“No me confundo: estoy con el gobierno, a diferencia de muchos que cacarean su adhesión y votan junto a la Concertación”

Fotos: Alejandro Olivares

A Jovino Novoa Vásquez, el hombre más poderoso de la UDI, cuando uno le pregunta sobre el 2011, empieza a enumerar las críticas que ha hecho a la conducción política del gobierno y a su sector. “Se gobierna sin convicciones, sin ideario claro”, dice.

¿No será que cuando uno llega al poder tiene que ceder y ser más pragmático?
-Cuando uno llega al poder tiene que ser más pragmático, sí. Pero no puedes gobernar sin una convicción. No puedes negociar si primero no tienes claro cuál es tu punto. No es razonable sentarse a negociar sin saber qué es lo que uno quiere.

Me acuerdo que Longueira dijo en una reunión de la UDI que la gente marchaba por Hidroaysén pero no sabía que lo hacía contra los políticos. El 2011 la gente estuvo en la calle marchando todo el año.
-Sí, pero no todas las marchas tienen el mismo sentido. Y los gobiernos tienen que considerar todos los intereses pero tienen que tomar una decisión, no sólo por la gente que está en la calle o por los twitter. Las redes sociales tienen mucho valor, pero en mi sector, que es Santiago poniente, que son miles y miles de casas de poblaciones, no veo a nadie twitteando. El twitter todavía es una elite. No desprecio a las elites, pero los gobernantes tienen que preocuparse de la gente que tiene capacidad de twittear y de los que no.

Pero efectivamente pasó algo en la calle.
-Pasó algo. Lo veo como un fenómeno real y mundial, que uno tiene que saber leer bien, interpretar y tener la capacidad de separar lo que es una aspiración real y posible de satisfacer de lo que es una manifestación…

¿Pasajera?
-No pasajera. Llamémosla de descontento antisistema, que puede no ser muy racional. El problema que puede haber es que en Europa y Estados Unidos a los indignados se les pasa la rabia y vuelven a trabajar y siguen preocupándose porque sus países crezcan y esos países siguen siendo desarrollados, y a lo mejor nosotros nos quedamos con los indignados y cambiamos el sistema democrático representativo por otro de democracia directa, tipo lo que hace Chávez en Venezuela o qué sé yo, y el sistema económico de libre mercado por un socialismo fracasado en el mundo. Hay que tener mucho cuidado, porque muchas veces en Chile vamos hacia un lado cuando el mundo viene de vuelta. Entonces, ojo con esto de los indignados. Uno tiene ver cuáles son las causas. Hay varias, bien específicas, que hay que combatir…

Andrés Chadwick decía que la demanda por igualdad se había expresado en este hito, en la educación. ¿Es eso lo que está de fondo?
-Hay varias cosas. Hay personas que se sienten abusadas, ya sea por el poder económico o el político o por el sistema que no les da satisfacción a sus aspiraciones legítimas.
La Polar, las farmacias coludidas.
-Claro. Es un fenómeno que pasa en todas partes del mundo: el consumidor está tomando conciencia de sus derechos. Y es algo que hay que solucionar. Pero cuando en el Senado veo a la Concertación entera que dice bueno, esto es culpa del sistema capitalista, y entonces hay que terminar con las AFP, con la salud privada, con las escuelas particulares subvencionadas, con todo; digo: momentito, ¿estoy oyendo el discurso fracasado en el mundo de hace 30, 40 años? ¿O me están proponiendo algo nuevo? No hay ninguna propuesta nueva. Uno tiene que tener claridad mental y coraje para decir separemos lo que es el fraude de La Polar de lo que es el sistema económico de libre mercado, no es equiparable. En educación, qué hay: un sistema que no está a la altura de las expectativas y que no produce una educación de buena calidad, y que no es capaz de superar las diferencias que hay al momento de nacer en Chile. Esto lo dice el presidente Piñera con mucha propiedad, cuando habla que la cuna de una persona no puede marcar su vida. Hay problemas de calidad y de endeudamiento, básicamente asociados a la educación superior, por la expansión gigantesca que ha habido. Y uno tiene que solucionar y atender eso. Y es lo que trató de hacer el gobierno, y en gran parte lo hizo, con mayores fondos para becas y, ahora, con renegociación de los morosos en los créditos universitarios; un proyecto para cambiar el CAE. Hay iniciativas. Pero uno de los puntos que habíamos criticado a la Concertación es que se gastaba y se gastaba plata y la calidad no mejoraba. En el gobierno, nos olvidamos un poco de enfrentar eso, porque me indigna cuando la dirigencia del Colegio de Profesores reclama contra la calidad de la educación como si ellos fueran espectadores, o cuando los rectores de las universidades marchan al frente de los que protestan, como si no tuvieran ninguna responsabilidad.

