“Capaz que ‘me saquen la mugre’ por lo que voy a decir, pero en una de ésas se pueden organizar cacerías del guanaco con gente que venga de afuera. Sería un panorama por el que los extranjeros pagarían decenas de miles de dólares y dejarían divisas acá. Si aquí no hay dogmas que digan ‘al guanaco hay que protegerlo a ultranza’, porque vemos que nos causa daño y eso nos obliga, como Sag, permitir su captura”.

La frase, publicada por el diario La Prensa Austral, corresponde al director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero, Aníbal Ariztía Reyes, quien las emitió a mediados de esta semana cuando visitó Porvenir, la ciudad frente a Punta Arenas, cruzando el estrecho de Magallanes, donde inauguró una nueva sede de la entidad.

La idea de Ariztía se basa en el control de la población de guanacos en la Isla de Tierra del Fuego, que se estima en unos 200 mil ejemplares, sencillamente hay que bajarla, pese a que está protegida por convenciones mundiales, ya que se trata de un animal nativo. En una alusión histórica dijo que cuando los Selknam poblaban la zona mantenían un control natural de la especia, haciendo las veces de un depredador.

“Y hoy día estamos protegiendo al guanaco a nivel mundial, pero ya se nos ‘arrancó de las manos’, y creo que tenemos que proteger también la regeneración de la lenga -por ejemplo- a la cual este animal está provocando daños. Entonces al final tenemos que elegir y buscar un equilibrio. Pero como el guanaco está desequilibrado, hay que ver la manera de bajar la población y eso significa sacrificar”, explicó.

En todo caso y más allá de las palabras del jefe del SAG, actualmente hay una cuota de captura que oscila entre los 1.700 y 3 mil ejemplares, informó el medio patagónico.