Hasta el final, el acusado José Efraín Ríos Montt se declaró inocente. Sin embargo, una juez guatemalteca decidió lo contrario y el antiguo hombre fuerte de Guatemala se convirtió en el primer exmandatario del mundo en ser declarado culpable de genocidio por un tribunal nacional. Sólo un día antes, frente a un puñado de indígenas Ixil que asistían a la audiencia en el tribunal de Ciudad de Guatemala (algunos con audífonos para escuchar la traducción a su idioma) y en la única vez que habló durante los tres meses del juicio, Ríos Montt había dicho “soy y me declaro inocente” con una voz que no revelaba sus 86 años.

“Nunca autoricé, nunca firmé, nunca ordené que se atentara contra una raza, etnia o grupo religioso”, agregó. Por supuesto eso no era lo que deseaban escuchar los familiares -entre ellos uno de los abogados acusadores- de los más de 1.700 indígenas mayas masacrados por el ejército guatemalteco entre agosto de 1982 y marzo de 1983. Lo que ansiaban oir vino este viernes de boca de la juez Jazmín Barrios, quien declaró a Ríos Montt culpable de genocidio y crímenes contra la humanidad y lo condenó a 80 años de prisión, 50 de ellos por el genocidio de los ixtiles.

Esa condena al hombre que manejó con puño de hierro a su país entre 1982 y 1983 muestra cómo han cambiado las cosas en Guatemala y América Latina en las últimas tres décadas.

La carrera en las armas
Nacido el 16 de junio de 1926 en el seno de una familia católica en el pequeño municipio de Huehuetango, Efraín Ríos Montt ingresó al ejército a los 18 años de edad. Allí pasaría buena parte de su vida.
El ejército guatemalteco ha sido un protagonista central en el juego político de Guatemala durante su existencia republicana. Y con él, Ríos Montt.

Según algunos reportes, tuvo un pequeño papel en uno de los hechos que marcó la historia del siglo XX en este país centroamericano: el derrocamiento, en 1954, del presidente izquierdista Jacobo Arbénz, en golpe organizado por la CIA. Su rol sería mucho más importante 20 años después, en 1974, cuando -tras llegado a ser brigadier general y jefe de estado mayor del ejército- se presentó como candidato a la presidencia a nombre del Frente de Oposición Nacional. Esa vez perdió frente a otro general: Kjell Eugenio Leugerud García.

En ese entonces Ríos Montt habló de un masivo fraude en su contra y acusó a la Iglesia católica de haberlo orquestrado por su supuesta persecusión de los mayas católicos. También la señaló de ser un nido de comunistas. Es posible que esto influyera para que, en 1978, Ríos Montt abandonara la Iglesia Católica y se convirtiera en ministro de la Iglesia Pentecostal de la Palabra, con sede en California.

Golpes de estado
En marzo 1982, un golpe de estado encabezado por Efraín Ríos Montt derrocó a dos presidentes: al saliente mandatario Fernando Romero Lucas García y al electo pero aún no posesionado Ángel Aníbal Guevara (ambos militares). Diecisiete meses estuvo en el poder Ríos Montt antes de ser, a su vez, derrocado por su propio ministro de Defensa el 18 de agosto de 1983.

Ese medio millar de días lo perseguirían por el resto de su vida. Durante ellos creó las Patrullas de Autodefensa Civil, que armó e involucró de lleno a los civiles en el conflicto; fue un abierto defensor de la rama fundamentalista del protestantismo a la que seguía -en un país abrumadoramente católico- y se negó a escuchar los pedidos de clemencia del Papa Juan Pablo II por seis hombres condenados al paredón. También fue el comandante supremo de las Fuerzas Armadas durante los ocho meses en que se perpetró la matanza de los indígenas maya ixil.

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