Johnny Herrera y la crisis de Azul Azul: “Si tiene que quedar la cagada en la U para que después se hagan bien las cosas, que pase nomás”
El histórico referente azul divide hoy su vida entre Santiago y Reñaca. Tras su retiro profesional se integró a TNT Sports, donde desde hace cinco años es panelista estable. Hace pocas semanas renovó contrato por dos años más, algo que incluso lo sorprendió, considerando que sus roces y comentarios —fieles a su personalidad confrontacional— le han significado suspensiones en pantalla. Dice que nunca le gustó la televisión y que tampoco espera quedarse ahí para siempre, aunque por ahora disfruta el trabajo. En la semana posterior al aniversario de Universidad de Chile y en medio de una crisis institucional que mantiene a la sociedad anónima bajo la lupa de la justicia, el excapitán aborda el complejo presente del club y asegura que, ante un eventual remate de acciones, espera que el equipo quede en buenas manos.
Sigue a The Clinic en Google News Por Felipe Betancour 30 de Mayo de 2026
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Johnny Herrera no sabe dónde está la camiseta con la que levantó la Copa Sudamericana con Universidad de Chile en 2011. Tampoco dónde quedaron las camisetas de la Selección Chilena del Mundial de 2014. El exarquero cuenta que regaló casi todo y que lo poco que logró rescatar su madre en el último cambio de casa terminó en Angol. La razón —explica Herrera— es la nostalgia que le provocan esos objetos.
Ya han pasado cinco años desde su retiro profesional, una carrera marcada por los títulos conseguidos con Universidad de Chile y también con Everton. Su paso por el equipo de la Región de Valparaíso no solo le dejó un sabroso campeonato ganado frente a Colo-Colo, sino también el cariño por una ciudad de la que se declara enamorado y en la que decidió quedarse a vivir, dentro de lo que le permite su trabajo en Santiago. Para eso también tiene su refugio en el sector oriente de la capital.
Es jueves por la noche y, tras esta entrevista, Herrera debe partir al edificio de Machasa para una edición especial de “Todos Somos Técnicos”, de TNT Sports, luego del triunfo de Universidad Católica en Copa Libertadores. El programa, una mezcla de análisis futbolero y humor de doble sentido, es el espacio más “viralizable” del canal. Los chistes de Toby Vega forman parte habitual de esos clips, al igual que las opiniones sin filtro de Herrera: defendiendo a Universidad de Chile, criticando a la ANFP o entregando detalles de la interna que hoy sacude al club de sus amores, tras el destape del caso Sartor y la posible vinculación de Victoriano Cerda y Patricio Kiblinsky con la propiedad del club, una trama que mantiene a la justicia investigando la venta de acciones de Azul Azul.
“Tristemente, la U está deambulando en una nube de incertidumbre. No se sabe qué va a pasar, si se van a mantener los mismos dirigentes o si van a cambiar los dueños. Es un tema legal bien amplio, pero a los que estamos en la interna, que regularmente estamos al tanto de las noticias y seguimos en contacto con gente de la U, realmente no nos sorprende. Esta amistad que tiene la U con Huachipato y Ñublense se sabía hace rato. Una lata que nunca quisieran admitirlo”, dice el arquero sobre la actualidad dirgencial del club.
Para el exjugador, la propiedad del club va más allá del rubro o los negocios de quienes estén detrás, aunque sí considera fundamental que exista un compromiso real con la institución.
“No tengo problema con que llegue gente involucrada en temas de factoring, préstamos o lo que sea, siempre y cuando le hagan un bien al equipo. Tampoco tengo problema con que la U sea de un representante, siempre y cuando ese representante quiera aportar al club”, señaló.
—¿Cómo ves el panorama de la U con todo la contingencia sobre Azul Azul y Michael Clark?
—Se dice que le pueden congelar activos a la U, por ejemplo. Se dice que pueden rematar de nuevo las acciones, que se las quiten a Clark, que Clark puede quedar preso sin ningún problema. Entonces, son tantas cosas las que están pasando por la testa de la U que hay una incertidumbre general, no solo para el hincha, sino también para la gente que trabaja en el fútbol.
—Luego del aniversario 99 del club, comienza el camino al centenario. Sin embargo, da la sensación de que hoy todo eso quedó en segundo plano por la crisis institucional que vive la U.
