Andrés Marambio.

Voces desde regiones: cinco relatos de personas que viven el confinamiento en el Chile rural

No salen en la tele ni tampoco abultan las cifras de contagiados. Miles de chilenos que viven en comunas alejadas en distintas regiones del país ven desde ahí cómo el coronavirus los ha afectado también en el cotidiano. Mientras algunos optan por la obediencia ciega a las autoridades, otros se han mantenido cautos ante las medidas informadas por el Gobierno. También se organizan para cuidar a sus vecinos y se preocupan por la consecuencias que tendrá a largo plazo la propagación del covid-19. Otros buscan reinventarse en esta nueva coyuntura. Aquí, voces de distintas provincias de Chile, cuentan a The Clinic cómo están viviendo la pandemia.

Susana Vásquez. Es ingeniera en computación, trabaja en turismo y vive en Pica, provincia del Tamarugal, región de Tarapacá.

Habitantes por comuna: 5958
Contagiados: 0*

“Yo en Pica vivo del turismo, tengo cabañas. Al ser este unos de los pocos oasis que tenemos en la región, es un sector muy turístico y se ha visto muy afectado primero por la crisis social de octubre y ahora con la pandemia. El pueblo tiene poco movimiento, hay muchos caminos cortados o que los han ido bloqueando, pero en general te puedo decir que se vive mucha desesperanza en lo que respecta a trabajo.

En mi caso personal, mis locales están vacíos hace ya varios meses. Por eso es que estamos negociando con la municipalidad dejar mis cabañas como hotel-hospital. Es complicado el tema, por lo que implica a nivel sanitario a futuro, pero para mí puede ser una buena oportunidad. Por un lado poder ayudar y por otro poder ajustarme a nivel económico.

Pica un lugar súper tranquilo y la gente está tomando precauciones a pesar de que igual no falta la gente que imcumple. Hasta la fecha hay dos casos sospechosos de Covid-19 y realmente las autoridades se han preocupado bastante y nos mantenemos informados por la radio, comunicados de Whatsapp y redes sociales”.

PICA: Estas son las cabañas que Susana Vásquez dispone para ser utilizadas como hotel/hospital en Pica, región de Tarapacá. Gentileza Susana Vásquez.
PICA: Estas son las cabañas que Susana Vásquez dispone para ser utilizadas como hotel/hospital en Pica, región de Tarapacá. Gentileza Susana Vásquez.

Fabiola Toro, 64 años. Trabaja en educación preescolar en la comuna de La Cruz, provincia de Quillota, región de Valparaíso.

Habitantes: 25321 personas
Casos confirmados: 0*

“Esta es una comuna chica, de 25 mil habitantes y por lo mismo, considero que se puede controlar bien. Se han hecho protocolos en el pueblo y el municipio realiza  fumigaciones y limpiezas al menos dos veces por semana. Nosotros, por ejemplo, estamos trabajando desde las casas. Me parece que la gente se está informando a través del consultorio. Hay conocimiento, la gente usa mascarilla. Yo creo que como es un pueblo chico, la gente es más obediente, no es como la gran capital donde las personas son más autónomas, hay personalidades más fuertes. Acá se da la obediencia, se respeta el toque de queda. 

El municipio que tiene el control de todo: maneja páginas y redes sociales. Además la gente está pendiente y agradece todo lo que haga el municipio, participan, dan la gracias. Se ve que han hecho un trabajo, incluso vacunaron en todos los centros de madre y del adulto mayor. 

Igual creo que ayuda mucho que esta sea una ciudad pequeña. Por el coronavirus, a los abuelos les están llevando los alimentos y los remedios a las casas. Entonces todo está ordenado, el consultorio se organizó con un sistema de turnos y si se enferma alguno, llega otro a reemplazarlo y se contrataron reemplazos ante posibles contagios. Cada vez que acudes al sector público, te toman la temperatura. 

Te puedo hablar de la realidad de acá, que obviamente no es la misma de Viña del Mar o Quilpué, donde hay más contagios y donde es mucho más difícil de controlar la situación. La Cruz tiene un solo contagio y lo aislaron al tiro. Otro de nuestros límites es Quillota, que -hasta la publicación de este reportaje- tiene seis contagiados y el alcalde es un doctor, así que están bien preocupados y hay bastante información. 

