Cuando en noviembre de 2011 el director de Obras de la Municipalidad de Recoleta Carlos Reyes le pidió una coima de $ 10 millones al dueño del “Otro Sitio”, Fernando López , éste se fue directamente a la sede edilicia y se reunió personalmente con la alcaldesa Sol Letelier.

López esperaba ser acogido y que el municipio denunciara el hecho al Ministerio Público, pero insólitamente ni siquiera lo pescaron. Le indicaron que debía hacerlo él mismo. Recurrió a los abogados Rodrigo Piergentili y Ciro Colombara e hizo una presentación que destapó una red de corrupción que no sólo involucra a Reyes -actualmente formalizado por cohecho- sino también a su cómplice: Mercedes Contreras, la dueña de la firma Carpe Diem, por donde se triangulaban las platas para darle una apariencia de legalidad.

En esa línea Pinturas Ceresita también entró al baile y junto a Contreras serán formalizados dos ejecutivos de la empresa que “valoriza lo que pinta” por pagar las coimas a Reyes. De hecho, a la firma se le aplicará por primera vez en Santiago la figura de la Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas que complicará la situación de los dueños y el representante legal, quienes podrían caer en cana.

Volviendo a Letelier, la edil violó la ley que obliga a los funcionarios públicos de poner a disposición de la justicia cualquier hecho que revista caracteres de delito, pero en abril pasado no pudo más. Y como en cualquier novela, una situación cambió el curso de la historia.

“Ese concha de su madre”

El ciudadano palestino nacionalizado chileno, Bishara Mukarker es un comerciante de ropa en Recoleta y tiene dos propiedades. Ambas estaban con las patentes al día, pero de pronto, asegura, los inspectores comenzaron a hacerle la vida a cuadritos. Que faltaba esto y aquello, que debía modificar la construcción. Recurrió a un arquitecto, quien le indicó que la municipalidad estaba en un error y luego de reclamar todo quedó en regla, pero sólo del primer y segundo piso de una de las propiedades. Hasta ahí todo parece una historia de problemas administrativos, sin embargo, Mukarker enfrentó un hecho que lo sorprendió: si no regularizaba el tercer piso, le indicaron, ordenarían la demolición.

“Me recomendaron que para solucionar definitivamente, debía efectuar una solicitud al director de Obras Carlos Reyes, por lo cual me decidí a ir. Fui a las oficinas de la Dirección de Obras y le pedí a la secretaria si me podía recibir el señor Reyes y como soy palestino nacionalizado, siempre le pido a un amigo chileno de mi confianza que me acompañe, por si no entiendo algo o dependiendo del trámite, le pido a mi contador que me acompañe”, relató a la fiscalía.

Al encuentro fue con su partner Jaime Latorre, donde Reyes se comprometió a estudiar el caso con detención “y me llamaría para ver que solución podía darme”.

Latorre le aseguró que debía pagar sólo el 1,5 % del valor de la ampliación que había hecho en su propiedad “como derecho municipal para que se me diera la recepción definitiva”.

Días más tarde, Mukarker, confiado en que todo se solucionaría, estaba en el aeropuerto esperando un vuelo que lo llevaría a Iquique. De pronto le sonó el celular. Contestó y al otro lado de la línea una mujer -Mercedes Contreras- le dijo que llamaba de parte de Reyes. “Pensé que era su secretaria. Y me dice que tengo aprobada la recepción definitiva de mi ampliación y que debía pagar $ 10 millones; yo le agradecí. Me puse contento y le dije que el día lunes iría a la municipalidad a pagar, pues volvía de Iquique el 31 de marzo de 2012”, relató.

Pues bien, Mukarker fue a la alcaldía. Eran las 11.15 y lo llamó Contreras. “Yo le dije que estaba dentro de la municipalidad”.

“Le pregunté en qué parte debía hacer el pago, ella me respondió que elle lo recibiría, pero fuera de la municipalidad o que ella podía ir al domicilio. En ese momento me pareció extraño, por lo que le di una excusa … y llamé a mi amigo Jaime Latorre para conocer su opinión. Jaime sacó las cuentas del valor de la ampliación y me dice que es imposible… que a lo más eran $ 500 mil y me dijo aquí está pasando algo raro”, continuó.

Latorre sospechando que todo indicaba un acto de corrupción le dijo a su amigo: “voy a grabar a ese concha de su madre”, refiriéndose a Reyes.

Mukarker llegó entonces a la oficina del formalizado ex director de obras, comentándole la llamada de Contreras. Allí también estaba Latorre grabando. “En ella se escucha a Carlos Reyes y se puede advertir que habla de esa suma como pago para él, no como derecho municipal”, contó a la fiscalía el palestino nacionalizado.

Latorre, en tanto entregó otro detalle: Mukarker ofreció pagar 7 millones, dorándole la perdiz Reyes, quien le respondió que si no eran 10 millones, él tendría que poner de su bolsillo el resto, dando a entender que debía pagar servicios a terceros. De hecho, Carlos Reyes comentó textualmente, “en esto somos varios”, dijo.

Cuenta regresiva

Con la grabación en la mano Mukarker se reunió con el concejal Mauricio Smok, quien se sorprendió. Le indicó que no era la primera vez que escuchaba reclamos Reyes y le advirtió que si no denunciaba lo haría él como autoridad del concejo municipal.

“Luego de escuchar la grabación, el concejal Smok, llamó de inmediato al jefe de gabinete de Sol Letelier, Ricardo Saez”, prosiguió.

Smok hizo lo propio, le mostró la grabación y por primera vez desde que la alcaldesa Sol Letelier se hiciera la loca en noviembre de 2011 y no denunciara al Ministerio Público como era su obligación, tuvieron que reaccionar.

En la declaración que prestó Saez en la fiscalía confirmó los hechos, reconociendo que a Reyes lo nombró el alcalde Gonzalo Cornejo, hombre de confianza del actual ministro de Economía Pablo Longueira y que hoy busca volver a la jefatura comunal.