Parecía reunir todas las respuestas a los clamores ciudadanos que se vienen escuchando desde 2006: educación pública, gratuita y de calidad; fortalecimiento del sistema público de salud, un sistema solidario de pensiones y asamblea constituyente. En todos esos aspectos marcó su diferencia con Bachelet, pero así y todo no logró superar el 8,86% de Claudio Orrego, terminando cuarto en las votaciones.

Antes de las ocho y media de la mañana estaba votando en la Escuela D-72 de Antofagasta, región por la cual es senador. Ahí se alegró por la adhesión de los jóvenes. A ellos, y a todos les dijo que “quedarse en la casa es jugar el partido desde fuera de la cancha”. A él mismo le había costado meterse en esa cancha, desde que en 2009 Camilo Escalona lo acusara de querer arruinar la candidatura de Frei y cuando en 2011 congelara las relaciones del PRSD con la Conertación en vista del acuerdo al que el PS, la DC y el PPD habían llegado con Lavín por la reforma educacional. Otro revés vino cuando el Partido Comunista decidió apoyar a Michelle Bachelet cuando se creía que Gómez era el favorito para ser proclamado por el partido de Tellier.

Sin embargo, a pesar de todo eso, Gómez había decidido competir por dentro, porque al ir por fuera se “termina siendo un acto testimonial y termina sin poder poner de verdad sus ideas donde se deciden las cosas”, señaló días antes de las Primarias a The Clinic Online. Ayer, en Antofagasta, reiteró la idea de que había que jugársela y que su franja había sido “la más pobre, solo con voluntarios”, dijo.

A eso del mediodía llegó a Santiago y no fue sino hasta poco ante de las 19:00 que se asomó al comando ubicado en Providencia: una sala pequeña llena de periodistas, camarógrafos y fotógrafos. Antes de que llegara al lugar ubicado a pasos del Metro Salvador, Brasil – España acaparaba la atención de los que lo esperaban. Luego, mientras Gómez observaba los resultados en un segundo piso, las caras se iban alargando: 5% era probablemente menos de lo esperado para unas primarias donde votaron casi tres millones de personas: “como no se tiene certeza del padrón actual, ya las encuestas no mandan, puede ser o no puede ser. Teníamos la esperanza”, comentaba Alex Danimann, uno de los jóvenes militantes del Partido Radical que esperaban las declaraciones oficiales de su candidato.

Parte de esa esperanza tiene que ver con “seguir peleando hasta el final. O sea, la historia nos ha dado casos que a lo mejor la primera o la segunda no sa gana, pero sí en la cuarta como Allende. O sea, el que la sigue la consigue. Cuando se hacen las cosas por convicción tarde o temprano salen las cosas bien”, comentaba Jorge Tobar, otro de los jóvenes militantes. Estudiantes todos. Llamados a militar en las filas del Partido Radical por su historia “que representa de manera completa lo que hemos estado peleando como estudiantes ya desde el año 2006”, decía Tobar.

Así fue como los adherentes se pararon tras su candidato gritando: “Gobernar, gobernar, todavía es educar”. Ahí, junto a su esposa Ximena Passi y a la actriz Mariana Loyola Gómez reconoció la derrota y felicitó a Bachelet, Velasco y Orrego. Ahí también dijo que “nuestro apoyo a cualquier gobierno que venga va a ser unido a nuestras ideas programáticas” y que seguirá presionando por una nueva Constitución redactada por una asamblea constituyente, una educación pública de calidad, gratuita y de responsabilidad del Estado; y por pensiones dignas. Señalando que no repostulará al Senado, Gómez dijo que, luego de la victoria de Bachelet, estos ejes se definirán “en el ámbito de los equipos programáticos y los equipos de campaña. Y ahí queremos integrar nuestra discusión y nuestras ideas”.

Si bien Gómez no declaró un apoyo incondicional a Bachelet, sí señaló que el primer interés está en derrotar a la Alianza “pero yo creo que no sólo derrotar a la alianza es lo relevante, además que ya está derrotada, pero es que el próximo gobierno tenga un programa de verdad y represente ciertas cosas que son necesarias en Chile que tienen que ver con los ejes que hemos mencionado: educación, salud, previsión y las reformas políticas que son muy de fondo y hay que hacerlas”. Además se refirió a los más de dos millones de votantes por la Nueva Mayoría frente a los 800 mil de la derecha, diciendo que “es una demostración clara de que Chile quiere cambiar. Así que no hay ninguna duda de que el proceso presidencial que se viene probablemente se resuelva incluso en primera vuelta, no creo que haya mucha dificultad en eso”.

A pesar del 5% y el último lugar Gómez dijo que no bajará las banderas, que seguirán luchando y que no hay en absoluto una sensación de derrota: “creo que fue una campaña muy difícil, con muy pocos recursos. Si alguien hiciera un análisis real de lo que esto ha significado se va a dar cuenta que ha sido una tremenda campaña con lo poco que pudimos hacer. Y desgraciadamente en Chile los letreros y los avisos son determinantes. Pero la vida es como es y no nos vamos a arrepentir de lo que hicimos. Al revés, estamos muy contentos de que ese era el camino y ahí vamos a seguir”.