Puta. De chica yo era jarcor. Hasta los seis años me creía la más linda e inteligente del mundo. Después me creía la más inteligente no más, así que quería ser la mejor en arte, en lenguaje, en matemáticas, en todo todo todo y quería parecer humilde y sensible, pero POR SOBRE TODO -como buenapersonacompetitiva- quería ganar en los jueguitos de mesa y en los deportes.

Si empezaba a perder en el memorice, decía: “no juego más”. Si perdía en taca taca, decía que los culiaos ganaban porque hacían remolino. Si me volaban el hoyo en la Gran Capital, barría con la manito el tablero. Corría como demonio cuando jugaba basquetból. Corría como demonio cuando jugaba fútbol. Esquivaba como demonio la pelota cuando jugaba a las quemadas. Daba saltos de demonio cuando tenía que quemar a alguien en las naciones.

Pero -demonio entre demonios- cuando jugaba pinpón: sacaba como chinojaponés, remachaba como satanás y, si perdía, tiraba la paleta y chillaba -de nuevo- como chino japonés.

A los trece años dejé de creerme la más inteligente Entonces, me dio lo mismo todo. Dejé de correr como demonio, dejé lo chinojaponés y me puse muy reposada.

Hasta hoy.

Quiero ganar Sundance. M. Rivas -directora de la película- me dice: “Es como ganarse el Loto”. Yo pienso: pico, quiero ganar Sundance, quiero ganar Sundance. Hay una película del Brasil más o menos favorita así que miro el mapa brazilian y le tiro darditos porque QUIERO GANAR SUNDANCE.

Y si no gano, no me voy a hacer la muy futbolista diciendo que lo importante y lo bonito es bla bla, no voy a decir que ya me siento premiada por estar en un festival tan importante y la hueá la hueá, no voy a felicitar al contrincante, no voy a ser buena perdedora.

Si no gano, voy a tirarle la paleta y la pelota a quién sea.

Voy a gritar en chinojaponés.