La construcción del mall en Castro tiene a todos los amantes del diseño arquitectónica llorando a moco tendido cómo pudo ser posible que la mole de cemento se incrustara en la isla grande de Chiloé, pasándose por el aro la arquitectura de la zona. Pero el mal gusto no es exclusivo de los constructores del centro comercial y sin mucho esfuerzo se pueden encontrar bodrios a lo largo de la angosta franja. El Congreso en Valparaíso o el edificio corporativo de Codelco en Calama hablan por si solos.

Pero como a pesar de las protestas en Magallanes, Calama o Aysén muchos siguen creyendo que Santiago es Chile, les recordamos los adefesios que les han construido en sus narices. Aquí algunas de ellas.

Imago Mundi: El castillo de lujo que no fue

A mediados de la década de los noventa se comenzó a construir un megaproyecto inmobiliario en la avenida Colón. La propaganda del edificio hablaba de un “lugar soñado” junto a imágenes de lo que parecía un gran castillo. Hasta el nombre de edificio parecía sacado de un cuento de hadas: “Imago Mundi”.

La mole se presentaba como un proyecto de lujo lleno de comodidades: se ofrecía piscina, jacuzzi, lavandería, sala de juegos, estacionamientos, parque interior, una pajarera con aves exóticas y hasta un jardín infantil con resbalines incluidos.

Pero una vez terminado, el castillo resultó ser una masa de cemento con forma de torta de cumpleaños y cada vez que se habla de adefesios arquitectónicos, el edificio suele ser mencionado como el non plus ultra de la cochiná. A su favor -o no tanto pero atenuante como cuando nos alegra no ser los únicos en desgracia- tiene el triste hecho de que las casas que alguna vez flanquearon la avenida fueron demolidas para construir otra serie de bloques de edificios que de algún modo tapan su fealdad.

La Municipalidad de Las Condes

Es cierto que el antiguo edificio de la municipalidad era una casona colonial que representaba en buena forma ese prejuicio sobre Las Condes y lo patronal. Pero una casona colonial de comienzos del siglo XX, con un aire rústico, al menos tenía el mérito del valor patrimonial que la pecera que lo reemplazó sólo tendrá dentro de 150 años más.

Las antenas del cerro San Cristóbal:

Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Chile en 1987 se quejó por la presencia de tantas antenas al lado de la Virgen del Cerro San Cristóbal. Desde entonces se habló de la “Virgen de las antenas”. Inspirados por la voluntad casi divina del actual Santo, el arzobispado comenzó los trámites para retirar o al menos reducir el número de antenas. Sin embargo, se encontraron con un gran problema: el arriendo de las antenas significaba una importante fuente de ingresos para el Arzobispado.

La solución, inspirada en la Biblia, fue Salomónica: se agruparon las seis antenas en una sola gran torre. Esto dio paso a la creación de la gigantesca antena que puede ver en esta foto.

El mall de justicia

La reforma procesal penal trajo una serie de cambios a nuestro sistema judicial. El más notorio de ellos fue el paso de un sistema escrito a uno con audiencias orales y públicas que dejó obsoletos a buena parte de los antiguos edificios de justicia. Era necesario contar con amplios salones para albergar a los “espectadores” del juicio e incluso tener instalaciones especiales para la prensa en los procesos más mediáticos.

El emblema de toda está modernidad judicial, sería el Centro de Justicia de Santiago, el cual agrupa a los Tribunales de Justicia, al Ministerio Público y a la Defensoría Penal Pública. Sin escatimar en gastos, se efectuó una licitación en que participaron los mejores arquitectos del país. El resultado: una bosta. Se trata de un edificio desproporcionadamente grande para su entorno, con paredes de cemento, interminables ventanales y un techo superpuesto de fierros y madera. Ya sea viajando por la línea 2 del metro o en auto por la ruta norte sur, el comentario es el mismo: “mamá, entremos al mall”. Algunos lo logran. Algunos se quedan un buen rato.

Costanera Center: la coronta de cristal

Hace falta un Jumbo en providencia. Eso fue lo que pensaron los ejecutivos de Cencosud antes de concebir el proyecto más ambicioso de la compañía: el Costanera Center, donde se incrusta la Gran Torre Santiago de 70 pisos.

Con 300 metros de altura y visible desde buena parte de Santiago, el proyecto estrella del amiguito de Golborne, se parece más a una coronta de vidrio -por no decir otra cosa- que a un mega edificio de oficinas de lujo. De todas maneras, su calidad de bodrio se la gana también por la cochinada que es inyectarle miles de vehículos más a una calle sin tener obras de mitigación. Igual, con su capa de superhéroe al rescate, Golborne ya ha dicho que podría meterse la mano al bolsillo de los chilenos para ayudar al pobre de Horst Paulmann.

El vecino redondo de la Universidad de Chile

La casa central de la Universidad de Chile es uno de los edificios más tradicionales de la capital. Construido en 1872, se ha mantenido como un ejemplo monumental de un edificio universitario bien construido. Incluso los edificios que se han construido alrededor se han caracterizado por mantener una arquitectura sobria que no se pase por la raja esa armonía con olor a Andrés Bello.

Eso fue hasta finales de los años sesenta, cuando surgieron nuevas tendencias “vanguardistas”. Ejemplo de ello son los edificios redondos como el que se encuentra al costado de la Universidad de Chile y que emula (más mula que lo otro) al edificio de los estudios Universal en Hollywood.

Antenas-palmera o el pico en el ojo

Las antenas celulares son feas de por sí y (aunque algunos estudios lo contradigan) se sabe que vivir cerca de ellas puede traer problemas a la salud. Por eso es que (casi) nadie quiere tener una de estas antenas en su patio o al costado de su edificio. Pero las palmeras son otra cosa. Para el chileno no hay nada más TOP que tener una palmera en la casa. Es como estar en Miami Beach.

Pero la de la foto es una antena de telefonía celular… Las palmeras son la nueva forma de disfrazar lo que nadie quiere ver (pero no quiere dejar de usar). Estas palmeras están repartidas a lo largo de todo Santiago pero las que más llaman la atención, son algunas ubicadas en el patio de importantes casas en el sector de Los Dominicos.

Las Tres Torres: Inspiración Tolkiana

Ubicadas en Apoquindo con Zanzíbar Poniente, Tomás Moro con Fleming y Bilbao con Duqueco.

NO confundir con las dos torres del señor de los Anillos. Esas, tenían poderes mágicos y fueron construidas con mejor gusto que las que se encuentran en Santiago de Chile. En los años setenta, las cajas de ahorro ofrecían una gran cantidad de beneficios para sus afiliados. La caja de empleados particulares construyó tres gigantescos proyectos de varias Torres.

Estas fueron las torres de Tomás Moro con Fleming, Bilbao con Duqueco y Apoquindo con Zanzíbar Poniente. Cada conjunto se trata de tres o cuatro torres de 25 pisos cada una. Su fachada estaba compuesta originalmente de cemento desnudo. A lo largo de los años, la han intentado mejorar pintándolas de diversos colores, en especial con rosado. Pero el resultado sigue siendo el mismo: su fachada es horrible. Lo más curioso de estas torres, es su gran estacionamiento central al aire libre y una plaza sobre una parte de estos estacionamientos que conecta a los edificios para que los inquilinos puedan caminar de una torre a otra.

El crimen de Ñuñoa

No importa el diseño, no importa el color, no importa el lujo: las inmobiliarias hicieron mierda las casas de Ñuñoa para construir torres de edificios sin que la municipalidad dijera parelé.