asimilar si realmente me había sucedido a mi. Estuve varios días pensando que era un sueño -una pesadilla- y quería despertar pronto. No encontraba una explicación de por qué me había pasado a mi. Para mala pata mía, soy un personaje público y créeme que me cuesta asimilarlo. Si yo fuera el tipo más normal del mundo, que no lo conoce nadie, sería más feliz. Pero no. En algún minuto iba a tener que salir a reencontrarme con todo el entorno. Y el hincha es cruel. De hecho me tocó pasarlo mal algunos partidos…

-Cuando te gritan.

-Obvio. Me acuerdo que el partido con Unión fue cuático porque uno escucha todo. Uno escucha todo todo todo. Desde el hueón que te grita maricón hasta el hueón que te grita que te comiste la mina. Todo. Y uno tiene que absorber todo eso. Yo sabía con lo que me iba a encontrar, yo sabía como tenía que reaccionar pero no podía pedir que reaccionaran de alguna forma mis compañeros. Una de los pocos compañeros del fútbol al que considero amigo es al Pato Toledo, que fue entrenador mío. Yo le miraba la cara a él: de angustia, de ganas de pasar la reja y agarrar a esos hueones. Tenía los ojos medios llorosos y todo. Y eso a mí me coló.

-¿Cómo haces para bloquear lo que te dice la gente?

-El mismo fútbol me ayudó en eso. Al principio no lo pasé bien. Cuando disputaba el puesto con Vargas él tenía más de 34, 35 años, era un tipo con experiencia y yo estaba recién empezando. Tener que pelear el puesto con él, tener un entrenador que no siempre -entrecomillas- toma las mejores decisiones, me hizo realmente duro. Me costó . Tuve un brote de acné por estrés. Imagínate: 18, 20 años. Siempre fui bien educadito, pero no tenía los argumentos, no estaba preparado para lidiar con esa carga. Y tampoco nunca tuve alguien en mi vida, me refiero un futbolista mayor que me orientara en ese aspecto. Producto de eso mismo me hizo la piel de chancho.

-Y qué se siente exactamente cuando te gritan.

-Yo siempre he dicho que enojado juego mejor. Mis mejores partidos es cuando juego al límite, cuando quiero gritar un gol con todo a los conchesumadre.

-Mejor que te griten, entonces

-Mejor que me griten los hueones. Que me sigan gritando.

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