¿Pero es solamente un tema de mal uso de las platas, cree Ud.?
-Mal uso o un sistema de gobierno universitario poco adecuado.

Porque otro punto que estuvo en discusión fue el lucro, en las universidades.
-Pero evidentemente la ley dice que las universidades no pueden perseguir fines de lucro.

Estaban haciéndolo.
-Pero también hay que preguntar si es legítimo o no separar la actividad académica de la gestión, de la construcción, porque quién va a poner los 100 o 150 millones de dólares que cuesta construir una universidad, ponerlas en marcha.

Pero ese es un tema que la ley ya había definido.
-Pero el punto ahora es diferente: lo importante es que no hayan transferencias ilegítimas. Porque desgraciadamente en Chile no tenemos los benefactores que pueden donar cien millones de dólares para.

Pero también se cae en el negocio.
-Exactamente, pero ojo que el crecimiento tremendo de las personas que acceden a la educación superior no se dio en las universidades tradicionales, que siguen siendo el lugar donde va la elite, o los grupos más pudientes. No estoy defendiendo el sistema como perfecto ni mucho menos, pero me parece mucho más razonable que, por ejemplo, uno pueda decir que todas las operaciones entre una universidad y cualquier actividad que tenga alguna relación con la administración, tiene que hacerse a valores de mercado, transparentemente. Dado que de la universidad no pueden distribuirse utilidades, que los traspasos de fondos a quien es dueño de un edificio o a quien presta servicios administrativos, sean por el mismo monto que si el que presta ese servicio fuera un tercero. Esa es la forma de poder corregir el tema.

En la discusión del 2011, dio la impresión que el concepto del lucro podía llegar a homologarse a la Reforma Agraria. Que era un punto que no se podía tocar.
-No. Pasa que si uno demoniza el lucro, lo que está proponiendo es un sistema estatista. Porque no puede haber lucro en la salud, que es tan importante como la educación y no podrían haber clínicas privadas y los médicos tendrían que cobrar un arancel fijo, ojalá todos empleados del Estado y atendieran gratis. ¿Sabe por qué la gente no reclama por el lucro en la alimentación? Porque nos moriríamos todos de hambre. Eliminemos el lucro en la producción de alimentos, en la comercialización y tenemos el racionamiento que hay en los países socialistas, o en Venezuela o Cuba. No estamos hablando de academia, hablamos de cosas reales y yo desgraciadamente veo que temas que obviamente son discutibles, alguien tiene que salir a defenderlos.

¿Y ese alguien es la UDI?
-Claro.

LAS DOS DERECHAS
Hace un rato hablaba de Lavín en el 2005 y es cierto que entonces todo el mundo decía que iba a ganar y efectivamente hubo una fuerte confrontación política con él. Pero quien desbancó a Lavín se llamó Piñera.
-Porque ya estaba debilitado.

Pero fue Piñera.
-Claro.

Es imposible no ver constantemente que hay dos derechas, que no son muy conciliables. Uno, el proyecto UDI. Y el otro, RN, que se expresa en esta nueva derecha. O parte.
-Parte. Sí, ese es el problema. Es muy legítimo que puedan haber dos proyectos, pero a este gobierno lo elegimos los dos partidos. Entonces, desde el gobierno no se puede impulsar, o tolerar que se use el gobierno para favorecer un proyecto en desmedro del otro. Y si vemos la labor de la UDI en el Parlamento, en la sociedad, las poblaciones, las municipalidades, siempre estamos en primera línea de batalla, defendiendo este gobierno. Sería bueno que le preguntaran a los ministros cuando quieren sacar cosas en el Congreso, con quién hablan.