—Es difícil pensar en el centenario con todo lo que está pasando. La contingencia terminó por comerse el fútbol y también lo que puede ser una gran celebración para el club.
—Lo ideal sería no repetir los errores del centeniario de Colo-Colo.
—Mucha gente se rió de Colo Colo porque su centenario fue un desastre en lo futbolístico. Pero, aunque parezca paradójico, yo valoro la administración de Aníbal Mosa. Es una persona que da la cara y pone la plata de manera transparente. Todos saben cuál es su intención dentro del club y eso, al menos, genera claridad. Más allá de que el proyecto deportivo no haya resultado y de que Colo Colo hiciera una apuesta económica muy fuerte con los refuerzos, el club tiene un liderazgo visible. Incluso cuando las cosas salieron mal, hubo alguien que asumió la responsabilidad y empujó nuevamente el proyecto. En la U pasa todo lo contrario. No hay transparencia y eso es lo que genera más incertidumbre
—¿Cuánto afecta todo esto a los jugadores del plantel?
—Siempre afecta, compadre, siempre. Es como cuando uno era chico y escuchaba pelear a los papás en la casa: aunque no quieras, igual te termina golpeando. Hay jugadores que tienen contratos por dos o tres años, otros que recién vienen llegando y otros que están pensando en retirarse. Entonces, obviamente aparece la incertidumbre. Si todo esto explota, ¿qué pasa con sus contratos? Si le congelan los activos a la U, ¿qué pasa con toda la gente que trabaja ahí? Y no hablo solo de futbolistas, también de las tías, de la gente que lleva años trabajando en el club.
—¿Qué opina la gente que lleva años en el club?
—Yo sigo yendo al estadio y mi hijo es más fanático de la U que yo, incluso. Entonces uno conversa con la gente que sigue ahí y todos quieren que esto se aclare de una vez, que todo sea transparente. Y si tiene que quedar la cagada para que después se hagan bien las cosas, que pase nomás. La incertidumbre no la tiene solamente la gente que trabaja en el club, también los hinchas.
—Con todo lo que está pasando con Michael Clark y la posibilidad de que se rematen las acciones de Azul Azul, ¿qué te gustaría que ocurriera con el futuro del club?
—Me gustaría que las acciones terminaran en buen puerto. Hasta yo tengo acciones de la U, compré en su momento para sentir que tenía un pedacito del club y todavía las mantengo. Por eso, lo que más deseo es que lleguen a manos de gente que realmente ame a la U y quiera que al equipo le vaya bien.
No me gustaría que aparezcan inversionistas que solo busquen sacar provecho, hacer negocios con jugadores o llenar sus bolsillos a costa del club. Sé que es difícil encontrar gente así, pero todavía creo que existe. En su momento, por ejemplo, Carlos Heller quería genuinamente que a la U le fuera bien más allá de cualquier beneficio personal.
—¿Qué te parece que, a raíz de esta triangulación que hoy sale a la luz, se pongan en tela de juicio los partidos entre la U y clubes como Huachipato o Ñublense?
—Es difícil, porque yo todavía creo en la honestidad y en la nobleza del futbolista. Me cuesta pensar que un jugador entre a la cancha dispuesto a perder o a arreglar un partido. Además, la U perdió varios partidos con Huachipato y Ñublense de manera legítima. Pero sí creo que hubo muchas cosas raras desde otro lado.
—¿Cuáles?
—Por ejemplo, a mí desde Huachipato me habían comentado antes que Gustavo Álvarez ya estaba prácticamente listo en la U cuando todavía seguía peleando cosas importantes con Huachipato. Después le renuevan allá y le ponen una cláusula cercana al millón de dólares, algo que nunca había pasado. Entonces, ese tipo de situaciones son las que generan rabia y sospechas. Da la sensación de que muchas veces se terminaba favoreciendo a otros clubes y no a la U, mientras algunos hacían negocios o sacaban ganancias personales. Esos detalles son los que más molestan al hincha que vive el fútbol de verdad.
—Cada vez que hay una crisis en la U vuelve el tema del estadio. A esta altura ya parece meme.
—Soy como cabro de 15 años, igual me ilusiono. Ahora lo dijo el Presidente Kast y no sé si lo dijo en serio o en tono de broma. Obviamente, la gente de derecha le cree y la de izquierda no, pero ¿sabís qué? Igual me ilusiono. Lo mismo con lo del alcalde de Lampa. Es primera vez que escucho a un alcalde decir que quiere que llegue el estadio de la U a su comuna.