La zona más desordenada es Calera, una ciudad de 50 mil habitantes. Ahí la gente anda más en las calles, el calerano siempre ha tenido una idiosincrasia más desordenada, es como un puerto, con entrada a muchos otros pueblos entonces ahí uno nota más contagio, pero claro, nunca en la magnitud de las grandes ciudades”.

LA CRUZ: Esta imagen corresponde a las afueras del Servi Estado en la comuna de La Cruz. Gentileza de Fabiola Toro.
Esta es una de las avenidas principales de la comuna. Gentileza de Fabiola Toro.

Luciana Apaza, 28 años. Es independiente, madre y trabajadora callejera. Vive en Rari, provincia de Linares, región del Maule.

Habitantes: 22565
Casos confirmados: 5

“Mi impresión es que igual se maneja información acá en Rari, Colbún. He visto gente con mascarillas y he visto negocios donde han tomado algunas medidas de cuidado e higiene. Por ejemplo, un día bajaron los carabineros a decir que los negocios tenían que cerrar a cierta hora.

Como este lugar es chico, no transita tanta micro ni tanto auto, ni anda tanta gente en la calle. Me siento protegida de alguna manera por eso. Al menos la calle donde vivo yo no hay nadie que esté en cuarentena. Quizás una o dos personas personas mayores. Por ejemplo, al lado mío, están construyendo una casa y no han dejado de venir desde que empezó todo esto. 

Entre las vecinas nos hemos juntado para pasar el rato, entonces no se vive una cuarentena real. Mi círculo es un grupo de amigas que somos de Santiago, nos conocimos acá y somos mamás. Tenemos mucho cuidado y tratamos de tener medidas de higiene para no contaminarnos, pero al estar en un lugar alejado y con pocos habitantes nos da cierta tranquilidad.

Somos casi todas jóvenes, con ideas distintas, ninguna trabaja asalariada, trabajamos en la calle la mayoría, ninguna tiene tele ni está consumiendo noticias permanente, entonces esta es la mirada que tenemos: por una parte hay una satisfacción con esta idea de que el mundo esté parado y eso genere que los animales en algunos casos hayan vuelto al lugar que les pertenece. Pero por otro lado también percibimos la injusticia que implica el hecho de que solo la clase más privilegiada pueda parar y que las trabajadoras tengan que seguir trabajando, que es lo que vemos que ocurre en Santiago. 

Aquí, con mi círculo de vecinas, todas quedamos sin escuela para nuestros hijos. Nos tuvimos que quedar con los niños en la casa y por lo mismo ninguna ha podido salir a trabajar. Algunas trabajamos desde la casa o tenemos pegas más esporádicas. La principal crítica que uno puede hacerle a esta pandemia es que muestra las diferencias de clase y la crisis sanitaria/económica, que está no sólo en este país sino en todos lados”.

RARI: Imágenes desde la zona rural de Rari, comuna de Colbún. Gentileza Luciana Apaza.
RARI: Imágenes desde la zona rural de Rari, comuna de Colbún. Gentileza Luciana Apaza.

Andrés Marambio, 29 años. Es profesor de artes musicales del sector rural Cutipay, en Valdivia, Provincia de Valdivia, región de los Lagos.

Habitantes: 176774 
Contagiados: 72*

“Este es un lugar relativamente pequeño que se divide en varios sectores, pero en realidad el acceso es súper limitado. En este sector a lo más vivimos 150 personas, y como es un sector rural se distribuye en el cerro con casas bien separadas una de la otra. Estamos bien aislados unos con otros, pero igual nos mantenemos contactados vía Whatsapp. Con los vecinos organizamos compras semanales, por ejemplo. Si alguien viaja hasta a Valdivia a abastecerse para la semana, va a comprar frutas o verduras o cosas al supermercado, avisa y pide que le manden la lista, justamente para no exponernos a contagios al ir a la ciudad. 