¿Con la UDI?
-Claro. Entonces, no me gusta que cuando se plantean las posturas de dos o tres senadores de RN que proponen hacer una alianza con la Concertación para pasarnos por el lado, no salga alguien del gobierno claramente a decir momentito. Lo han dicho, pero hubo que decirles, salir a reclamar. Yo sé que hay dos ideas de derecha. Ahora, tengo la impresión que los que han hecho crecer a la derecha hemos sido nosotros.

¿Los que llevaron al poder a Piñera?
-Hecho crecer a la derecha. Porque en Chile había tres tercios y el tercio más chico era la derecha. Y eso era hasta por ahí no más, porque Alessandri, que fue el súmmum, sacó el 32 o 33% y después tuvo que gobernar con los radicales; y el Partido Nacional, en el mejor de los tiempos, creo que llegó al 25%. Cuando vemos la elección parlamentaria, donde la coalición sacó un 45% o comunas como Concepción donde la Coca Van Rysselberghe saca el 60%, o Valparaíso, con el negro Castro, me digo: ¿quién ha hecho crecer a este sector?

Y también lo llevó a La Moneda.
-Y también… Pero hay que reconocer que el Presidente Piñera tuvo la habilidad política de, cuando vio a Joaquín Lavín débil, se montó y salió segundo y dejó tercero a Joaquín. Y, después, hizo una campaña buena -la Concertación estaba bastante desgastada- y ganó ese 2% o 3% marginal, que es lo que pudo haber definido. Pero oigo muchas veces a gente que dice que tenemos que gobernar para ese 2 o 3% porque si no vamos a achicarnos. Momentito, el problema es que se pueden quedar con ese 2 o 3% y no con el 47 o 45, que es la base. Y si uno mira las encuestas, podrían darse cuenta que hoy la base de apoyo al gobierno está harto más baja que el 40% sólido que logró tener la Alianza o la derecha en las parlamentarias.

Cuando habla de defensa de ideas en la UDI, esas ideas ¿incluyen hoy al pinochetismo?
-No. Eso es historia.

¿Ud. no se definiría como pinochetista?
-No, no, no. Y creo que un mérito que tuvo Pinochet en su gobierno fue que no trató de crear un partido político y un pinochetismo.

Hoy, mirando el 2012: Pinochet, dictadura o régimen militar, ¿qué ideas le despierta?
-Hay una condena clara a las violaciones a los derechos humanos, que las comparto. Y una apreciación injusta de lo que se hizo en materia económica y social.

¿Por qué injusta?
-Porque no se ha señalado que efectivamente Chile dio un salto y lideró muchas cosas en el mundo durante la época del gobierno militar. Reformas previsionales, apertura de la economía, cosas que por lo demás la Concertación continuó, si los tratados de libre comercio se firmaron casi todos durante sus gobiernos. No soy historiador, pero creo que ni siquiera inmediatamente después de terminado el gobierno militar tenía sentido hablar de pinochetismo. Algunos podrán haber querido.

Siempre hablaron, ustedes, de la defensa del legado.
-No tanto. Hemos sido partidarios de la institucionalidad del país. En materia política, el tema más importante ha sido el binominal, que valoramos por todos los méritos que tiene. Los sistemas electorales no son dogma pero sí tienen diseños y permiten objetivos. El binominal era para tener coaliciones fuertes e importantes en Chile y de hecho hay dos coaliciones importantes. Ha dado estabilidad, tiene defectos. Cuando se habla de cambiarlo, siempre pregunto cuál es la alternativa, qué diseño, qué objetivo. Se dice que queremos un sistema en que haya proporcionalidad y todos puedan estar representados en el Congreso. Ya, perfecto. ¿Cómo funciona eso en un régimen presidencial como el nuestro, es bueno o es malo? Uno de los expertos de la Concertación dijo que la proporcionalidad que proponen es una proporcionalidad moderada, entre 5 y 11 por distrito. Creo que eso puede significar un desincentivo completo a que haya alianzas, una fragmentación política fuerte y un parlamento con muy poca seriedad -creo que hoy tiene muy poca, pero puede tener menos todavía. Pero hagamos una discusión sobre alguna base.