—Cuando estuviste dentro del club, ¿qué tan cerca estuvo realmente de hacerse el estadio?
—La U tuvo una maqueta hecha y había arquitectos trabajando en el proyecto. Cuando Carlos Heller tomó el control de Azul Azul, estuvo cerca de concretarse un terreno en el perímetro de Vespucio, pero finalmente no se pudo. Yo también tenía la información de que una petrolera importante quería poner la plata, pero eso también se cayó.
El arquero dice que prefiere creer eso si pone los paños fríos: no espera que el anuncio se haga de cara al centenario pero confía en que más adelante si puede concretarse. “Capaz que en unos años más esté Johnny Herrera trabajando ahí”, dice entre risas.
Herrera el panelista
Tras su llegada a TNT Sports, Johnny Herrera tenía una condición intransable: no trabajar los fines de semana. Después de 20 años de carrera jugando domingo tras domingo, quería aprovechar su etapa en televisión para pasar más tiempo junto a su hijo en su departamento de Reñaca. Por eso, generalmente no participa como comentarista en los partidos del fútbol nacional. Sin embargo, un ajuste programático en “Todos Somos Técnicos” ahora lo tiene trabajando también los domingos.

—¿Cómo terminaste llegando a TNT Sports? Porque tengo entendido que incluso todavía tenías ofertas para seguir jugando.
—Sí. De hecho, una de las razones por las que me retiré tuvo que ver con el desgaste que venía acumulando. Tito Fouillioux, que hoy es mi jefe directo, me fue a buscar cuando todavía estaba jugando y tenía opciones para seguir después de Everton. Incluso Roberto Sensini había peleado para que yo continuara en el club.
Pero yo venía medio desencantado. Me fui de la U peleado con dirigentes, después llego a Everton y me encuentro con problemas parecidos. Peleas por cosas básicas para mejorar el club. En Everton, por ejemplo, teníamos un gimnasio súper precario. Para hacer press banca había que amarrar pesas con elásticos. Y eso que el club pertenecía al Grupo Pachuca, donde uno pensaba que realmente iban a invertir. Pero muchas veces sentía que usaban al club solo para mover jugadores y después llevarlos a equipos más importantes para ellos.
Ya estaba cansado de pelear tanto. Ahí aparece TNT y me hace mucho sentido. Además, yo siempre fui ordenado con mis finanzas, estudié y me preparé para el retiro desde antes. Entonces, el tema económico nunca fue un problema.
—¿Pensanste que ibas a terminar en la televisión?
—No mucho. Yo tuve muchos problemas con periodistas cuando era futbolista. Incluso ofrecí combos más de alguna vez porque inventaban cosas. Me molestaba mucho eso de las ‘fuentes’. Hasta hoy escucho ‘según fuentes’ y me río.
Pero después llegué al canal y me encontré con un ambiente súper liviano. Estaban el ‘Gordo’ Vega, Claudio Borghi y varios más. Obviamente cada uno defiende sus posturas, pero siempre con buena onda. Al final me terminé sintiendo cómodo y ya llevo cinco años ahí. De hecho, este año me renovaron por dos años más.
—Aunque también has tenido algunos problemas por tus opiniones.
—Sí, me pasó que me mandan un par de días para la casa por algunos arrebatos o comentarios. Muchas veces por defender a la U o criticar a la ANFP. Después me explicaron ciertas cosas del canal y entendí que también hay códigos porque TNT tiene relación con la ANFP.
Pero igual yo soy así. Nunca tuve problemas en criticar a dirigentes, incluso a los de mis propios equipos. A veces publico cosas en redes y queda la cagá. Aunque tampoco han sido temas graves. Tengo buena relación con toda la gente del canal y el ambiente ahí es muy bueno.
—¿Te proyectas mucho tiempo más en televisión?
—No tanto. Me gustaría dedicarme más al tenis, viajar y pasar más tiempo con mi hijo. Estoy cómodo en televisión, pero tampoco me gusta demasiado la comodidad. En algún momento probablemente voy a querer emprender otra cosa. Por ahora me quedan dos años más de contrato y estoy súper bien.