Hay harta información, la comunidad se está cuidando. En la entrada de Cutipay hay unos quiosquitos que nos abastecen de cosas básicas. Son quiosquitos rurales, muy pequeños, atendidos por sus propios dueños, que tienen los mismos recursos que nosotros y que comparten de la forma que pueden. Ellos también toman sus medidas de resguardo, si vamos a comprar mantenemos las distancias. La gente que atiende está con sus guantes, con sus mascarillas y su alcohol gel.  En la zona donde yo vivo no hay personas contagiadas todavía pero tiene que ver con que todos han estado cumpliendo con la cuarentena y las medidas de resguardo.

Hace un par de fin de semanas se llenó la playa de personas que venían arrancando de Valdivia. Es por eso que las personas de la zona costera se organizaron, cortaron la ruta e hicieron control territorial. Solo dejaron pasar a las personas que residen realmente en la costa, no a turistas. La gente de las zonas rurales está preocupada de que el turista no llegue a contagiar. Son zonas de accesos difíciles y por lo tanto es más difícil salir. Todo es mucho más lento.

Yo soy profesor en una escuela rural. Al principio todo estaba un poco desordenado y en la práctica tuvimos que aprender cómo hacer el teletrabajo. Con los días hemos ido organizándonos mejor y el grupo de gestión de la escuela ha desarrollado dinámicas sencillas y prácticas para trabajar con los alumnos. Ha sido complejo también, yo trabajo en Máfil, que también es considerado un sector rural, a pesar de que es considerado un pueblo grande. La mayor cantidad de alumnos del liceo son de zonas rurales, donde muchas veces no hay internet o señal de celular y muchas veces están incomunicados y no saben mucho qué es lo que pasa académicamente. Para esos alumnos se tomaron otras medidas como tener material impreso en la escuela. También hay una persona encargada en la escuela que va a dejar ese material a cada casa. Él les lleva carpetas, les entrega las cajas de alimentación del gobierno. Pienso que pese a lo difícil que ha sido todo, en mi escuela ha funcionado bien pero a base de pura autogestión y empeño de los que trabajan ahí, sin muchas herramientas y con hartas cosas improvisadas desde el ministerio”.

CUTIPAY: Imagen desde la casa de Andrés en Cutipay, zona rural instalada en plena ciudad de Valdivia. Gentileza Andrés Marambio.
Los vecinos de Cutipay aunque viven aislados unos de otros, se mantienen comunicados a través de grupos de Whatsapp. Gentileza Andrés Marambio.

Pamela Gutiérrez Gutiérrez, 21 años, estudiante de Trabajo social. Vive en Loncotrique, sector rural de la comuna de Melipeuco, provincia de Cautín, región de la Araucanía.

Habitantes: 6265
Casos confirmados: 0*

La información que hemos tenido sobre el coronavirus por parte de las autoridades locales al principio fue un poco escasa, sin embargo las personas pudieron obtener información de parte de los medios de comunicación como la televisión, la radio y las redes sociales. Eso ayudó mucho a alertar a la comunidad, que empezó a tomar resguardos y a tener más precaución. Con los días el uso de guantes y mascarillas se hizo más común. 

Los negocios de la zona también empezaron a tener precauciones como dejar entrar a la gente de a poco, con guantes o con mascarilla para evitar contagios. La gente comenzó a preocuparse de comprar comida y sobretodo harina. Por un momento el pueblo quedó desabastecido de harina ya que las personas de acá fue lo primero que compraron para abastecerse, ya que saben que esto viene para largo esto.

Al principio el toque de queda no se estaba cumpliendo ya que los carabineros no daban abasto para cubrir a todo el pueblo. Ahora hace poco se instalaron militares, que llegaron en apoyo a carabineros. 

Estas dos últimas semanas, empresas privadas a través de la municipalidad han estado sanitizando la comuna en las noches para prevenir en la comuna. También las autoridades esta semana instalaron junto a carabineros a la entrada de Melipeuco un punto de sanitización vehicular para prevenir que los autos traigan el virus desde otros lugares de Chile. 

MELIPEUCO: Esta es una de las avenidas principales de la comuna de Melipeuco. Gentileza Pamela Gutiérrez.

*Cifras extraídas del Informe Epidemiológico por comunas del Minsal, publicado el 8 de abril, 2020. Revisar acá > https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2020/04/Informe_EPI_GOB_08_04_2020.pdf

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