Esa estabilidad, esa institución, que dejó Pinochet.
-No, no. La institucionalidad de Chile hoy es muy distinta a la del gobierno de Pinochet. Cuando defendemos la estabilidad, no lo hacemos mirando para atrás, porque eso es inmovilismo; lo hacemos mirando adelante. Chile es un país chico, de 15 millones. De repente llama la atención por qué se habla tanto de Chile en el mundo. Y una de las cosas que se reconocen es que hay estabilidad en las reglas del juego. Y me sorprendía mucho que los gobernantes de la Concertación salían a hablar maravillas de su país y decían que hay amplios consensos en materia política, social, económica, estabilidad, reglas del juego claras; pero acá decían que había que cambiar la Constitución, este sistema no sirve para nada. Entonces, no condice mucho el pulso con la orina.

Bueno, Piñera va ahora a las Naciones Unidas y dice que apoya al movimiento estudiantil, que le gusta, que es hermoso.
-Claro, que es hermoso. Lógico.

Tampoco calza el pulso con la orina.
-No, no calza. Y se lo hicieron ver.

La UDI.
-No, los propios estudiantes.

Y la UDI por su lado.
-Sí, lo que pasa es que cuando lo que el mundo ve del movimiento estudiantil era la violencia, no puede el Presidente de Chile decir que es hermoso. Tendría que explicarle a toda gente qué es lo que él encuentra hermoso y qué no. Pero todo el mundo este 2011, las imágenes de Chile que se vieron en TV fueron de violencia.

¿Sólo violencia?
-Sí.

También cosas masivas.
-También cosas masivas. Pero tú eres periodista. En las imágenes de televisión, una marcha -que hubo alguna, los fines de semana- que estaban muy bien, pero hubo muchas más tomas…

 

 

NOSOTROS Y PINOCHET
Pero estoy pensando en textos que hubo: el New York Times habló del “invierno chileno”. Pero quiero volver a algo que dijo: nunca le había escuchado una condena a las violaciones a los DD.HH. en tiempos de Pinochet.
-No, muy claro. Eso es muy claro.

¿Incluso habiendo sido funcionario del gobierno?
-Lo que pasa es que nosotros tomamos la opción de tratar de llevar el Gobierno Militar primero hacia su término, fijar plazos, hacia una institucionalidad mayor. Yo estuve entre el 79 y 82, los años en que logramos sacar adelante la Constitución, que limitó los poderes y fijó plazos. En esa época me criticaban por ser blando. Éramos “los blandos”. Si había gente que tenía problemas, recurrían más a nosotros; y a Jaime Guzmán recurrieron muchos. Entonces, no es extraño pero…

¿No debió haber sido la UDI más dura con los asesinatos, las torturas, las desapariciones?
-Lo que pasa es que pensamos que el año 78, cuando se dictó la Ley de Amnistía, se había hecho un cambio de hoja y en definitiva esas cosas no iban a seguir ocurriendo.

Pero no fue así.
-Durante bastante, durante unos años fue así.

Se lo pregunto porque una de las cosas que lo han marcado, que le han valido críticas, ha sido el caso Tucapel Jiménez.
-Pero resulta que en el caso de Tucapel Jiménez hubo todo un proceso judicial y está claro de dónde salió, está muy claro.

Eso en lo fáctico. Me refiero a lo político.
-Lo que pasa es que uno no puede ser un travesti político; uno asume responsabilidad política por lo bueno y por lo malo. Distinto es el aspecto ya francamente delictual o violatorio de los derechos humanos, donde si uno hubiera tenido alguna participación, u omisión culpable, tiene que responder hasta judicialmente.

Que fue la idea de la investigación que hizo el juez Muñoz.
-Que fue la idea y que obviamente no había nada.

Pero políticamente.
-Políticamente… Perdón, yo me he presentado a dos elecciones. En el tema político…

¿Ud. diría que la UDI hoy no es pinochetista?
-No.

