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LA CALLE

23 de Abril de 2013

Manual de sexo para judíos ultraortodoxos

El sexo es un tema sensible y no menos entre los judíos ultraortodoxos altamente conservadores de Israel. Pero un terapeuta en Jerusalén ha escrito una guía sexual dirigida específicamente a esta comunidad. Antes había un sex shop en la ruta hacia la oficina del doctor David Ribner en el centro de Jerusalén. El cartel aún […]

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El sexo es un tema sensible y no menos entre los judíos ultraortodoxos altamente conservadores de Israel. Pero un terapeuta en Jerusalén ha escrito una guía sexual dirigida específicamente a esta comunidad.

Antes había un sex shop en la ruta hacia la oficina del doctor David Ribner en el centro de Jerusalén.

El cartel aún permanece en el lugar -con grandes letras rojas que dicen: “Sex Shop, Sexo, Amor”-, pero apenas se puede leer porque ha sido tachado.

Y la tienda ya no existe. Ahora sólo queda un sex shop en Jerusalén, lo cual no es sorprendente en una ciudad rebosante de piadosos.

Las cosas son muy distintas en la discreta oficina de Ribner. En este lugar se encuentra una fila de cajas con lubricantes, vibradores y aceites de masaje, además de una inusual colección de libros en la pared, con títulos como “El deleite del sexo” (The Joy of Sex), dispuestos junto a volúmenes de textos religiosos judíos.

Nunca he visto una estantería como ésta, le digo a Ribner. “Probablemente no hay ninguna”, dice.

Territorio desconocido
Ribner nació en EE.UU. en Nueva York, obtuvo la ordenación rabínica y un doctorado en trabajo social. Luego se trasladó a Israel, donde ha tratado pacientes judíos devotos durante los últimos 30 años. También fundó un programa de entrenamiento de terapia sexual en la Universidad de Bar-Ilan en Tel Aviv.

Él dice que hacía falta la publicación de un manual de sexo para judíos ortodoxos.

A los niños y niñas ultraortodoxos los educan por separado y tienen poca interacción con el sexo opuesto hasta la noche de bodas, cuando se espera que consumen su unión.

El contacto físico con el sexo opuesto -incluso algo como un apretón de manos- sólo se permite con el cónyuge y con los miembros cercanos de la familia. El acceso a películas y a internet es a menudo restringido.

“Queríamos que éste fuera un sitio donde la gente pudiese decir: ‘No sé nada y quiero saber algo'”, explica Ribner.

“La guía sobre la intimidad físicia de los recién casados”, que Ribner co-escribió con la investigadora ortodoxa Jennie Rosenfeld, comienza con lo básico, explicando, por ejemplo, las diferencias en las formas del cuerpo de los hombres y las mujeres.

Sigue leyendo en BBC Mundo.

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