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28 de Julio de 2026“Entre el cholguán y el plumavit”: La investigación chilena que combina hongos y bacterias para reemplazar al plástico en la construcción
En base a consorcios fúngico-bacterianos, el proyecto busca producir materiales de segunda generación aplicables a la construcción, embalaje y aislación térmica.
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¿Pueden hongos y bacterias trabajar en conjunto para producir materiales amigables con el medioambiente? ¿Pueden esos materiales usarse en la construcción, embalaje o aislación térmica? Una iniciativa liderada por el académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, Luis Larrondo, busca utilizar organismos vivos para producir biomateriales estructurales superiores a los conocidos hasta el momento en cuanto a diversidad funcional, escalabilidad y robustez.
En el proyecto participa también el académico Fernán Federici y cuenta con la colaboración de Francisco Chateau (Facultad de Diseño), la Dra. Alejandra Goity (iBio), y el arquitecto David Benjamin (Universidad de Columbia, EE.UU).
“Al alimentar al hongo con hidratos de carbono presentes en desechos vegetales, este forma una red bastante compacta que invade y rodea el material. Como consecuencia de aquello, tienes algo que al tacto se siente una mezcla entre un cholguán y un plumavit de alta densidad“, afirmó Larrondo.
Larrondo explica que “frente a la crisis climática y la urgencia de reemplazar materiales fósiles o no biodegradables, los biomateriales estructurales basados en organismos vivos emergen como una alternativa prometedora. Este desafío se acentúa con nuevas normativas que restringen plásticos de un solo uso en Europa y Estados Unidos, afectando mercados estratégicos para Chile como país exportador”.
“Si te imaginas el cholguán, son pedacitos de madera pegados unos con otros. Aquí lo que estamos utilizando para pegar trocitos de madera entre ellos es el micelio del hongo. Es esa red que el hongo va formando al crecer”, agrega.
Biomateriales de segunda generación
En línea con la biofabricación avanzada, el proyecto propone explorar biomateriales híbridos de segunda generación, basados en la interacción entre hongos filamentosos y bacterias biomineralizantes. Además, se incorporarán esfuerzos de bioprospección para aislar microorganismos nativos con capacidades destacadas en formación de micelio y biomineralización, priorizando cepas de ecosistemas naturales australes.
“Sobre la base de la experiencia del equipo en materiales fúngicos unitarios, se evaluarán consorcios fúngico–bacterianos cultivados en sustratos lignocelulósicos mediante dos estrategias. Co-cultivo simultáneo y cultivo secuencial, donde el micelio actúa como andamio tridimensional para favorecer la colonización bacteriana“, dice Luis Larrondo.
El académico agrega que los biomateriales resultantes serán caracterizados en rigidez, durabilidad, densidad y resistencia a la humedad. Identificando sinergias estructurales que permitan desarrollar una nueva generación de materiales híbridos, regenerativos y de bajo impacto ambiental, aplicables en construcción, embalaje y aislación térmica.
“La alta biodegradabilidad de estos materiales permitirá insertarlos en la economía circular y contribuir a la reducción de huella de carbono, ofreciendo alternativas reales para sustituir polímeros derivados del petróleo”, concluye el investigador.