¿Qué pasó? ¿Cuándo hubo ese quiebre con Pinochet?
-Si no es quiebre. El gobierno militar terminó. Terminó. Si Jaime Guzmán alguna influencia política grande tuvo, fue que impulsó una Constitución que a lo mejor no salió como él quería -porque Jaime era partidario de un segundo periodo más corto, no 8 años del 80 para adelante, que las elecciones fueran progresivas, de una cantidad de cosas. Pero al final si uno mira cómo se llegó a la democracia, se llegó a la democracia gracias a que el año 80 nosotros pudimos impulsar y lograr una nueva Constitución. Si no, a lo mejor hubiéramos llegado de muy mala forma, quizá con una nuevo quiebre en el país y con una cosa. Entonces…

¿Y en el período de los 90, cuando está preso Pinochet en Londres y la UDI se juega profundamente por él?
-Ahí nos jugamos porque consideramos que el juez Garzón no tenía ninguna competencia para intervenir en los asuntos chilenos y esa era nuestra defensa. El juez Garzón no lo está pasando bien hoy, porque hacía cosas que en realidad no le correspondían. Además, ojo, que cuando se dice que las violaciones a los DD.HH. pueden ser perseguidas en todas partes, está muy bien: ¿pero quiénes son los que tienen capacidad de hacerlo? Las grandes potencias. Vaya a ver si un juez de El Salvador u Honduras toma preso a un gringo por lo de Guantánamo. O sea, seamos realistas también. En ese momento teníamos la convicción muy fuerte que Chile tenía los suficientes mecanismos jurídicos para solucionar sus problemas. Y ese fue el planteamiento, por lo demás compartido por el gobierno de Frei, y por ministros y mucha gente. Eso es independiente del tema. Creo que realmente…

Una cosa es el principio político, ¿pero acompañar a Pinochet en sus cumpleaños, qué era? ¿Apoyo político? ¿Afecto?
-No, la parte política era la defensa. El principio de no territorialidad de la ley. Y también creo que eso se manifiesta defendiendo a la persona.

Le pregunto porque he escuchado después críticas de la familia Pinochet que decían que lo habían dejado solo.
-No. Eso no. Eso es explicable en la familia, pero creo que el propio Pinochet entendía muy bien que el rol de los partidos en democracia era preocuparse de la democracia, de las instituciones y vivir el momento. No me parece. Pero encuentro muy razonable que la familia pueda tener una sensación de ese tipo.

ADN UDI
Novoa dice que echa de menos cosas en la UDI. Pero que el partido se mantiene como antes. Tiene un ADN, explica, ininmutable.
¿Y cuál es ese ADN? En la prensa internacional los tachan de ultraderecha. Lo último que dijeron es que tenían secuestrado a Piñera. Hasta la comida en su casa, claro.
-Una cosa del ADN de la UDI es que no nos intimidamos por la caricaturización que se haga de nosotros. Siempre se ha dicho que somos un partido extremista, pero al final los gobiernos de la Concertación, cuando tenían que hacer las cosas en serio, recurrían a nosotros. Y creo que tenemos respeto dentro del ambiente político porque saben que decimos lo que pensamos, respetamos profundamente lo que piensen otros y los acuerdos. Otro ADN es que siendo partidarios de una economía social de mercado y teniendo un gran respeto por el mundo del emprendimiento, tenemos un contacto con el mundo popular muy fuerte. Y es un contacto real, no un contacto misionero. No vamos a hacer misiones a los sectores populares, a evangelizar; nos sentimos parte de, con nuestros dirigentes, tenemos una identificación de alma. Tenemos también -es quizá ahí donde echo de menos un repotenciamiento- un pensamiento, una posición. La palabra no es ideología, pero sí tenemos una estructura de ideas en lo económico, social, político. Y siempre hemos tratado de mantener la defensa de nuestras ideas a pesar que algunas veces puede no ser popular.

¿No son conservadores?
-Somos conservadores. No todos y no tan conservadores como nos pintan.

