La abogada querellante Petra Isabel Schlagenhauf, quien representa a víctimas de los jerarcas la ex Colonia Dignidad ante la justicia de Alemania, criticó la lentitud con que a su juicio han actuado los tribunales chilenos en los casos de violaciones a los derechos humanos ocurridas al interior de la llamada Villa Baviera, cuestionando también la poca disposición del Estado por fomentar la memoria histórica ante los crímenes cometidos al interior del reducto germano emplazado en la Región del Maule.

“Los culpables siguen viviendo allí, muchos ya están condenados en primera o en segunda instancia, pero los fallos definitivos no han llegado en la justicia chilena, y ese es un tema que se arrastra hace muchos años”, señaló la profesional en una entrevista con Agencia UPI Chile.

Junto con precisar que hay procesos que se encuentran abiertos por cerca de dos décadas, Schlagenhauf destacó que “Colonia Dignidad está estigmatizada en la opinión publica chilena porque se sabe que Paul Schafer fue un abusador de niños atroz y que hubo casos de violaciones de derechos humanos e historias negras con los mismos colonos”.

La profesional manifestó que “la justicia no busca sólo que algún día haya una sentencia, sino que esa sentencia se dicte en un tiempo prudente”.

Junto con afirmar que los procesos no pueden eternizarse, Schlagenhauf destacó que “para las víctimas es una necesidad que se constate lo que se les hizo”.

La jurista acusadora se refirió al tema junto al economista Jan Stehle, quien actualmente está escribiendo una tesis doctoral en la Universidad Libre de Berlín sobre “La Política exterior alemana y los Derechos Humanos: El caso Colonia Dignidad 1961-2011.

Precisamente este último alertó sobre los atropellos a las garantías fundamentales ocurridas en el predio ubicado al interior de Parral, a los píes de la cordillera de Los Andes.

“Se presume que al menos un centenar de chilenos fueron hechos desaparecer en Colonia Dignidad. Fue un trabajo en conjunto entre los organismos represivos de la dictadura militar con los colonos encabezados por Paul Schafer”, dijo Stehle a UPI Chile.

LA VIDA DE HARMUT HOPP EN ALEMANIA

Además dio luces del presente que vive en la localidad alemana de Krefeld (Renania del Norte) el doctor Harmut Hopp, lugarteniente de Paul Schafer y quien fuera el segundo hombre del ex enclave alemán.

El economista afirmó que Chile solicitó la extradición a Alemania de Hopp, pero este último país la negó ya que su Constitución, en su artículo XVI, prohíbe la extradición de connacionales.

“También hubo denuncias en la fiscalía de Krefeld para investigar a este médico por tres tipos de delitos: abuso de menores, dopaje con psicofármacos y el caso de los detenidos desaparecidos”, explicó Stehle.

El profesional indicó que el prófugo de la justicia chilena vive en una casa pequeña y supuestamente recibe ayuda del Estado alemán según lo publicado por la prensa germana, pero dice estar seguro que Hoop cuenta con otro tipo de financiamiento.

Por su parte la abogada Schlagenhauf dijo que Harmut Hopp “tiene una responsabilidad grande, primero en el tema del dopaje a los mismos colonos, que según la ley alemana eso una lesión corporal grave”.

También expresó que “eso prescribe en Alemania a los 10 años, lo que no aún no ocurre porque en Colonia Dignidad hubo dopaje en los años 2000”.

Schlagenhauf explicó que ella se ha hecho cargo de historias trágicas donde algunos de ex colonos le relataron que fueron drogados durante decenios de años sin estar enfermos.

“También existen víctimas que recibieron psicofármacos bajo la responsabilidad del doctor Hoop después del año 2002”, afirmó por su parte el economista Jan Stehle, destacando que “esos casos se les pueden perseguir en Alemania”

AUSENCIA DE MEMORIA HISTÓRICA

Tanto la abogada como el economista cuestionaron la poca decisión del Estado chileno para contribuir con la memoria histórica sobre lo ocurrido al interior de Colonia Dignidad.

Igualmente hicieron notar que este año la comunidad de Villa Baviera, ex Colonia Dignidad, inauguró un hotel situado en las propias instalaciones donde funcionaron las dependencias de las empresas ligadas al ex asentamiento alemán, precisando que las instalaciones se construyeron con recursos conseguidos por intermedio de una postulación a concursos públicos, es decir, con financiamiento estatal.

“A nadie se le ocurriría instalar en un ex campo de concentración un hotel turístico y menos con dinero del Estado”, deploraron ambos profesionales, quienes dicen echar de menos al interior del predio algún signo que de cuenta de lo que allí ocurrió, los reiterados abusos contra niños y las graves violaciones a los derechos humanos que implicaron la desaparición de una gran cantidad de chilenos durante los primeros años del régimen militar.

“Al interior de la ex Colonia Dignidad no hay una pequeña placa que a modo de testimonio recuerde a las víctimas, pero si un moderno hotel”, puntualizó Stehle.