Con el sexo como termómetro de una cultura, la japonesa tiene durante su larga existencia varias muestras de grandeza. Estas imàgenes corresponden a los extravagantes museos dedicados al sexo en el llamado “país del Sol naciente” o, mejor dicho, vistazos a la ciudad de Beppu, en la prefectura de Oita, lugar también conocido, quizá no por azar, por el intenso calor de la zona.
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