El requerimiento de Kast (al Tribunal Constitucional por la Píldora del Día Después) era conservador.
-Exactamente. Un grupo conservador y todo. Lo que pasa es que…

¿No todos son conservadores?
-No todos son conservadores. Uno puede ser conservador o puede ser liberal pero en ambos casos hay que ser tolerante. Y ese es el punto en que tenemos que trabajar, porque hay intolerancia conservadora, que es muy mala, y liberal que es igualmente mala.

La intolerancia es mala.
-Claro.

Ud. votó a favor del AVC.
-Tengo posiciones que no han sido de repente mayoritarias dentro de la UDI pero todos las respetan y yo respeto la de los demás. En estos temas valóricos, no sólo hay que tener tolerancia: hay que tener un respeto y un cuidado muy grandes, porque cuando uno habla de divorcio, de parejas del mismo sexo, de hijos nacidos fuera del matrimonio –ya hoy parece que esos son más que antes-, de hogares en que la madre es la única jefa de hogar, no estamos hablando de cosas que sean que esto está mal, que está bien. Son realidades humanas.

Claro, lo otro es hablar desde una convicción católica. En este caso, una convicción católica ultraortodoxa.
-Uno tiene que tener tolerancia. Y considerar que detrás de la postura que uno pueda tener, porque uno puede decir saben qué más a mí me gusta el matrimonio como forma normal…

No imponérselo al resto de la sociedad.
-Hasta podría decir, sabe creo que es bueno que el matrimonio sea indisoluble por veinte razones. Lo que no puedes hacer es actuar dando cátedra en temas morales, porque eso no es adecuado. Debes ser tolerante, tener respeto. En política uno no puede estar dependiendo de convicciones religiosas. Y eso en la UDI lo tenemos muy claro. Si cuando definimos a la UDI como un partido popular, por la libertad y de inspiración cristiana, la discusión sobre cómo decíamos que adheríamos a los principios de la civilización cristiana occidental duró meses. Porque lo que queríamos señalar era que somos partidarios de la visión occidental, de la cultura occidental cristiana, de los valores fundamentales de la persona, de los DD.HH. por supuesto, pero no queríamos que se nos confundiera con un partido confesional. Y hemos tratado de ser muy cuidadosos.

Y ha pasado.
-En muchas ocasiones nos han confundido.

Y han actuado como partido confesional.
-No creo. Como partido nunca, quizá algunas personas pueden haber…

La bancada firmando el requerimiento al TC contra la píldora del día después.
-Puede ser. Pero…

Pero por ejemplo, Ud: ¿matrimonio entre personas del mismo sexo?
-No, yo creo que el matrimonio como institución jurídica, debiera ser para personas de distinto sexo. Tiene una definición, un objeto…

Pero es una definición que se puede cambiar.
-Claro, lo que pasa es que el origen de la institución matrimonio está centrada en la procreación, en la familia. Y personas del mismo sexo, tienen otro tipo de relación.

Pero no es algo que le moleste.
-No. Las parejas de homosexuales no me molestan; lo que me molesta es que podría ser que lo que es jurídicamente el concepto se desvirtúe, porque al final cuando uno comienza a desvirtuar instituciones jurídicas, no sé, lo veo casi con una intencionalidad, no me parece.

“¿PARA QUÉ QUIEREN UNA NUEVA DERECHA?”
Para Novoa, los problemas empezaron a cristalizarse a fines del 2010, cuando Rodrigo Hinzpeter fue al cónclave de la UDI a decirles que uno de los proyectos de La Moneda era crear una “Nueva Derecha”. “Eso se lo fue a decir a la UDI, en su cara, lo que demuestra, digamos, poca finura política, por decirlo suave. Entonces, cuando uno ve que un gobierno que es elegido como una señal de cambio respecto de la Concertación que ha gobernado veinte años, y lo primero que se le ocurre a ese gobierno -al cual se le pide que debiera interpretar que el país no quería seguir con el gobierno de centroizquierda sino darle una oportunidad a la centroderecha, para que haga lo que sabe hacer-, es decir saben qué más, vamos a crear una nueva derecha acá”, cuenta.

La descripción que hace del ideario UDI, este partido no confesional, popular, no está muy distante de la que hizo el ministro Rodrigo Hinzpeter de la Nueva Derecha. ¿Por qué le molestó tanto? Una derecha moderna, respetuosa de los DD.HH…
-Entonces, ¿por qué hacen una nueva, si estamos nosotros?

