Llega a Chile “El patrón del mal”, la teleserie sobre Pablo Escobar que reventó las pantallas en Colombia

Foto: Andrés Parra personificando a Pablo Escobar

Para Colombia el tema de Pablo Escobar es complejo. Muchos lo apoyaron en su ascenso, algunos por no tener otra salida y otros por conveniencia. Sin embargo, todo el asunto del narcotráfico alcanzó escalas inimaginables cuando Escobar llegó a dominar a todo el país a punta de asesinatos. Ministros, jueces, políticos de todo tipo y periodistas fueron sus principales víctimas. Pero también hubo quienes nada tenían que ver con el cartel y murieron igual, como el caso de un bus cargado con 500 kilos de dinamita que estalló frente al edificio del Departamento Administrativo de Seguridad, donde se pretendía asesinar a su director Maza Henríquez. El atentado dejó unos 600 heridos. Lo mismo pasó con el vuelo 203 de Avianca en el intento de asesinar a César Gaviria en 1989. Sin embargo, éste no se encontraba en el avión y en su lugar murieron 107 personas.

Estas y un montón de historias más son las que trae la teleserie Pablo Escobar: El patrón del mal que será transmitida por Mega a partir de enero. En Colombia su lanzamiento en mayo de este año fue el más visto en la historia de la televisión colombiana con más de 10 millones de espectadores, logrando 26,9 puntos de rating frente a un promedio de 13. La cuenta de twitter oficial de la serie (@EscobarElPatron) creció en un 35% durante esa primera emisión.
La serie completa, también fue una de las más vistas de la historia de la televisión en ese país.

La Parábola

Gran parte del asenso de Escobar se debió al apoyo que su pueblo natal, Rionegro, y muchas otras personas le entregaron, ya que Escobar se hacía notar como un benefactor que financiaba desde complejos deportivos, hasta cientos de viviendas y educación. Por eso, hoy en día, como la dictadura en Chile, como el holocausto en Alemania, no es algo que enorgullezca a los colombianos y gran parte de la crítica a esta serie se ha centrado en que sólo muestra violencia, publicita asesinos y narcotráfico. Gabriel Levy, investigador del diario La Opinión señaló que “a la televisión como vehículo de educación y cultura, no le aporta nada, pues el tratamiento no es documental, ni responde a una investigación académica rigurosa”. El alcalde de Medellín durante la época de Escobar, consideró que “no se le puede seguir haciendo publicidad a un tema que le hizo daño a la ciudad”.

Sin embargo, Juana Uribe, productora de la serie y sobrina del político Luis Carlos Galán –asesinado por Escobar- ha señalado a medios colombianos que “creo que Colombia ya puede asumir esto con madurez”. Aun así, el Gobierno de Medellín prohibió la venta y decomisó miles de álbumes de láminas coleccionables que habían salido conjuntamente como promoción a la serie, por considerarlos malos ejemplos para los niños y jóvenes colombianos.

Del proyecto también participó Carlos Cano, hijo de Guillermo Cano, director de El Espectador y también víctima de Escobar, ya que este periódico era su más fuerte opositor y denunciante de sus crímenes. Cano advierte que a su padre y a los cientos de asesinados por Escobar, “les habría gustado que recordáramos la historia sin odio”. La serie, no obstante, no es un trabajo basado en lo estrictamente periodístico. Se trata de una versión del libro “La Parábola de Pablo” de Alonso Salazar y cuenta con una amplia dosis de ficción.

Para el guionista Juan Camilo Ferrand, no se trata de una serie sobre narcotráfico, sino que “explora este personaje en lo profundo, que nos muestra sus debilidades y sus inmensas virtudes, el monstruo que fue en su época que nos deja ver el alma que tenía detrás, que explora cómo era esa mente”. El proyecto fue una superproducción de Caracol Televisión que contó con locaciones en Bogotá, Medellín, Llanos Orientales y Miami; además de más de 1300 actores, entre ellos a Andrés Parra en el papel de Escobar y a Angie Cepeda como Virginia Vallejo.

Ferrand, quien también realizó El Cartel y Muñecas de la Mafia rescató que en la serie “hay momentos de pasión, hay amor porque está con su esposa, y con su hija, hay acción, persecución, suspenso”. Además recalca que está retratado como un ser humano, con cualidades y defectos; y como espectador, pasaremos de quererlo en un capítulo a odiarlo en otro, y que esto le resultó particularmente difícil pues tenía la carga moral de que se trataba de un delincuente, “pero tenía que hacerlo por ciertos momentos un personaje atrayente, que la gente sin duda alguna se enamorará de él, pero lo volverán a odiar cuando manda a matar a un ministro”, y que “navega de la oscuridad a la luz en un instante”.

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