Las pruebas que condenaron a ejecutivo del Banco Central por violación reiterada de sus hijas

Impacto y defensas cerradas a través de las redes sociales provocó al interior del Banco Central el fallo del Cuarto Tribunal Oral en lo Penal, que condenó a uno de sus altos ejecutivos por el delito de violación a sus tres hijas menores de edad. Enrique Orellana había sido absuelto en un primer juicio, pero la fiscalía pidió la nulidad y en la segunda instancia judicial, se acreditó por unanimidad el delito. “No existe duda”, sentenciaron los jueces. Un reportaje de Ciper Chile muestra las pruebas, los testimonios, el relato de las víctimas y los peritajes del Servicio Médico Legal que condenaron al ex ejecutivo.

El 15 de agosto de 2010, las dos hijas menores del matrimonio Orellana Caba regresaron a la casa de su madre, Yamile Caba. Habían pasado el fin de semana con su padre, Enrique Orellana, siguiendo el régimen de visitas acordado tras la separación de la pareja. Según declaró días después la madre a Carabineros, la segunda de sus hijas, P.O.C., de 4 años, “se fue a la pieza y lloraba y no respondía”.  Al día siguiente, finalmente la niña le contó a su madre “que el papá le echaba hipoglós en la vagina, mostrando el movimiento con su mano, y además le tocaba las tetitas por debajo de la ropa”. En ese momento, la mayor de las niñas, S.O.C., de 9 años, le dijo: “…créele mamá, porque a mí también me hizo lo mismo”. Recién ahí, Yamile Caba tomó conciencia de la advertencia que días antes había recibido por parte de la directora del Colegio Mariano, respecto de su hija mayor. “Le dije que sospechaba que estaba siendo abusada. Cuando la madre escuchó esto se asombró y reaccionó incrédula”, recordó la directora. Estos fueron los primeros indicios de una larga y compleja investigación judicial que concluyó el 20 de abril de 2013, con la sentencia unánime del Cuarto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal: Enrique Orellana Cifuentes – gerente de Estrategia y Comunicación de Política Monetaria del Banco Central- fue condenado a 60 años de presidio efectivo, sin derecho a beneficios, por violación reiterada de sus tres hijas menores de 9, 4 y 3 años, entre agosto de 2009 y agosto de 2010. Un caso que provocó alto impacto por la brutalidad del delito y también, porque su autor es reconocido entre sus pares como “un excelente profesional y muy preocupado de su familia siempre”. Un juicio que se inició por segunda vez, cuando los querellantes pidieron la nulidad de la primera sentencia en que el imputado fue absuelto en fallo dividido. El extenso fallo contiene el detalle de las pruebas sexológicas forenses y peritajes sicológicos que realizaron especialistas del Servicio Médico Legal, para verificar la credibilidad y validez del relato de las tres menores. Durante el juicio oral, las niñas entregaron sus relatos en forma separada, en una sala contigua a la sala de la audiencia, especialmente acondicionada para que ellas pudieran estar tranquilas y declarar sólo frente a los tres magistrados que presidieron el tribunal. Bullying y advertencias previas Yamile Caba presentó una denuncia por abuso sexual de sus tres hijas, en contra de Enrique Orellana, ante el 4ª juzgado de familia, el 19 de agosto de 2010, cuando escuchó los primeros relatos de sus tres hijas, que indicaban una conducta a lo menos impropia por parte de su padre. Hasta ese momento, Yamile –psicopedagoga de profesión- estaba algo incrédula y según declaró en el juicio, “con Enrique teníamos una buena relación, era un buen marido y padre”. Leer reportaje completo en Ciper Chile
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