¿Pero por qué les molesta tanto?
-Porque obviamente no es lo mismo que lo que planteábamos nosotros.

Cuáles son las diferencias.
-Desde luego, que no tiene el concepto de popular, que para nosotros es muy importante; que no dicen que son un partido de inspiración cristiana en el sentido que acabo de decir, y eso algo indica, las omisiones algo indican. Y porque los partidos políticos, además de doctrina, son praxis, acciones. Y yo vi en esa elaboración una cosa un poquito elitista.

¿En qué sentido?
-Al no considerar el aspecto popular, el trabajo de bases, la organización de cuadros, que es un poco parte de nuestro ADN. Lo miré como una cosa de…

¿De club?
-De una derecha más vinculada a la derecha más antigua de Chile.

Pero eso es por las carencias de la otra derecha. ¿Pero cuál es la derecha que tiene al frente la UDI?
-Tendría que explicarme alguien, porque a juzgar por lo que ha pasado en los últimos días, no hay una línea muy nítida.

Ahora, ustedes tampoco fueron nunca los piñeristas más entusiastas.
-Pero el movimiento se prueba andando. La UDI tomó la decisión de apoyar a Piñera en diciembre del 2009, no le pusimos condicionamientos, que nómbrame en este cargo, que esto. Lo que sí, teníamos un programa de gobierno en que coincidimos y desde ese punto de vista cuando se dice que este año va a ser el año de la reforma tributaria y el de las reformas políticas, nosotros planteamos que no era eso precisamente lo que teníamos en mente cuando aspirábamos a llegar al gobierno. Ni siquiera yo diría que era lo que tenía en mente el electorado cuando votó por Piñera.

Ahora, ¿qué tan unida está la UDI? Porque reforma tributaria y reformas políticas: Andrés Chadwick. Es su rol de ministro. Pero tiene ADN UDI.

-Los ministros tienen que estar en la línea que fije el gobierno, de eso no cabe la menor duda. Nosotros, el problema no lo tenemos con Andrés Chadwick; no lo tenemos con Pablo Longueira, digamos. No lo tenemos con ellos. Lo que nos preocupa es que por angas o por mangas, quiero ponerlo suave, no vemos una conducción política nítida y está en una estructura…

El Presidente y su ministro del Interior.
-Claro, hay una estructura del Presidente que es muy absorbente y el ministro del Interior, que en definitiva no ha logrado, no han logrado, ni siquiera ordenar… Si el día lunes comen en su casa y salen diciendo que tenemos a la Alianza ordenada, que nos vamos a poner de acuerdo…

Seguridad ciudadana, empleo.
-Eso fue en la comida con el Presidente, que dijeron que era Seguridad Ciudadana, empleo, todo lo que era más propio nuestro pero al día siguiente el Presidente dijo que no y vuelta atrás. Gran desorden. Lunes siguiente en la casa del ministro Hinzpeter: no, ya estamos de acuerdo que los partidos actúen en conjunto y en conjunto van a ver estos temas. No duró 48 horas el orden y aparece la directiva de RN con la DC. ¿A mí me van a decir que el Presidente, el gobierno, no tenía idea de eso?

Es imposible. ¿Esto es una máquina?
-No, no. No estoy acusando de máquina, ni mucho menos. Pero sí de impericia. Porque o sabían y no le dieron importancia; o no sabían y es peor. ¿Cierto? No hago juicios de valor.

Ud. planteó una cosa muy dura: que era con quién va a terminar gobernando este gobierno.
-No, no apunto al gobierno. Pero cuando aparecen senadores de RN y los independientes y la Concertación y dicen acá hay 24 votos para el cambio y de los 24, 20 son de la Concertación, entonces miro esta cosa y digo esto tiene una gravedad política, no es una declaración al voleo, acá hay gente que dice que el gobierno puede gobernar con un esquema distinto. Entiendo, desde luego porque no tenemos mayoría, que haya que tener acuerdo con la Concertación. Pero lo que no entiendo es que se gobierne con la Concertación más dos o tres, porque eso es cambiar el esquema. Lo que planteé es que no creo que el gobierno quiera ese esquema. Pero eso no lo tengo que decir yo: lo tiene que decir el gobierno.

