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Mundo

20 de Junio de 2012

El Vaticano tiene el ojo puesto en un obispo cariñosito que fue pillado con una mina

El Vaticano sigue con atención el caso del obispo de Merlo Moreno (Argentina), Fernando María Bargalló, de quien se han publicado unas fotos en actitud cariñosa con una mujer, pero no ha hecho ningún comentario a la espera demás datos, dijeron a Efe fuentes vaticanas. “De momento no hacemos comentario alguno”, subrayaron las fuentes a […]

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El Vaticano sigue con atención el caso del obispo de Merlo Moreno (Argentina), Fernando María Bargalló, de quien se han publicado unas fotos en actitud cariñosa con una mujer, pero no ha hecho ningún comentario a la espera demás datos, dijeron a Efe fuentes vaticanas.

“De momento no hacemos comentario alguno”, subrayaron las fuentes a Efe, que precisaron que desconocían el caso y estaban a la espera de obtener más datos, previsiblemente desde la Nunciatura en Buenos Aires.

Las fuentes evitaron pronunciarse sobre si, ante el revuelo originado, el prelado renunciará al cargo o continuará al frente de la diócesis.

El Código de Derecho Canónico contempla en su artículo 401/2 que un obispo presente la renuncia de su oficio al papa “si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo”.

La prensa argentina publicó en las últimas horas varias fotos del prelado, de 59 años, en una playa y bañándose en actitud cariñosa con una mujer.

Fernando María Bargallo en declaraciones a un canal de televisión argentina, divulgadas por internet, precisó que son fotos de hace dos años y que corresponden a un encuentro entre amigos. No señaló el lugar del mismo, que según algunos medios era un complejo turístico de lujo en Puerto Vallarta (México).

El prelado aseguró que la mujer es una amiga de la infancia, a la que conoce -dijo- desde que tiene uso de razón, una amistad de toda la vida.

No obstante, lamentó que “tal vez” pudo cometer “una imprudencia” y pidió “perdón” si alguien se ha podido sentir escandalizado, a la vez que insistió en su “compromiso con Dios y con la Iglesia”.

El prelado reconoció que las imágenes podían prestarse a “ambigüedad” y que por ello consideraba que tal vez actuó de manera imprudente, pero insistió en que sólo se trata de una amiga de toda la vida y reiteró su compromiso con el sacerdocio.

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