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Hoy, tras siete días de Juicio Oral, se conocerá el veredicto de Karina, una mujer que tras 15 meses privada de libertad, después de dar muerte a su pareja, espera una sentencia justa.

Los sueños de Karina se rompieron cuando aún era una adolescente. A los 15 años conoció al que fuera su única pareja, se embarazó de él, y desde entonces vivió una historia de tortura, de humillación, de menoscabo y de golpes, que se prolongó por 18 años.

La conocimos un día de octubre de 2011, cuando en el Juzgado de Garantía de Puente Alto llegó detenida para la audiencia de control de detención. Hablamos bastante antes de la audiencia, y nos contó lo que había sucedido. Aún se palpaba el temor en su mirada. Le dijimos que éramos sus abogados defensores y que la ayudaríamos. Que confiara en nosotros.

Nos contó que si bien su pareja la golpeaba desde siempre y de manera permanente, en la última semana la violencia había sido más intensa, su pareja también había agredido a su hijo, dejándole lesiones y menoscabándolo verbalmente. El día lunes temprano, tras ir, como de costumbre, a dejar a su hija al colegio, volvió a su casa a ducharse para dirigirse a su trabajo, cuando al salir del baño se miró en el espejo y se encontró con una mujer golpeada, con una mujer maltratada. “Tenía miedo de estar en todas las partes de la casa”, pensaba que él se iba a levantar y la iba a matar. Entonces tomó esa drástica decisión: fue a la habitación, tomó el arma de su pareja, una pistola cargada que él mantenía bajo su cama y le disparó. Minutos después llamó a carabineros y confesó su delito.

Desde entonces hemos recorrido un largo camino juntos, no exento de dificultades y de desafíos. En cada visita quincenal en el Centro de Detención Femenina de San Miguel, le informamos de los avances de su causa, de que la visitarían doctores, psiquiatras, expertos en lesiones, psicólogos y asistentes sociales. Todo un equipo de profesionales dispuesto por la Defensoría Penal Pública, cuyo objeto era determinar la situación personal y familiar de Karina y verificar qué había sucedido ese día.

Los informes periciales arrojan que Karina es una mujer en que la violencia de su pareja ha dejado mas de 64 cicatrices en su cuerpo. También esos informes hablan de un sentimiento profundo que Karina sintió cuando ocurrieron los hechos. Un sentimiento que es transversal en la historia de pareja de esta mujer y que aflora con mayor intensidad cuando le da muerte a éste: EL MIEDO.

Entendimos que estábamos en presencia de un caso evidente de inexigibilidad de otra conducta, en el cual la persona no es culpable y no merece reproche penal. El artículo 10 N°9 señala en su segunda parte que está exento de responsabilidad penal “El que obra impulsado por un miedo insuperable”. También estimamos que se daban todas las hipótesis de la eximente de “Estado de necesidad exculpante”, establecido recientemente en la ley de femicidio el año 2010, y que expresa en el artículo 10 N°11 del Código Penal, “el que obra para evitar un mal grave para su persona o su derecho, o los de un tercero”.

Así, nos dedicamos entonces, en nuestra labor de defensa, a recopilar las pruebas para lo que sería su juicio oral.

El juicio duró más de una semana. Se expusieron las versiones y los argumentos de las partes. En nuestros alegatos de apertura y de clausura le solicitamos al tribunal que absolviera a Karina, considerando su historia de vida y sus circunstancias personales y que ese día 17 de octubre actuó sin culpa.

Karina es una buena mujer. Hoy, y como lo hizo siempre, trabaja en su lugar de reclusión, para obtener un sustento que enviar a sus tres hijos. Ellos son su mayor motivación y espera poder rencontrarse pronto con ellos.
Le hemos pedido al Tribunal que absuelva a Karina, convencidos de que ella está amparada por a los menos 2 eximentes de responsabilidad penal. Esperamos el fallo.

*Defensora Jefe de Puente Alto
Defensoría Penal Pública