Y el gobierno no lo dijo.
-Claro.

Y si el gobierno no lo dijo.
-Pero no… Porque esa cuestión es pan para hoy y hambre para mañana.

¿En este momento puede decir “nuestro gobierno”?
-Voté por él. Jejeje.

LA PELEA CON EL GOBIERNO
¿Qué posibilidades hay de una proyección de esta alianza a otro período?
-Es prematuro, o no conveniente, hablar de la proyección del gobierno a otro período sobre caliente con todo este asunto. Pero obviamente el próximo, nuestro próximo gobierno, debiera corregir estos defectos que me parece que pueden opacar lo muy bueno que se está haciendo en muchos otros aspectos de gestión. Este gobierno tiene una posibilidad enorme de tomar el problema que fue la educación y la movilización y transformarlo en una oportunidad y dar un salto adelante.

Para eso proponen una reforma tributaria y ustedes dicen que no.
-Lo que pasa es que primero están poniendo la reforma tributaria y hemos preguntado para qué quieren la plata y todavía no nos dicen. Y si se quiere para educación, podríamos sentarnos y conversar muchas alternativas. Pero primero definamos los objetivos. Para qué. Y cuánto se necesita. Y después vemos de dónde lo sacamos. Y nos podemos encontrar con grandes sorpresas.

O sea, ¿podrían estar abiertos a discutir una reforma tributaria?
-Podemos, no. Podemos estar abiertos a discutir otro tipo de cosas. Por ejemplo: si uno hace una reforma tributaria, le carga a la actual generación el costo de los beneficios que va a recibir la futura generación. Chile tiene la capacidad de juntar la plata que quiera para un proyecto educacional. Capacidad de endeudamiento casi ilimitada. ¿Qué pasa si hacemos un fondo grande para educación y se paga en 20 años más, cuando el país haya crecido y haya trabajo estable para todos? Pensar que aumentar los impuestos y que no haya efecto en el crecimiento, es bastante iluso. Pero pongamos los bueyes delante de la carreta y no al revés. Y no digan que no soy constructivo.

Usted ha dicho que la propuesta de RN y DC es poco seria (tonis les llamó). ¿Y la respuesta que ha tenido el gobierno? ¿Le parece seria?
-Creo que ha quedado claro que el gobierno no comparte ese acuerdo, por lo menos en la forma que se hizo.

¿Qué salida ve? ¿Es posible el orden con Hinzpeter en Interior?
-He sido crítico de la conducción política y eso obviamente implica una crítica al Presidente y al ministro del Interior, pero no me confundo: mi acción política está con el gobierno, no con la Concertación, a diferencia de muchos que cacarean su adhesión al gobierno y votan junto a la Concertación.

¿Cómo sale la derecha de esta crisis?
-La derecha tradicional buscaría aciertos cupulares, de salón. La derecha popular, trabajando en las bases. Creo que para la UDI esa debiera ser nuestra preocupación principal, no perder contacto con la realidad, no hacer girar al país en torno a los intereses de los políticos.

Usted deslizó la importancia de un candidato UDI en la próxima elección para “corregir” los desvíos. ¿Quién puede ser ese hombre?
-No quiero dar nombres, pero quiero ser muy enfático en señalar que nuestro candidato debe ser un genuino exponente de la derecha popular, no de la “nueva derecha”, tampoco de la derecha tradicional, respecto de la cual no hago ninguna descalificación, solo dejo constancia de que no somos lo mismo.

Si el candidato no es UDI el 2013, ¿sigue la Alianza?¿Hasta dónde aguanta la UDI en la Alianza y en el gobierno?
-Todavía falta que corra mucha agua bajo los puentes.

¿Algún comentario a las explicaciones de Carlos Larraín?

-Nuestra molestia no es por haber sido “bypaseados”. Es por la forma, actuar en temas políticos sin estar de acuerdo antes; y por el fondo, cambiar el sistema político y el sistema electoral.

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